domingo, 13 de marzo de 2016

EL MONCAYO 2/2

Monasterio de Veruela
     Toca ahora coger el coche de nuevo para seguir recorriendo esta comarca. Nos vamos hasta las cercanías del pueblo de Vera del Moncayo para visitar el Monasterio del Veruela, cisterciense del siglo XII. Nos recibe una entrada fortificada, más ornamental que defensiva, dada su baja altura y sus endebles torreones cilíndricos, pero que forma un bonito conjunto con la torre de la iglesia justo detrás. Una vez dentro disfrutaremos del magnífico claustro gótico y de la sala capitular, que contiene un bello sepulcro policromado.

Claustro del Monasterio
     El monasterio hace ya muchos años que no tiene monjes, y ahora se utiliza para todo tipo de actividades culturales, por eso veremos que la iglesia está habilitada a tal efecto, aunque conserva en el altar una imagen de la Virgen de Veruela, muy parecida a la Virgen del Pilar.

     Cerca del monasterio se encuentra la pequeña localidad de Trasmoz, encalada en la ladera de un cerro coronado por un castillo al que, aun estando en ruina, conviene subir para ver unas espléndidas vistas del Moncayo y de toda la comarca.

Borja
     Nuestra siguiente parada es Borja, el pueblo más grande de la zona junto con Tarazona. Es muy monumental, destacando la colegiata de Santa María, con buenas torres mudéjares; el ayuntamiento, con galería de pequeños arcos en la planta alta (muy propia del mudéjar aragonés); y la Plaza del Mercado, con soportales. Comentar también que varias iglesias, palacetes y conventos convierten el paseo por su casco urbano en un auténtico placer.

     Para concluir nuestra visita a Borja, podemos subir al espectacular espolón rocoso que hay encima del pueblo, con restos de un castillo y buenas vistas.

     A las afueras de Borja se encuentra el Santuario de Misericordia, en un bello entorno de bosque de pinar y buen mirador al mismo tiempo, y en cuyo interior veremos el precioso retablo y altar que alberga la imagen de la Virgen.

Judería de Tarazona
     Cogemos ahora la N-122 sentido Soria para visitar la capital de la comarca: Tarazona. Se trata de un magnífico conjunto monumental que requiere una larga visita, que podemos empezar por su parte baja, donde se sitúa la catedral de Nuestra Señora de la Huerta, con un bello y espectacular cimborrio casi tan alto como la torre-campanario. Su interior es de un gótico precioso, muy ornamentado, con paredes adornadas con abundantes frescos, y por encima del retablo veremos el interior del cimborrio, que presenta abundantes imágenes y frescos.

     En esta zona se encuentra la antigua plaza de toros, convertida hoy en una curiosa corrala circular de viviendas, y también la Plaza de Paco Martínez Soria, con una estatua dedicada al gran actor cómico ya desaparecido, natural de esta villa.

     Antes de subir a la parte vieja, debemos situarnos junto al río Queiles para contemplar la preciosa vista de la judería, encalada en una ladera sobre la que sobresale el Palacio Episcopal y la iglesia de Santa María Magdalena. Después nos adentramos en esta zona conocida como el barrio del Cinto, para disfrutar de sus estrechas calles llenas de pasadizos y sus casas de ladrillo.

Ayuntamiento de Tarazona
     Veremos también gran cantidad de palacios e iglesias que dan más realce aún al casco viejo, aunque vamos a destacar, entre los edificios civiles, el ayuntamiento, cuya fachada habría que colocar entre las más bellas de toda España. La planta baja es de sillería con amplios ventanales protegidos por buenos enrejados; la planta central cuenta con varias balconadas y grandes relieves que representan blasones y seres mitológicos; y la planta alta tiene dos hileras de arcos de medio punto profusamente ornamentados, divididas por un reloj dotado de carillón superior. Pero además, por si fuera poco, entre la planta central y la superior se ubica un friso con un relieve de extremo a extremo del edificio que representa la procesión de coronación de Carlos V. Es para quedarse un buen rato frente a esta fachada empapándose y degustando tanta belleza.

     Abandonamos Tarazona para acabar nuestra ruta dirigiéndonos al cercano pueblo de Los Fayos, situado bajo un espectacular cortado rocoso lleno de cuevas y oquedades, junto al Embalse del Val, a cuya presa podemos subir para contemplar buenas panorámicas.

Los Fayos


     ¡Ay, Moncayo! De ti me despido, mas espero volver a verte pronto.

SALUDOS

EL RURAL


Catedral de Tarazona

Judería de Tarazona

domingo, 6 de marzo de 2016

EL MONCAYO 1/2

Ólvega
     Vamos a hablar hoy del Parque Natural del Moncayo, ubicado en la parte más oriental del Sistema Ibérico, entre las provincias de Zaragoza y Soria, teniendo su mayor cima en el pico del mismo nombre con sus 2.134 metros de altitud. La mayor parte del recorrido la haremos en coche, visitando varios pueblos y monasterios, pero también describiremos una ruta de senderismo consistente en subir hasta la cima de esta conocida montaña. La parte soriana ya la describimos en su momento en los textos dedicados a esta provincia, por lo que solo haremos un breve repaso.

Nacimiento del río Queiles
     Empezamos en la villa de Ólvega, cuyo polígono industrial lleva el nombre del conocido empresario hijo del pueblo Emiliano Revilla. El centro del pueblo bien merece un paseo. En las afueras se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Olmacedo, románica, rodeada de verdes prados.

     Seguimos hacia Ágreda, pueblo que conserva varias torres y puertas de su antigua muralla. A partir de aquí empezamos a ganar altura por la carretera que nos lleva a Vozmediano, donde resulta imprescindible visitar el nacimiento del río Queiles, espectacular manantial del que brotan una media de más de mil litros por segundo, situado a solo 500 metros del pueblo por una bonita senda.

San Martín
     Es oportuno decir ahora que la montaña del Moncayo es un gran depósito de agua en su vertiente atlántica, la que da al Duero, pero la mayoría de sus manantiales enfilan la vertiente mediterránea, la que da al Ebro, por lo que hay un dicho popular en esta zona de Soria que reza: "Ay Moncayo, traidor, que robas a Castilla para hacer rico a Aragón".

     Nos adentramos en la provincia de Zaragoza para llegar a San Martín de la Virgen del Moncayo, pueblo en un bonito entorno que hace de perfecto balcón sobre el Moncayo, con unas preciosas vistas de la montaña tanto desde el casco urbano como desde cualquier punto de sus alrededores, especialmente desde un alto en el que hay una cruz sobre un pedestal de piedras.

Subiendo al Moncayo
     Llegados a este punto lo que toca es echarse a andar para subir al Moncayo. Para ello, debemos subir primero en coche desde San Martín siguiendo las indicaciones del Santuario de la Virgen del Moncayo, hasta llegar a un parkin donde se termina el asfalto y hay una barrera. Aquí empezamos la ruta de senderismo consistente en alcanzar esta cima de 2.134 metros, que tiene unos 9 kmts. ida y vuelta por la misma senda, y que incluye algún tramo de fuerte pendiente.

     Desde el parkin hay que seguir la pista de tierra, llaneando, para llegar en menos de un kilómetro al Santuario y albergue. Pasado éste veremos la señal que indica el comienzo de la senda que asciende al Moncayo. Primero vamos subiendo en medio de un pinar, hasta que salimos del bosque para llegar a una zona llana desde la que se divisa la cima. Al otro lado de este llano es cuando viene la parte más complicada de la ascensión, un zig-zag durísimo que nos dejará en la cuerda, la cual cogeremos hacia la derecha para conducirnos ya sin dificultad hasta la cima, en la que nos encontramos un primer vértice geodésico con una imagen de la Virgen del Pilar, y poco después otro de más reciente construcción, habiendo invertido desde el inicio un tiempo de entre hora y media y dos horas.

Cima del Moncayo
     Desde aquí, si el día está claro, las vistas alcanzan la inmensidad: hacia poniente, los Picos de Urbión y la Sierra de la Demanda; hacia el Norte, los Pirineos; hacia el Este, todo el valle del Ebro; y hacia el Sur, el Sistema Central. Más cerca, bajo la montaña, Ólvega, Ágreda, San Martín, Tarazona... Si las condiciones meteorológicas no son muy adversas, éste es un lugar para quedarse bastante tiempo disfrutando de estas increíbles panorámicas.

     Al bajar, el tramo de zig-zag también se hace duro para las rodillas por la gran inclinación, y después ya sin apenas dificultad, seguiremos descendiendo hasta pasar de nuevo por el albergue y el Santuario y acabar en el parkin. ¡Qué rutita más bonita!

SALUDOS

EL RURAL

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Fuente árabe de Ágreda


Muralla con puerta árabe de Agreda

domingo, 24 de enero de 2016

SIERRA DE GATA Y LAS HURDES 4/4

     Tras pasar junto al límite provincial con Salamanca, pero sin abandonar territorio cacereño, nos adentramos en el barranco del río Ladrillar y llegamos a Ríomalo de Arriba, curioso pueblo por su mezcla de casas abandonadas y rehabilitadas, con bonitos tejados de pizarra antigua y en un precioso entorno de montaña y bosque. Destaca también su arreglada piscina natural junto a un puente de piedra con arco de medio punto.
   
     Siguiendo la carretera llegamos a Ladrillar, otro hermoso pueblo encalado en el barranco, rodeado de bosque y montaña. Sus calles son muy empinadas por la orografía del terreno, y su arquitectura es diversa, pero con buenas casas. La iglesia tiene una bonita fachada y espadaña de piedra, material también empleado en el ayuntamiento.

     Cabezo es otro pueblo rodeado de naturaleza desbordante, donde destaca una urbanización de casas-cabaña de piedra que son alojamientos rurales.
   
     Llegamos ahora a Ríomalo de Abajo, localidad muy turística por los abundantes atractivos naturales de su alrededor, pudiéndose hacer cantidad de rutas de senderismo, destacando también su grandísima piscina natural y la desembocadura del río Ladrillar en el Alagón.

     Y para poner el punto y final a nuestro recorrido por Las Hurdes nos vamos a dirigir a uno de los lugares más visitados de esta zona: el Meandro del Melero. En el pueblo está indicada con un cartel la pista forestal, primero asfaltada y luego de tierra, que nos lleva en unos 3 kmts. al mirador desde el que tenemos unas vistas increíbles de este bellísimo meandro que forma el río Alagón en la cola del embalse Gabriel y Galán, el cual divide por aquí las provincias de Cáceres y Salamanca. Forma un ángulo de casi 360 grados, está totalmente rodeado de pinar y montaña y, en función del nivel de las aguas y de la época del año, se forman a veces preciosas playas de hierba en las orillas. Un lugar encantador.


     Y aquí, contemplando estas maravillosas vistas, terminamos nuestro viaje. ¡Cuántos recuerdos...! Me pongo un poco nostágico, pero la satisfacción de lo visto y vivido, y el ponerme a pensar en nuevas aventuras me hacen esbozar una sonrisa.

SALUDOS

EL RURAL


Riomalo de Arriba

Ladrillar


domingo, 17 de enero de 2016

SIERRA DE GATA Y LAS HURDES 3/4

     Nuestra primera parada sería Ovejuela, que está muy cerca de Robledillo a través de la montaña, pero para llegar por carretera hay que dar un rodeo de casi 50 kmts., si bien es verdad que desde esta primera localidad hurdana ya tenemos salida al resto de la comarca.

     Unos 500 mts. antes de llegar a Ovejuela veremos un bonito mirador de piedra de pizarra con merenderos, desde el cual tenemos buena vista panorámica del pueblo y de su bello entorno natural, salpicado de abundantes arroyos, con el agradable sonido del discurrir de sus aguas oyéndose por todas partes. Una vez que entramos en el casco urbano, veremos un antiguo molino rehabilitado junto al río Ovejuela, y accedemos a la plaza, desde la que nos introducimos en sus estrechas y empinadas callejuelas, algunas con bonitas casas de piedra y otras con viviendas totalmente encaladas, de un blanco impoluto.
   
     Por los alrededores del pueblo hay infinidad de hermosas sendas para pasear por ellas y disfrutar del entorno, pero vamos a destacar la que nos lleva a la cascada de "El Choritero", situada a 2 kmts., y que no presenta apenas dificultad. Parte junto a la iglesia, entre huertas y frutales, y al poco de salir del pueblo pasa por una piscina natural, muy bien arreglada, donde se cruza el río para seguir la senda que, sin pérdida alguna, acabará en este salto de agua de varias decenas de metros de altura, más espectacular cuanto más caudal tenga, que derrama sus aguas en una preciosa poza de aguas transparentes, entre musgo y vegetación diversa. Un lugar para hacer una larga pausa, antes de regresar por el mismo camino.
   
     Desde Ovejuela nos adentramos de lleno en Las Hurdes, pasamos por Pinofranqueado, Caminomorisco y Nuñomoral, tres de las cuatro localidades que ejercen de partido judicial en la comarca, acogiendo administrativamente cada una de ellas a gran cantidad de pequeños pueblecillos.

     Uno de éstos, perteneciente a Nuñomoral, es nuestra siguiente parada: El Gasco. Se encuentra situado en la garganta que forma el río Malvellido, y la entrada al pueblo nos recibe con varios restaurantes y un enorme pilón donde todavía sacian su sed los burros que aún se utilizan por estas tierras para las labores campestres. Subiendo hacia la parte alta nos encontramos con el Centro de Recepción de Visitantes, antigua casa rehabilitada de arquitectura hurdana que podemos visitar por dentro.
   
     Una vez visto el casco urbano, podemos hacer una corta ruta de senderismo de 1,5 kmts. hasta la cascada de "La Miancera", sin más dificultad que la pendiente algo pronunciada en su último tramo. La senda está señalizada y parte del centro del pueblo, discurriendo primero por la arreglada orilla del río Malvellido, donde tenemos bonitas vistas de las casas casi colgando sobre el barranco, para luego ascender remontando las aguas del Arroyo de la Miancera, afluente de aquél, hasta llegar a este espectacular salto de agua que se descuelga por un paredón rocoso casi vertical de 100 mts. de altura.
   
     Comentar también que cerca del pueblo se encuentra el Volcán de El Gasco, a cuyo cráter se puede ascender por otra ruta de senderismo de mayor dificultad.

     Aquí en El Gasco la carretera termina, por lo que, para seguir nuestro recorrido por Las Hurdes, debemos regresar a Nuñomoral, lo que nos permitirá ver una preciosa panorámica de la pequeña localidad de Fragosa que no tuvimos al pasar en sentido contrario.
   
     Desde Nuñomoral tenemos salida hacia Casares de las Hurdes, la otra población que ejerce de partido judicial en la comarca, donde hacemos parada para recorrer su bonito casco urbano, de arquitectura diversa pero bien cuidada y calles empedradas con regateras. El ayuntamiento es muy llamativo por sus grandes dimensiones y su belleza, con blanca fachada y largo soportal adornado por siete arcos de medio punto. La iglesia tiene una bonita espadaña de piedra cubierta de plantas, separada del edificio principal. Desde la parte alta del pueblo tenemos buenas vistas de las altísimas montañas que lo rodean.

SALUDOS

EL RURAL
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Ovejuela

Alrededores de Ovejuela

El Gasco

Casares de las Hurdes


domingo, 10 de enero de 2016

SIERRA DE GATA Y LAS HURDES 2/4

     Según nos acercamos a Santibáñez el Alto, vemos que el nombre del pueblo no está puesto por casualidad, ya que avistamos su casco urbano allá en la cima de una elevada montaña. Una vez arriba las vistas son magníficas: las montañas de la Sierra de Gata y Las Hurdes hacia el norte, y la planicie cacereña hacia el sur, con el embalse de Borbollón en primer término.
   
     Recorriendo sus calles veremos hermosos rincones rústicos y algunas casas con soportales con columnas de piedra protegiendo la entrada. Y en la parte más alta se encuentra el castillo con su doble recinto amurallado, ubicándose el cementerio dentro del primero, y algunas casas y su rústica plaza de toros en el segundo.

     Cadalso es otra localidad que bien merece un paseo para ver sus bonitas calles con casas de piedra en la planta baja y encaladas las superiores, y buenas balconadas de madera o de piedra con rejería. El ayuntamiento presenta una bonita fachada blanca con columnas, ventanas y barandilla de madera.
   
     En Descargamaría destaca su bonito ayuntamiento color plátano, con su torre-reloj y sus arcos rebajados en la planta superior. Saliendo del pueblo hacia Robledillo veremos la espléndida piscina natural sobre el río Arrago, con buenos muros de piedra dotados de escaleras metálicas para bajar al agua, y potentes compuertas para retenerla durante la época de uso. Además la entrada de agua a la piscina se adorna en una pequeña pero bonita cascada.

     Cerquita de Descargamaría se encuentra Robledillo de Gata, última parada en esta sierra. Se trata, sin duda, del pueblo más bello de estas montañas, donde la naturaleza y la arquitectura popular se unen ofreciéndonos un precioso espectáculo.
   
     Tras estacionar en el aparcamiento de la parte baja del pueblo, junto a la ermita del Humilladero, nos introducimos en sus calles estrechas y empinadas, y vemos las buenas casas de piedra, más labrada en unos casos y menos en otros, conformando todas un casco urbano de gran belleza, con abundantes pasadizos bajo las viviendas.

     Mención especial merece el ayuntamiento, gran caserón de piedra, con el escudo de la villa, buhardillas y torre-reloj con pequeña espadaña. Otro edificio cuya visita es imprescindible es el Museo del Aceite "Molino del Medio", antigua almazara bien conservada donde veremos el proceso de elaboración del aceite. Decir también que la iglesia es muy bonita por dentro.
   
     Una vez recorrido el casco urbano, del que no conviene perderse prácticamente nada, podemos dar un paseo por el perímetro del pueblo, que nos permitirá tener otras perspectivas del mismo, y disfrutar del precioso entorno natural y de los múltiples arroyos que lo bañan. Para ello, subiremos por detrás de la iglesia para salir a una senda que recorre la parte alta, donde tenemos magníficas panorámicas del pueblo y de las montañas de alrededor. Caminando entre frondosidad vegetal, enseguida atravesamos por una pasarela de madera un arroyo que unos metros aguas arriba exhibe una bella cascada.
   
     Poco a poco el camino va descendiendo hasta llegar a la orilla del río Arrago, que bordea el pueblo por toda su parte baja. Veremos una piscina natural y varias cascadas, y siguiendo la orilla del río aguas abajo por una arreglada senda de cemento y piedra, entramos en una estrecha cerrada donde, a un lado, están las primeras casas del pueblo, y al otro una amplia zona de huertas, comunicándose ambas orillas por distintas pasarelas de madera.

     Aquí acabamos nuestro recorrido por la Sierra de Gata, en el límite ya con Las Hurdes, donde nos adentramos a partir de ahora.

SALUDOS

EL RURAL
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Santibáñez el Alto

Cadalso

Robledillo de Gata

Robledillo de Gata



domingo, 3 de enero de 2016

SIERRA DE GATA Y LAS HURDES 1/4

     Regresamos a la hermosa Extremadura para recorrer en esta ocasión la Sierra de Gata y la comarca de Las Hurdes, situadas al norte de la provincia de Cáceres, haciendo frontera con el sur de Salamanca.

      La Sierra de Gata es una zona de montaña con cimas que rondan los 1.500 metros de altitud, y un alto índice de precipitación, lo que se traduce en la multitud de cursos de agua que la recorren formando gran cantidad de piscinas naturales distribuidas por todos sus pueblos y alrededores, circunstancia que atrae a gran cantidad de bañistas en época estival, además de la belleza de estas montañas y sus pueblos.

     La colindante comarca de Las Hurdes es un área de montaña con un elemento geográfico muy frecuente: las gargantas. Recorriendo la zona por sus sinuosas carreteras disfrutaremos de espectaculares barrancos, sobre cuyas laderas se descuelgan hermosos pueblos.
   
     Empezamos por la Sierra de Gata, que iremos recorriendo de oeste a este, para después enlazar con Las Hurdes. Partiendo de la localidad más grande de esta zona, Coria, de la que ya hablamos en los artículos de "La Raya Extremeña", subimos hacia el norte pasando por Moraleja hasta situarnos en nuestra primera parada: San Martín de Trevejo.

     Es éste un pueblo que destaca por su bella arquitectura popular: casas con buenos sillares en su planta baja, siendo las altas en voladizo para ganar espacio, forradas con entramado de madera y ladrillo en unos casos, y encaladas en otros. Las calles están empedradas y por algunas de ellas discurren regateras que recogen distintos cursos de agua que bajan de la montaña.
   
     Al pasear por el pueblo también veremos su bonita Plaza Mayor, con su fuente de piedra en medio, los soportales con arcos rebajados, la iglesia a un lado y el ayuntamiento al otro con su larga balconada de madera.

     Salimos de San Martín para dirigirnos hacia Trevejo, precioso pueblo de ganaderos ubicado en lo alto de la montaña, en un bellísimo entorno natural. El casco urbano es muy uniforme, con casas construidas con el mismo tipo de piedra y la misma teja anaranjada. Sus calles naturales, sin empedrar, cubiertas por la hierba, le dan todavía más encanto.
   
     Justo encima del pueblo hay un castillo en estado ruinoso, donde conviene subir (sin acercarnos demasiado a él, no se nos vaya a caer encima) para contemplar las magníficas panorámicas que hay desde este alto, y más si es en primavera, cuando todo está más verde. Bajo el mirador veremos una alargada ermita, cuya espadaña está separada del edificio, con el cercano pueblo de Villamiel al fondo.

     Seguimos nuestra ruta y llegamos a Hoyos. Tras dar un paseo por sus calles, a las afueras del pueblo veremos el desvío señalizado de la estrecha carretera que nos conduce en pocos kilómetros hasta unas amplias piscinas naturales, muy arregladas, con chiringuito en verano, en un arroyo con un bello entorno de ribera.

     Cerca de Hoyos se encuentra Acebo, que también merece una vuelta por su casco urbano, dividido en dos por un caudaloso arroyo. Saliendo del pueblo hacia Gata, veremos sus espléndidas piscinas naturales, una situada bajo un bonito puente de piedra con arco de medio punto, y la otra, en el lado opuesto de la carretera, con una curiosa compuerta para retener el agua en verano, y buenos accesos con escaleras también de piedra.
   
     Nos dirigimos ahora hacia el pueblo que da nombre a esta sierra: Gata. Tiene su casco urbano un aspecto más señorial que los demás por esta zona, ya que es la piedra de buena sillería en todas las plantas la que abunda en sus viviendas, al menos por el centro. Junto a la plaza llama la atención una curiosa fuente de piedra en esquina adornada con un gran blasón. Palacetes y casas blasonadas completan un conjunto arquitectónico de gran valor.

     En la parte alta del pueblo tiene su inicio una ruta de senderismo consistente en ascender hasta la Torre de la Almenara, antigua atalaya de vigilancia situada en la cima de una alta montaña a las afueras del pueblo, desde la que hay extraordinarias vistas. La ruta tiene unos 8 kmts. ida y vuelta por la misma senda, está bien señalizada, es un recorrido muy bonito y no tiene especial dificultad.
   
     Seguimos ahora hacia Torre de Don Miguel, pueblo rodeado de frutales y almendros, en el que veremos su monumental iglesia con torre almenada, a la que va adosado un habitáculo de piedra y ladrillo que alberga el reloj. En los alrededores de la plaza hay un buen número de pasadizos bajo las casas, recurso arquitectónico habitual en los pueblos ubicados en pendiente.

SALUDOS

EL RURAL
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Piscina natural de Hoyos


Calle del pueblo de Gata



jueves, 3 de diciembre de 2015

Navidad

Damas y caballeros, ha llegado la Navidad. Ya sé que es tres de diciembre, pero eso no tiene importancia.

Si seremos una sociedad enferma que celebramos con inmensa alegría nuestra propia renuncia a controlar nuestras vidas. Compramos cuando nos lo proponen, globalizando el "Black Friday" y el "Cyber-Monday" y al Pato Donald si es menester. Vivimos pendientes de la llegada del viernes, como si el único horizonte posible en nuestras vidas fuese no ir a trabajar, estigmatizando ese trabajo que nos da de comer. Un trabajo del que renegamos por sus condiciones, las mismas que hemos soportado que nos impongan los mismos que nos seducen con las rebajas de verano, las cuentas remuneradas y los créditos "que te hacen libre".

Si será triste que, a Dios rogando y con el mazo dando, hasta los más fervientes creyentes festejan sin rubor el hecho de que los símbolos religiosos se hayan transformado en puras mercancías. Si al Padre Sabino, mi profesor de latín del colegio, le voy yo con el cuento de que el inicio de la Navidad lo determina la publicidad de los centros comerciales, me suelta una galleta que me pone en órbita. Pues ahora es eso, y la Semana Santa es el tiempo de la escapada a Bali, Santiago Apóstol es un puente veraniego y la Inmaculada es el festivo que empalma con la Constitución.

Lo curioso es que luego nos desgarramos las vestiduras cuando alguien pretende eliminar un crucifijo de un espacio público. Y viceversa, que los perseguidores de crucifijos terminan por justificar que una mujer pasee por la calle disfrazada de mesa camilla por tolerancia con una identidad cultural que, por lo que se ve, es más respetable que la tradicional del terruño. Nos volvemos nacionalistas de lo mínimo, en vez de avanzar hacia la única globalización que puede salvar a las generaciones venideras, que no es otra que la universalización de los valores de los derechos humanos y de la justicia social. Somos capaces de inmolarnos en defensa de una lengua agonizante que hablan tres, pero ser bilingües en un idioma universal nos parece tan baladí que ni los Presidentes del Gobierno tienen porque hablarla. Charlamos de las Conferencias y los Protocolos en defensa del medio ambiente con suficiencia, la misma que nos falta para recoger la basura que hemos generado en una chuletada en el Guadarrama. Pedimos, desde el volante de nuestro coche atascado entre otros miles de coches, medidas para reducir la contaminación. Y así, hasta el infinito. Y más allá.

Pues nada. Que ya es Navidad. Según cuentan los viejos de la residencia, algo relacionado con el nacimiento de un niño en alguna parte del Medio Oriente o no sé qué leches...Eso sí, se nos saltarán las lágrimas viendo películas de serie B en las que un espíritu navideño anglosajón restablece la felicidad en el hogar de los Smith. Que eso sí que es navideño.


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