lunes, 2 de septiembre de 2013

Esta noche voy de tranqui


Cuatro besos en un bar con una pelirroja que parecía alemana pero que más tarde resultó ser murciana y más tarde de Cartagena.
Cachondo como un demonio (la pelirroja le había dado esquinazo) llegó a casa, encendió el ordenador, se metió en www.nuevoloquo.com/escorts/madrid/ y llamó a una puta. Preguntaba tarifas y especialidades. Cubanitas. Arneses.  Luego llamó a otra. Beso negro profundo. Y llamó a otra. Fiesta blanca. Dúplex. Enemas. Besitos en la boca, besitos de novia. Se masturbaba a duras penas  mientras con la otra mano sostenía el móvil y manejaba el ratón alternativamente. Llamó a una puta más. 70 taxi incluido. Y antes de volver a llamar a otra mujer de la vida se quedó grogui, el cimbrel aún despierto en la mano muerta.
Cuando despertó tenía la cuenta del móvil en carne viva,  la polla sin saldo y los huevos más llenos de esperma de todo el barrio. Se había ido de putas sin irse.


El hombre que ríe

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