domingo, 4 de enero de 2015

Tierra de Barros

          Volvemos a Extremadura para recorrer Tierra de Barros, comarca situada en la zona central de la provincia de Badajoz, llamada así por la característica tierra arcillosa que ocupa gran parte de la misma, y por la que se extienden amplias áreas de viña y olivar. No es una zona especialmente llamativa desde el punto de vista natural, pero en ella se encuentran atractivos pueblos, monumentos y castillos.

Almendralejo
          Empezamos por la capital de la comarca: Almendralejo. Uno de sus edificios más emblemáticos es el palacio del Marqués de Monsalud, casa natal de José de Espronceda, y actual sede del ayuntamiento, en la que destaca un espléndido blasón en esquina, y el precioso patio interior de dos plantas con arcos de medio punto apoyados sobre columnas de granito.

          Por el centro también veremos la iglesia, con su alto campanario, y algunos ejemplos de arquitectura popular extremeña de la zona.  Se compone ésta de casas de blanco de una, dos o tres plantas, con buenas rejerías en sus amplios ventanales, los cuales llegan, en su planta baja, hasta ras de suelo. Destacar también la ermita de Nuestra Señora de la Piedad, patrona del pueblo.

Palomas
          Salimos de Almendralejo y, pasando por el enorme embalse de Alange, nos dirigimos a Palomas, pequeño pero bonito pueblo, que nos recibe al llegar con un precioso puente de 9 ojos y 2 aliviaderos, construido en ladrillo y piedra, que salva el río Palomillas. Ya en el casco urbano, destacan las torres mudéjares de sus dos iglesias, muy parecidas entre sí, y la arreglada plaza, de forma triangular, con su fuente ornamental en medio.

Hornachos
          Pasamos ahora por Puebla de la Reina, otro pueblo blanquito de arquitectura popular, y llegamos a Hornachos, localidad situada en la falda de la sierra del mismo nombre. Sus calles tienen fuertes pendientes que suben hacia la parte alta del pueblo, donde se encuentra la iglesia de la Purísima Concepción, con una magnífica torre-campanario que cuenta con 24 ventanas divididas en dos plantas. Desde aquí, mirando hacia  la cresta de la sierra  observamos los restos del castillo, y hacia abajo  tenemos unas buenísimas panorámicas del resto del pueblo y toda la comarca.

          Bordeando el embalse de los Molinos de Matachel llegamos a Hinojosa del Valle, pueblo blanco cuya iglesia tiene una torre fortificada.

Villafranca de los Barros
          Seguimos ahora hacia Ribera del Fresno, donde destaca la ermita del Cristo de las Misericordias, toda blanca y de grandes dimensiones.

          Continuamos hacia Villafranca de los Barros, en cuyo centro se encuentra la ermita de Nuestra Señora de la Coronada, bonita por fuera y de una belleza increíble por dentro, con magníficos retablos y frescos. También veremos numerosas placitas y la preciosa portada de la iglesia.

          En caso de comer o pernoctar en Villafranca, recomiendo el Hotel Diana, buena relación calidad-precio, tanto en hotel como en restaurante.

Fuente del Maestre
          Seguimos nuestra ruta hacia Fuente del Maestre, que es uno de los mejores ejemplos de la zona de arquitectura popular. Es un verdadero placer pasear por sus calles, encaladas de un blanco impoluto, compuestas sobre todo de casas de dos plantas con sus rejerías, y con suelo adoquinado, que le da al conjunto un toque añejo muy atractivo. Además cuenta con un magnífico ayuntamiento soportalado coronado por pináculos, ubicado en una bonita plaza.

Feria
          Al salir de Fuente del Maestre ya divisamos a lo lejos, sobre una suave sierra, la silueta del castillo y el blanco caserío del pueblo de Feria. Al introducirnos dentro veremos un elemento arquitectónico poco común. La fuerte pendiente de algunas de sus calles ha provocado que haya viviendas que tengan en la puerta una rampa que hace más cómodo el acceso a las mismas.

          En la plaza, junto al ayuntamiento, llaman la atención los soportales de ladrillo de arco de medio punto sostenidos por columnas de piedra. En la parte baja del pueblo podemos visitar la ermita de los Santos Mártires, muy bonita por dentro.

Feria
          Imprescindible visitar también un lugar de una belleza extraordinaria: el Rincón de la Cruz. Se trata de una placita de reducidas dimensiones, compuesta por bonitas casas de dos plantas encaladas de blanco, con una cruz de hierro en medio sostenida por una columna de piedra, estando adornado todo el conjunto por infinidad de tiestos. Sin duda, un lugar mágico.

          Y ahora, visto el casco urbano, toca subir al castillo, lo cual se puede hacer en coche o caminando un corto y agradable paseo. Al llegar, llama la atención la enorme altura de su Torre del Homenaje, cuyo acceso está por una puerta situada en la primera planta, a la que se llega recorriendo el arreglado adarve de la muralla. Una vez dentro encontramos la oficina de turismo y varias salas expositivas, pudiendo subir hasta la azotea, desde donde contemplaremos unas extraordinarias vistas panorámicas de todo el recinto amurallado, el pueblo, la sierra y toda la llanura de Tierra de Barros.

          Tras abandonar Feria, nos dirigimos a Villalba de los Barros, donde llama la atención su castillo, por los altísimos muros de que consta, protegidos por torreones cilíndricos, aunque el interior está diáfano. Cabe destacar también su iglesia y el bonito bulevar donde está el ayuntamiento, con sus fuentes y palmeras. Además hay buenas calles de arquitectura popular.

Aceuchal
          A continuación llegamos a Aceuchal, cuyo ayuntamiento es una preciosidad. Es totalmente blanco, con arcos de medio punto sobre columnas de piedra en su planta baja, y arcos rebajados de menor tamaño en la primera, más reloj y una pequeña espadaña con campana.

          La torre de la iglesia parece más la de un castillo que la de un edificio religioso, y además consta de dos torres caballeras, una que hace de campanario y la otra de reloj. Preciosa también la ermita de Nuestra Señora de la Soledad.

          Volvemos a la autovía A-66 para, en sentido Sevilla, pasar de nuevo por las afueras de Villafranca y llegar a Los Santos de Maimona, que tiene una gran plaza adornada con palmeras junto a la fachada de la iglesia.

Zafra
          Apenas a 2 ó 3 kilómetros se encuentra Zafra, otro de los platos fuertes de la ruta, y segunda localidad de la comarca de Barros por población. Al llegar llama la atención el magnífico castillo, hoy Parador Nacional, formado por altos muros defendidos por torreones cilíndricos, rematado todo ello por almenas piramidales. La entrada principal está protegida por una bonita ladronera sobre la que se asientan las banderas del parador. También destacan, en dos laterales del edificio, sendas galerías porticadas encaladas de blanco, compuestas por arcos de medio punto o rebajados, y que forman parte de las dependencias del parador.

Zafra. Plaza Grande
          Muy cerca del castillo se encuentran la Plaza Grande y la Plaza Chica. La primera, como su nombre indica, es de gran tamaño, con buenos edificios señoriales de arquitectura rústica, y con soportales de ladrillos con arcos de medio punto apoyados sobre columnas de piedra.

          Por un pequeño pasadizo se accede de la Plaza Grande a la Plaza Chica que, también como su nombre indica, es de pequeñas dimensiones pero de gran belleza rústica, con soportales por 3 de los 4 lados y diversidad en la forma de sus arcos y en las columnas que los sustentan. En el centro, una cruz de hierro sobre una columna de piedra. Comentar que en esta plaza se rodaron en los años 70 algunas escenas de la serie "Curro Jiménez".

Zafra. Plaza Chica
          Después de ver el castillo y las plazas, lo que se tercia es pasear por su casco viejo, donde veremos bonitas calles compuestas de casas de arquitectura popular, con ventanas y balcones adornados con floridos tiestos.

          Su gran iglesia destaca exteriormente por la imponente altura de su torre, e interiormente por sus excelentes retablos.

          También veremos algunas puertas y torres de la antigua muralla, como por ejemplo la Puerta de Jerez, con arco apuntado, balcón y espadaña, y la Puerta del Cubo, compuesta por arco de medio punto de piedra adosado a una torre circular hacia el exterior y plana hacia dentro. Cabe destacar también la fachada del antiguo Hospital de Santiago, con un cuadro de La Anunciación formando parte de ella.

Burguillos del Cerro
          Y para concluir nuestra visita a Zafra, podemos dar un paseo por el bonito parque que hay frente al castillo, muy arreglado y con abundantes aves acuáticas en su estanque.

          Continuamos nuestra ruta para llegar a Burguillos del Cerro, pequeño pueblo donde destaca la alta torre policromada de la iglesia, y el pequeño pero coqueto castillo ubicado en lo alto de un cerro a las afueras.

          Nos encontramos aquí cerca de interesantes poblaciones como Jerez de los Caballeros, Fregenal de la Sierra, Segura de León, Calera de León o el Monasterio de Tentudía, lugares de los que ya se habló en la ruta de La Raya Extremeña.

          Así pues, desde Burguillos continuamos hacia Fuente de Cantos, otro pueblo blanco de arquitectura popular, en el que destaca su monumental iglesia, cuya fachada tiene aires palaciegos.

Montemolín
         Y para terminar nuestra ruta llegamos a Montemolín. Al llegar al pueblo, destaca el recinto amurallado que hay en el cerro añejo, algo destartalado, pero que bien merece la pena echarle un vistazo, también por las buenas vistas que nos ofrece este alto. Veremos el casco urbano, asentado sobre una suave ladera, blanquito, donde contrastan la iglesia y la ermita, ambas de piedra más oscura.

          Aquí concluimos este recorrido por Tierra de Barros, especialmente recomendable en primavera, cuando el color verde es el predominante, y en otoño, cuando la hoja de los viñedos ofrece la diversidad de colores propia de la estación, y también por las temperaturas más benevolentes en estas épocas del año con respecto a los rigores del verano o el invierno.

          Un saludo a todos los lectores.


EL RURAL

martes, 23 de diciembre de 2014

¿Nos tomamos otra?

-Mira, Edu, no le busques el sentido a la vida, quizá el único sentido que tiene es que no tiene sentido -me dijo con mirada melancólica mientras se liaba un cigarrillo-. Tu problema, como el mío, es que piensas demasiado, le das tantas vueltas a las cosas que solo consigues marearte. Te conozco, eres muy intuitivo, pero no te fías de tu intuición, quieres racionalizar todo tanto que…, que… -se interrumpió cuando pasó por delante de nosotros una morena embutida en unos vaqueros que le hacían un culo impresionante. Yo también miré embobado-. ¿Lo ves?, este tipo de cosas son las que dan sentido a la vida.
-¿El culo de una morena? -Dije con el tono incrédulo del que quiere creer pero no termina de convencerse.
El tiempo parecía haberse detenido, él continuaba liándose el cigarro con parsimonia, mirando el hueco vacío por donde poco antes había pasado la chica. Yo miraba sin ver en aquella misma dirección, tenía la mirada perdida, sin saber muy bien qué quería encontrar. Apuré el último trago de mi cerveza, había perdido la cuenta de cuantas llevaba, quizá por eso y por la hora que era, tenía mis capacidades mentales mermadas y ese tipo de conversación se me hacía muy grande. Notaba que un sopor se apoderaba de mi ser, había entrado en ese estado previo a la borrachera que eufemísticamente llamamos “el puntillo”. Me producía curiosidad que me produjera curiosidad mi estado, como en esos sueños en los que sueñas que sueñas que estás soñando…
-Sí, por ejemplo el culo de la morena. -Me sobresalté, puesto que su respuesta llegó en lo que me había parecido una eternidad y ya había perdido el hilo de la conversación.
-Joder, ¡qué buena está!
-Y tanto…, ¿quieres otra?
-¿Otra morena?
-No, otra cerveza, ¡estás atontao, ja, ja, ja! -se rió a carcajadas.
-Sí, claro que sí.
-¿Por dónde iba? -me preguntó tratando de buscar el hilo de una conversación que ambos habíamos perdido.
-Por el culo de la morena -balbuceé, no podía quitarme la imagen de la cabeza.
-No, hombre, ¿¡o sí!? Quiero decir… -y con voz atronadora- ¡Camarero, ¿me trae dos cervezas?! -bajó un poco el volumen y continuó- Quiero decir que no puedes pasarte la vida analizando todo, pensando todo, meditando cada paso que das. -terminó de liarse, por fin, el cigarro, se lo llevó a la boca y lo prendió, le dio varias caladas hasta cerciorarse de que tiraba bien, exhaló una gran bocanada de humo cual dragón enojado- Deja que la vida fluya, hay cosas que son como son y punto.
-Sí, pero muchas veces damos por sentadas cosas que luego se demuestra que no son como pensábamos…
-A eso voy, no des nada por sentado, deja paso a la sorpresa, a la incertidumbre, al instinto, a la aventura…
-Creo que te entiendo, pensar menos y actuar más, ¿no?, ¿y cómo dejo de pensar tanto?
-¿Recuerdas el anuncio que decía algo así como “no pienses en un elefante rosa”?
-Sí, pero no te sigo…
El camarero acababa de traer dos cervezas frescas y dimos un gran trago, casi sincronizados, con la misma gracia que dos gimnastas en barra fija, con las únicas diferencias de que la barra era la de un bar y el ejercicio levantamiento de jarra. Continuó:
-Pues que si te digo que no pienses en un elefante rosa, ¿tú en qué piensas?
-En un elefante rosa.
-Y cuanto más piensas que no tienes que pensar en un elefante rosa…
-Más pienso en ello, joder, ya veo elefantes rosas en todas partes -le interrumpí con una sonrisa de triunfo-. Entonces la clave es dejar de pensar en que tengo que dejar de pensar tanto…
-Lo has pillado.
-No creas, es como una paradoja, ¿no?, cuanto más piensas que tienes que dejar de pensar, más estás pensando -notaba la cabeza a punto de estallar. Le di otro trago a la jarra para aliviar un poco la tensión- ¿y cómo rompo el círculo vicioso?
-Toma decisiones más emocionales, salta al ruedo, piensa más en ti y menos en el qué dirán, no seas tan políticamente correcto siempre, sé tú mismo…
-Claro, es que no puedo ser otro.
-Sí, pero ya me entiendes…
-No, la verdad es que no. ¿Quieres que sea yo mismo cambiando esas cosas?
-Sí, eso es.
-Es un contrasentido, yo soy yo mismo actuando así, si cambio, ¿no dejaré de ser yo mismo?
-Puedes ser una versión mejorada de ti mismo.
-Sí, eso está bien, uno siempre puede crecer, de todos modos no me queda muy claro… -notaba la cabeza cada vez más embotada y necesitaba una salida- ¿me puedes dar por escrito lo que me acabas de decir?
-¿Qué? -mi amigo flipaba con mi pregunta- Tú me estás vacilando…
-No, en serio, entre la memoria de pez que tengo y la cogorza que me estoy pillando no me entero de nada, escríbemelo y lo estudio cuando llegue a casa, así podré pensar en ello…
-Joder, contigo no hay manera. -ya me dejó por imposible.
-No, no la hay, ¿nos tomamos otra?


Eduardo Martínez Sotillos

miércoles, 17 de diciembre de 2014

El secreto de Zalamea


Sergio, el ganador del Conscurso Lasiguientelapagoyo, ha cogido carrerilla y se ha tirado a los macro relatos con este pedazo de novela "El secreto de Zalamea".

Una recomendación de lectura imprescindible. Novela negra arqueológica y murciana, como la Huerta. Si os gusta el arroz de Calasparra o el pimentón, esta os va a gustar más todavía.

Luego no andemos con tontunas de "yo no la pude leer"...

Y enhorabuena, Sergio.

http://libros.com/crowdfunding/el-secreto-de-zalamea/

Asuntos personales


¿ Qué me ha retenido? Asuntos personales. Personales en ataque. Vale la canasta y tiro libre adicional, y tiro porque me toca. Personales e intransferibles. Negocios de monos, que lo llaman los americanos. Actas de rendición. Éxodos incompletos. 20.000 malas lenguas de viaje submarino. Especies extintas. Dioses caídos cuyos totems permanecen en pie. Caminantes les llaman a los muertos vivientes y caminantes, no hay camino, se hace camino al andar. Traiciones a las tradiciones. De bravas, un par de raciones.

Le pones demasiadas atmósferas de presión a tu cabeza. Le pones demasiadas atmósferas de pasión a tu corazón. “¡Chico, tienes que cuidarte!”. Y el médico te receta pastillas de leche de burra. Para la añoranza. Apuestas doble contra sencillo con tu póquer de reyes y acabas en Roma, donde la República acabó con los reyes, perdiendo una mano en la Boca de la Verdad. No concilio el sueño ni en Trento, ni en Nicea ni en el Vaticano segundo, “¡segundos fuera!”, y el campo se transforma en el Campo del Gas.

El diagnóstico es que se te va la pinza, Zarra, Panizo y Gainza, que todo se contradice y los bajorrelieves están en el altiplano y líbreme Dios de los mansos, bienaventurados. Bailar pegados es bailar el baile de San Vito, Corleone, supongo.

En la calle de la Ballesta nadie se prejubila, en el callejón del Gato los espejos son cóncavos y con sexos, la Gran Vía es una vía láctea, llena de mala leche de automovilista, y la Castellana siempre con dos hielos, hasta transformarse en “palomita”, licor de damas finas filipinas. Ya ni las novelas son ejemplares, Ulíses lleva GPS y Sandokán heredó el ropero de Tino Casal.

Pero aquí me ando, como decían los hombres chisposos en los urinarios públicos de sotanillo, aquellos en los que había que dejar una peseta en la patena atea de la señora custodia de las aguas menores. Todo esto para decir que todo cambia constantemente para que nada cambie, menos el agua de los garbanzos.


Como diría Itziar, respiro. En Madrid. Ya tiene mérito

lunes, 15 de diciembre de 2014

III Concurso de relatos hiperbreves ma non troppo "La siguiente la pago yo"

Mucha gente preguntaba si habría tercera edición, o si habíamos abandonado, cual Comandante Schettino, el barco. Pues bien, continuando con la tradición, que no es sino un subterfugio para juntarnos los amigos y trasegar cerveza como posesos, LA SIGUIENTE LA PAGO YO convoca el III Concurso de relatos hiperbreves ma non troppo “La siguiente la pago yo”. Las bases del presente concurso, OTAN no, bases fuera, perdón, que se nos va la pinza, quedan como sigue:
1. El relato hiperbreve ma non troppo, del que LA SIGUIENTE LA PAGO YO es inventor universal, se consolida como un género indispensable en el patio literario. Pronto clamaremos por cátedras (con sus correspondientes catedráticas y catedráticos) que se dediquen a él.
2. Podrán concursar, por consiguiente, que diría Felipe González, todos los escribanos mayores de edad, a la sazón 18 primaveras, dispuestos a malgastar su tiempo e ingenio con gentuza como nosotros, y con independencia de sus hábitos alimenticios, orientaciones sexuales, niveles de colesterol o gustos musicales. A cambio de tamaña oportunidad, les pedimos encarecidamente que se hagan seguidores de nuestro blog (http://lasiguientelapagoyo.blogspot.com/). Gracias. Los pelafustanes que forman LA SIGUIENTE LA PAGO YO están inhabilitados para participar en el concurso. Algunos están legalmente inhabilitados, por incapacidad mental, pero ese es otro asunto. Y no hemos venido aquí a hablar de nosotros.
3. Los relatos han de reunir, además de un conjunto de letras que formen palabras y de palabras que formen frases con un cierto grado de coherencia, dos requisitos: ser más originales que los delantales de Chicote y más inéditos que los pensamientos de un discjockey. Y además, no haber sido publicados de ninguna forma, lo que incluye revistas, blogs, o puertas de cuartos de baño de afterhours.
4. Puestos a incordiar, tampoco se podrán reciclar los ya presentados a otros concursos, ni concursar a la vez en este y en otro. Y no sirve ser titular de una tarjeta “Black”: la mentira tiene las patas muy cortas y al final caerá sobre los defraudadores el oprobio, la ignominia y dos inspectores de Hacienda en traje de baño. Como mínimo.
5. Los relatos se presentarán escritos a ordenador en un formato editable (programa Microsoft Word, o similar. Nada de pdf), con la siguiente configuración: fuente Times New Roman, tamaño 12, interlineado sencillo, márgenes de páginas 2,5 (los cuatro). El tamaño es importante, nos pongamos como nos pongamos. Y lo demás parece una manía, pero no lo es; no se imaginan el trabajo que dan los textos escritos cada uno en un formato.
6. La extensión de los relatos será de 33 líneas como máximo. El exceso de tamaño también se penaliza. No se pueden aceptar relatos más largos que un domingo sin fútbol.
7. El idioma en que deben estar escritos es el español, para que los jurados tengan alguna posibilidad de interpretarlos, y la temática, libre como un taxi con la lucecita verde. Ya vamos avisando que rechazaremos los escritos que contengan necedades de tipo racista, xenófobo, discriminatorio o insultante, que aquí estamos para divertirnos. Los que tengan ganas de faltar, que vayan a la sede de algún partido político o al plató de algún programa del colorín. Aquí, no, gracias.
8. Sabemos que tienen ustedes muchas e ingeniosas ideas, pero cada concursante podrá presentar un solo relato. Si tienen más, para el año que viene.
9. Los relatos se presentarán firmados con un pseudónimo, tipo “Tragabuches”, “La Faraona” o el que le plazca al escritor o escritora. El relato se enviará en un correo electrónico, que llevará dos ficheros adjuntos. Atiendan y no se líen: el primer fichero contendrá el relato, y llevará como nombre el título del mismo. El segundo fichero contendrá los datos personales del autor (título del relato, pseudónimo, nombre y apellidos, teléfono de contacto, correo electrónico) y llevará como nombre el título del relato, más las palabras “datos personales”. La dirección a la que debe enviarse es hiperbreveslasiguientelapagoyo@gmail.com. En el asunto deberá figurar el texto “III concurso de relatos hiperbreves ma non troppo”.
10. El plazo máximo de admisión de relatos es las 23:58 (hora peninsular española) del día 30 de enero de 2015, día de San Lesmes (de verdad). Y ya, de paso podemos celebrar San Ben Barek, San Zarra o San Kubala. Para los que no entiendan esto, lean un poquito más sobre cuando el fútbol era un deporte. Y noble.
11. Los premios propiamente dichos serán dos: el primer premio consistirá en un libro completamente electrónico; el segundo, en una cena con maridaje enológico (y no vamos a dar explicaciones, y que cada uno piense lo que quiera) en el restaurante “Pata Negra” de Madrid, a disfrutar en los tres meses siguientes a la concesión del mismo. Ninguno de los premios podrá ser canjeado por su valor en metálico. Todos los concursantes recibirán, una vez más, un diplomo (sí, diplomo) personalizado por su participación, que podrán recoger el día de la entrega de trofeos.
12.       Además, este año hay una novedad: tenemos una nueva, refulgente y reverberante app, “i-La Siguiente” (se lee “Ay, la siguiente”), disponible para Apple y Android. En ella se podrán ver los relatos participantes, y los que se la descarguen podrán votar por el mejor relato para conceder el Premio del público, consistente en un lote de libros de LA SIGUIENTE LA PAGO YO, a partir del 31 de enero. En la app, además, se podrá participar en el foro sobre el concurso, y acceder a nuestro afamado blog. La app puede descargarse, de forma gratuita y libre de virus y otras porquerías. Para Android, en el enlace: https://drive.google.com/open?id=0B6jvo9ce-pChTl81ZW1lYW5hRjg&authuser=0 .
Y para iPhone no se puede descargar la app (Apple no nos deja si no pagamos una pasta), pero en el siguiente enlace se les abre cada vez que quieran: http://es.ibuildapp.com/app-1021792-i-La+Siguiente .
13. El jurado que otorgue los premios estará compuesto por los gestores del blog “La siguiente la pago yo”, presumiblemente en algún recreo que nos concedan en el Centro Psiquiátrico. El fallo o error se hará público el día 28 de febrero de 2015, a través del propio blog (http://lasiguientelapagoyo.blogspot.com/), así como facebook y twitter (y trataremos de colarlo en el telediario o en el programa de Ana Rosa). Como el objetivo de todo este asunto no es otro que hacer un fiestorro, nos reuniremos para la entrega de galardones (no Gallardones, que quede claro) el viernes, 13 de marzo de 2015, en donde siempre, ya sabéis, The James Joyce Irish Pub, calle Alcalá, 59 de Madrid, a las 22:30 horas. Habrá cervecita. Y de la entrega de premios del I Concurso ya salió una pareja (eso que sepamos, tal vez más). Que lo sepan.
14. El concurso no puede quedar desierto, porque in the desert you can't remember your name y todo eso.
15. Los relatos concursantes podrán ser publicados en el blog “La siguiente la pago yo”, de amplia difusión internacional, si nos da tiempo. En caso de que los autores no indiquen otra cosa, aparecerán firmados con el pseudónimo.
16. LA SIGUIENTE LA PAGO YO no conservará ningún derecho sobre los relatos presentados ni premiados, perteneciendo estos a sus autores, que pueden hacer con ellos lo que les pase por el mismo.
17. Al participar, los autores aceptan expresamente estas bases. Cualquier incumplimiento de las mismas será castigado con tarjeta roja, y la expulsión consiguiente.
18. Como ya les hemos dicho antes, les exhortamos a que se adhieran al blog a través del mismo o de facebook o twitter, y a que se animen a escribir en el blog cuando quieran. Los contenidos pueden enviarlos a la dirección arriba citada.
19. Y por nuestra parte, poco más, que a buen entendedor, dios le ayuda...o como sea.


Madrid, España (con perdón), 15 de diciembre de 2014Mucha gente preguntaba si habría tercera edición, o si habíamos abandonado, cual Comandante Schettino, el barco. Pues bien, continuando con la tradición, que no es sino un subterfugio para juntarnos los amigos y trasegar cerveza como posesos, LA SIGUIENTE LA PAGO YO convoca el III Concurso de relatos hiperbreves ma non troppo “La siguiente la pago yo”. Las bases del presente concurso, OTAN no, bases fuera, perdón, que se nos va la pinza, quedan como sigue:
1. El relato hiperbreve ma non troppo, del que LA SIGUIENTE LA PAGO YO es inventor universal, se consolida como un género indispensable en el patio literario. Pronto clamaremos por cátedras (con sus correspondientes catedráticas y catedráticos) que se dediquen a él.
2. Podrán concursar, por consiguiente, que diría Felipe González, todos los escribanos mayores de edad, a la sazón 18 primaveras, dispuestos a malgastar su tiempo e ingenio con gentuza como nosotros, y con independencia de sus hábitos alimenticios, orientaciones sexuales, niveles de colesterol o gustos musicales. A cambio de tamaña oportunidad, les pedimos encarecidamente que se hagan seguidores de nuestro blog (http://lasiguientelapagoyo.blogspot.com/). Gracias. Los pelafustanes que forman LA SIGUIENTE LA PAGO YO están inhabilitados para participar en el concurso. Algunos están legalmente inhabilitados, por incapacidad mental, pero ese es otro asunto. Y no hemos venido aquí a hablar de nosotros.
3. Los relatos han de reunir, además de un conjunto de letras que formen palabras y de palabras que formen frases con un cierto grado de coherencia, dos requisitos: ser más originales que los delantales de Chicote y más inéditos que los pensamientos de un discjockey. Y además, no haber sido publicados de ninguna forma, lo que incluye revistas, blogs, o puertas de cuartos de baño de afterhours.
4. Puestos a incordiar, tampoco se podrán reciclar los ya presentados a otros concursos, ni concursar a la vez en este y en otro. Y no sirve ser titular de una tarjeta “Black”: la mentira tiene las patas muy cortas y al final caerá sobre los defraudadores el oprobio, la ignominia y dos inspectores de Hacienda en traje de baño. Como mínimo.
5. Los relatos se presentarán escritos a ordenador en un formato editable (programa Microsoft Word, o similar. Nada de pdf), con la siguiente configuración: fuente Times New Roman, tamaño 12, interlineado sencillo, márgenes de páginas 2,5 (los cuatro). El tamaño es importante, nos pongamos como nos pongamos. Y lo demás parece una manía, pero no lo es; no se imaginan el trabajo que dan los textos escritos cada uno en un formato.
6. La extensión de los relatos será de 33 líneas como máximo. El exceso de tamaño también se penaliza. No se pueden aceptar relatos más largos que un domingo sin fútbol.
7. El idioma en que deben estar escritos es el español, para que los jurados tengan alguna posibilidad de interpretarlos, y la temática, libre como un taxi con la lucecita verde. Ya vamos avisando que rechazaremos los escritos que contengan necedades de tipo racista, xenófobo, discriminatorio o insultante, que aquí estamos para divertirnos. Los que tengan ganas de faltar, que vayan a la sede de algún partido político o al plató de algún programa del colorín. Aquí, no, gracias.
8. Sabemos que tienen ustedes muchas e ingeniosas ideas, pero cada concursante podrá presentar un solo relato. Si tienen más, para el año que viene.
9. Los relatos se presentarán firmados con un pseudónimo, tipo “Tragabuches”, “La Faraona” o el que le plazca al escritor o escritora. El relato se enviará en un correo electrónico, que llevará dos ficheros adjuntos. Atiendan y no se líen: el primer fichero contendrá el relato, y llevará como nombre el título del mismo. El segundo fichero contendrá los datos personales del autor (título del relato, pseudónimo, nombre y apellidos, teléfono de contacto, correo electrónico) y llevará como nombre el título del relato, más las palabras “datos personales”. La dirección a la que debe enviarse es hiperbreveslasiguientelapagoyo@gmail.com. En el asunto deberá figurar el texto “III concurso de relatos hiperbreves ma non troppo”.
10. El plazo máximo de admisión de relatos es las 23:58 (hora peninsular española) del día 30 de enero de 2015, día de San Lesmes (de verdad). Y ya, de paso podemos celebrar San Ben Barek, San Zarra o San Kubala. Para los que no entiendan esto, lean un poquito más sobre cuando el fútbol era un deporte. Y noble.
11. Los premios propiamente dichos serán dos: el primer premio consistirá en un libro completamente electrónico; el segundo, en una cena con maridaje enológico (y no vamos a dar explicaciones, y que cada uno piense lo que quiera) en el restaurante “Pata Negra” de Madrid, a disfrutar en los tres meses siguientes a la concesión del mismo. Ninguno de los premios podrá ser canjeado por su valor en metálico. Todos los concursantes recibirán, una vez más, un diplomo (sí, diplomo) personalizado por su participación, que podrán recoger el día de la entrega de trofeos.
12.       Además, este año hay una novedad: tenemos una nueva, refulgente y reverberante app, “i-La Siguiente” (se lee “Ay, la siguiente”), disponible para Apple y Android. En ella se podrán ver los relatos participantes, y los que se la descarguen podrán votar por el mejor relato para conceder el Premio del público, consistente en un lote de libros de LA SIGUIENTE LA PAGO YO, a partir del 31 de enero. En la app, además, se podrá participar en el foro sobre el concurso, y acceder a nuestro afamado blog. La app puede descargarse, de forma gratuita y libre de virus y otras porquerías. Para Android, en el enlace: https://drive.google.com/open?id=0B6jvo9ce-pChTl81ZW1lYW5hRjg&authuser=0 .
Y para iPhone no se puede descargar la app (Apple no nos deja si no pagamos una pasta), pero en el siguiente enlace se les abre cada vez que quieran: http://es.ibuildapp.com/app-1021792-i-La+Siguiente .
13. El jurado que otorgue los premios estará compuesto por los gestores del blog “La siguiente la pago yo”, presumiblemente en algún recreo que nos concedan en el Centro Psiquiátrico. El fallo o error se hará público el día 28 de febrero de 2015, a través del propio blog (http://lasiguientelapagoyo.blogspot.com/), así como facebook y twitter (y trataremos de colarlo en el telediario o en el programa de Ana Rosa). Como el objetivo de todo este asunto no es otro que hacer un fiestorro, nos reuniremos para la entrega de galardones (no Gallardones, que quede claro) el viernes, 13 de marzo de 2015, en donde siempre, ya sabéis, The James Joyce Irish Pub, calle Alcalá, 59 de Madrid, a las 22:30 horas. Habrá cervecita. Y de la entrega de premios del I Concurso ya salió una pareja (eso que sepamos, tal vez más). Que lo sepan.
14. El concurso no puede quedar desierto, porque in the desert you can't remember your name y todo eso.
15. Los relatos concursantes podrán ser publicados en el blog “La siguiente la pago yo”, de amplia difusión internacional, si nos da tiempo. En caso de que los autores no indiquen otra cosa, aparecerán firmados con el pseudónimo.
16. LA SIGUIENTE LA PAGO YO no conservará ningún derecho sobre los relatos presentados ni premiados, perteneciendo estos a sus autores, que pueden hacer con ellos lo que les pase por el mismo.
17. Al participar, los autores aceptan expresamente estas bases. Cualquier incumplimiento de las mismas será castigado con tarjeta roja, y la expulsión consiguiente.
18. Como ya les hemos dicho antes, les exhortamos a que se adhieran al blog a través del mismo o de facebook o twitter, y a que se animen a escribir en el blog cuando quieran. Los contenidos pueden enviarlos a la dirección arriba citada.
19. Y por nuestra parte, poco más, que a buen entendedor, dios le ayuda...o como sea.

Madrid, España (con perdón), 15 de diciembre de 2014

sábado, 13 de diciembre de 2014


Las navidades me desencuadernan. Se me va el pegamento de las ilusiones. Y los lomos y las hojas se independizan y emprenden viajes separados. Será tu voz, será el licor...

Las personas y los libros enseñamos primero la portada, la contraportada y esa sinopsis de lo mejor que tenemos en apenas seis o siete líneas. Abigarramos esa fachada exterior con imágenes sugerentes y colores vivos. En las solapas siempre hay un retrato en blanco y negro, como aquel semanario gráfico que termino siendo en color.

Las hojas del prólogo salen volando casi las primeras. Se llevan con ellas las dedicatorias y los agradecimientos. Lo que el libro pretendía al ser escrito o la persona al ser vivida. Son páginas que leímos y vivimos rápido, ansiosos por entrar en la aventura.

Luego se desparrama por el suelo el planteamiento. La presentación de los personajes, la puesta en situación de las circunstancias que los unen o los separan, nuestros precedentes, antecedentes, nuestros pasados pasados y nuestros pasados presentes. Los anhelos y las esperanzas, los errores que nos lastran y los aciertos que nos arrastran, los protagonistas que siempre serán secundarios y los figurantes que nos marcarán para siempre. Todo esparcido por el piso.

Se escapa después el nudo. El nudo para los que son de alta cuna, suele ser doble windsor. Los que aman el horizonte optan por el nudo marinero. Los barrocos hacen del nudo una lazada. Los complejos siempre se deciden por el gordiano. Y la gente como yo, por el corredizo. En la parte del cuello, demasiadas veces. Se deshace el nudo y te pisas los cordones, para colmo. Pero no hay nudo que ate los folios-días, y se alejan empujados por el viento, revueltos como el pelo de una niña traviesa.

Y el desenlace se acaba desenlazando, que el desenlazador que lo desenlace, buen desenlazador será, y caen en cascada las consecuencias, con secuencias a cámara lenta y con secuencias a lo Benny Hill, que a como culminan las vidas y los libros en ocasiones solo le falta esa músiquilla ratonera y alguien que te dé palmaditas en la coronilla. Lo atado y bien atado termina matado y bien matado, que como un insecticida, en los desenlaces nos matan bien muertos.

Todo termina girando en un tormado, desencajado. Hay una hoguera para cada libro blasfemo y una blasfemia para cada vida en la hoguera. Lo escrito y lo vivido, lo proscrito y lo bebido, lo prescrito y lo sabido, todo hecho un amasijo con las hojas secas y los celofanes de las cajetillas que se dejan caer en la acera, polvoriento o húmedo según la climatología. Inservible, en cualquier caso.

He vuelto a beber como terapia y, mientras me sirvo dos dedos de mi irlandés favorito, la vista se me posa y se reposa en el lomo de un libro que nunca alcanzo a leer. Escrito en letras doradas, grafismo germánico, reza: “Carpe diem”. No distingo sin mis gafas de presbicia al autor, pero recuerdo aquello de soñar como si fueras a vivir siempre y vivir como si fueses a morir mañana.


Sueño poco y no me seduce vivir siempre. Pero vivo siempre pensando que esta noche moriría por vos.  

En estas fechas tan señaladas....

Así empezaba Franco el discurso de Navidad cuando mi tele era en blanco y negro y mi vida un lienzo que colorear, que diría Toquinho.

Pues ahora que mi vida es en blanco y negro y mi tele es propiedad de mis hijos y de la play, y a despecho de la opinión de Rick, Albert, el Rural y el Andalusí y cuantos colaboran en el blog, sin duda mucho mejores personas que yo y mucho más conscientes, no quiero dejar pasar la oportunidad de cagarme en las navidades.

Sí, eso he dicho. Que me cago en las navidades. Cuando era pequeño, las navidades molaban. Cuando era joven las navidades molaban. Cuando mis hijos eran pequeños las navidades molaban. Y no entendía que a mi padre no le molaran las navidades. Pero ahora que él ya no está, lo entiendo perfectamente, como tantas otras cosas que no he sido capaz de entender hasta que él se ha ido.

Este es de los post que no gustan. Gustan los mensajes positivos, las ideas de fraternidad, los irónicos, los pícaros...pero este no. Pero me arrogo el privilegio de poder escribir lo que quiera y lo escribo. Puedo escribir y escribo, parafraseando a Suárez.

Me cago en la navidad, a partir de ahora "la puta navidad". Me cago en los árboles decorados y en los portales de Belén, en los tres Reyes Magos, con pajes y camellos incluidos, y en sus equivalentes regionales y/o republicanos, me cago en el alumbrado callejero que inunda la ciudad de ilusión, me cago en Santa Claus y en los renos, y en los enanos esos que tiene esclavizados haciendo juguetes en Laponia, siguiendo el consejo de un dirigente empresarial, me cago en el turrón duro y en el blando, en los langostinos, en los polvorones astringentes y en las peladillas, peladilla en Elm Street, peladilla antes de las navidades, que las peladillas me la pelan, me cago en los anuncios de juguetes, en los de colonias, en los de la moda otoño-invierno y en los que afirman que yo no soy tonto, cuando es evidente que lo soy, y en la financiación a seis meses sin intereses. Me cago en las felicitaciones en todos sus formatos, en esos paisajes nevados que nunca se han visto en Écija, ni se verán, por más cambio climático que venga, me cago en las doce uvas y en el cava/champán, me cago en las campanadas en todos los canales y la programación lacrimógena, qué bello es vivir, destinada a despertar ese espíritu de paz, concordia y buena voluntad, en el que también me cago.

Me cago en la lotería y en los 21 euros, me cago en el espumillón y en los matasuegras multicolores, me cago en el confeti y en las comidas de empresa, me cago hasta en el caganer....

Pero en lo que más me cago es en los villancicos tradicionales. Los villancicos los invento el demonio para fabricar ateos y es de lo que más intereses le produce, seguro. Los americanos, con el mismo grado de ñoñez, tienen dos ventajas: la mitad de lo que dicen no se entiende, que los canta siempre algún tío de New Jersey con un endemoniado acento italiano, y tienden a versionarlos a ritmo de swing, y la músiquilla es mucho más agradable que el percutir de las panderetas, en las que aprovecho también para cagarme.

En la esperanza de conseguir sobrevivir un año más a este coñazo mediático, me despido. No sin desearos una feliz navidad. Y que llegue cagando leches el catorce de enero.


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