miércoles, 17 de diciembre de 2014

El secreto de Zalamea


Sergio, el ganador del Conscurso Lasiguientelapagoyo, ha cogido carrerilla y se ha tirado a los macro relatos con este pedazo de novela "El secreto de Zalamea".

Una recomendación de lectura imprescindible. Novela negra arqueológica y murciana, como la Huerta. Si os gusta el arroz de Calasparra o el pimentón, esta os va a gustar más todavía.

Luego no andemos con tontunas de "yo no la pude leer"...

Y enhorabuena, Sergio.

http://libros.com/crowdfunding/el-secreto-de-zalamea/

Asuntos personales


¿ Qué me ha retenido? Asuntos personales. Personales en ataque. Vale la canasta y tiro libre adicional, y tiro porque me toca. Personales e intransferibles. Negocios de monos, que lo llaman los americanos. Actas de rendición. Éxodos incompletos. 20.000 malas lenguas de viaje submarino. Especies extintas. Dioses caídos cuyos totems permanecen en pie. Caminantes les llaman a los muertos vivientes y caminantes, no hay camino, se hace camino al andar. Traiciones a las tradiciones. De bravas, un par de raciones.

Le pones demasiadas atmósferas de presión a tu cabeza. Le pones demasiadas atmósferas de pasión a tu corazón. “¡Chico, tienes que cuidarte!”. Y el médico te receta pastillas de leche de burra. Para la añoranza. Apuestas doble contra sencillo con tu póquer de reyes y acabas en Roma, donde la República acabó con los reyes, perdiendo una mano en la Boca de la Verdad. No concilio el sueño ni en Trento, ni en Nicea ni en el Vaticano segundo, “¡segundos fuera!”, y el campo se transforma en el Campo del Gas.

El diagnóstico es que se te va la pinza, Zarra, Panizo y Gainza, que todo se contradice y los bajorrelieves están en el altiplano y líbreme Dios de los mansos, bienaventurados. Bailar pegados es bailar el baile de San Vito, Corleone, supongo.

En la calle de la Ballesta nadie se prejubila, en el callejón del Gato los espejos son cóncavos y con sexos, la Gran Vía es una vía láctea, llena de mala leche de automovilista, y la Castellana siempre con dos hielos, hasta transformarse en “palomita”, licor de damas finas filipinas. Ya ni las novelas son ejemplares, Ulíses lleva GPS y Sandokán heredó el ropero de Tino Casal.

Pero aquí me ando, como decían los hombres chisposos en los urinarios públicos de sotanillo, aquellos en los que había que dejar una peseta en la patena atea de la señora custodia de las aguas menores. Todo esto para decir que todo cambia constantemente para que nada cambie, menos el agua de los garbanzos.


Como diría Itziar, respiro. En Madrid. Ya tiene mérito

lunes, 15 de diciembre de 2014

III Concurso de relatos hiperbreves ma non troppo "La siguiente la pago yo"

Mucha gente preguntaba si habría tercera edición, o si habíamos abandonado, cual Comandante Schettino, el barco. Pues bien, continuando con la tradición, que no es sino un subterfugio para juntarnos los amigos y trasegar cerveza como posesos, LA SIGUIENTE LA PAGO YO convoca el III Concurso de relatos hiperbreves ma non troppo “La siguiente la pago yo”. Las bases del presente concurso, OTAN no, bases fuera, perdón, que se nos va la pinza, quedan como sigue:
1. El relato hiperbreve ma non troppo, del que LA SIGUIENTE LA PAGO YO es inventor universal, se consolida como un género indispensable en el patio literario. Pronto clamaremos por cátedras (con sus correspondientes catedráticas y catedráticos) que se dediquen a él.
2. Podrán concursar, por consiguiente, que diría Felipe González, todos los escribanos mayores de edad, a la sazón 18 primaveras, dispuestos a malgastar su tiempo e ingenio con gentuza como nosotros, y con independencia de sus hábitos alimenticios, orientaciones sexuales, niveles de colesterol o gustos musicales. A cambio de tamaña oportunidad, les pedimos encarecidamente que se hagan seguidores de nuestro blog (http://lasiguientelapagoyo.blogspot.com/). Gracias. Los pelafustanes que forman LA SIGUIENTE LA PAGO YO están inhabilitados para participar en el concurso. Algunos están legalmente inhabilitados, por incapacidad mental, pero ese es otro asunto. Y no hemos venido aquí a hablar de nosotros.
3. Los relatos han de reunir, además de un conjunto de letras que formen palabras y de palabras que formen frases con un cierto grado de coherencia, dos requisitos: ser más originales que los delantales de Chicote y más inéditos que los pensamientos de un discjockey. Y además, no haber sido publicados de ninguna forma, lo que incluye revistas, blogs, o puertas de cuartos de baño de afterhours.
4. Puestos a incordiar, tampoco se podrán reciclar los ya presentados a otros concursos, ni concursar a la vez en este y en otro. Y no sirve ser titular de una tarjeta “Black”: la mentira tiene las patas muy cortas y al final caerá sobre los defraudadores el oprobio, la ignominia y dos inspectores de Hacienda en traje de baño. Como mínimo.
5. Los relatos se presentarán escritos a ordenador en un formato editable (programa Microsoft Word, o similar. Nada de pdf), con la siguiente configuración: fuente Times New Roman, tamaño 12, interlineado sencillo, márgenes de páginas 2,5 (los cuatro). El tamaño es importante, nos pongamos como nos pongamos. Y lo demás parece una manía, pero no lo es; no se imaginan el trabajo que dan los textos escritos cada uno en un formato.
6. La extensión de los relatos será de 33 líneas como máximo. El exceso de tamaño también se penaliza. No se pueden aceptar relatos más largos que un domingo sin fútbol.
7. El idioma en que deben estar escritos es el español, para que los jurados tengan alguna posibilidad de interpretarlos, y la temática, libre como un taxi con la lucecita verde. Ya vamos avisando que rechazaremos los escritos que contengan necedades de tipo racista, xenófobo, discriminatorio o insultante, que aquí estamos para divertirnos. Los que tengan ganas de faltar, que vayan a la sede de algún partido político o al plató de algún programa del colorín. Aquí, no, gracias.
8. Sabemos que tienen ustedes muchas e ingeniosas ideas, pero cada concursante podrá presentar un solo relato. Si tienen más, para el año que viene.
9. Los relatos se presentarán firmados con un pseudónimo, tipo “Tragabuches”, “La Faraona” o el que le plazca al escritor o escritora. El relato se enviará en un correo electrónico, que llevará dos ficheros adjuntos. Atiendan y no se líen: el primer fichero contendrá el relato, y llevará como nombre el título del mismo. El segundo fichero contendrá los datos personales del autor (título del relato, pseudónimo, nombre y apellidos, teléfono de contacto, correo electrónico) y llevará como nombre el título del relato, más las palabras “datos personales”. La dirección a la que debe enviarse es hiperbreveslasiguientelapagoyo@gmail.com. En el asunto deberá figurar el texto “III concurso de relatos hiperbreves ma non troppo”.
10. El plazo máximo de admisión de relatos es las 23:58 (hora peninsular española) del día 30 de enero de 2015, día de San Lesmes (de verdad). Y ya, de paso podemos celebrar San Ben Barek, San Zarra o San Kubala. Para los que no entiendan esto, lean un poquito más sobre cuando el fútbol era un deporte. Y noble.
11. Los premios propiamente dichos serán dos: el primer premio consistirá en un libro completamente electrónico; el segundo, en una cena con maridaje enológico (y no vamos a dar explicaciones, y que cada uno piense lo que quiera) en el restaurante “Pata Negra” de Madrid, a disfrutar en los tres meses siguientes a la concesión del mismo. Ninguno de los premios podrá ser canjeado por su valor en metálico. Todos los concursantes recibirán, una vez más, un diplomo (sí, diplomo) personalizado por su participación, que podrán recoger el día de la entrega de trofeos.
12.       Además, este año hay una novedad: tenemos una nueva, refulgente y reverberante app, “i-La Siguiente” (se lee “Ay, la siguiente”), disponible para Apple y Android. En ella se podrán ver los relatos participantes, y los que se la descarguen podrán votar por el mejor relato para conceder el Premio del público, consistente en un lote de libros de LA SIGUIENTE LA PAGO YO, a partir del 31 de enero. En la app, además, se podrá participar en el foro sobre el concurso, y acceder a nuestro afamado blog. La app puede descargarse, de forma gratuita y libre de virus y otras porquerías. Para Android, en el enlace: https://drive.google.com/open?id=0B6jvo9ce-pChTl81ZW1lYW5hRjg&authuser=0 .
Y para iPhone no se puede descargar la app (Apple no nos deja si no pagamos una pasta), pero en el siguiente enlace se les abre cada vez que quieran: http://es.ibuildapp.com/app-1021792-i-La+Siguiente .
13. El jurado que otorgue los premios estará compuesto por los gestores del blog “La siguiente la pago yo”, presumiblemente en algún recreo que nos concedan en el Centro Psiquiátrico. El fallo o error se hará público el día 28 de febrero de 2015, a través del propio blog (http://lasiguientelapagoyo.blogspot.com/), así como facebook y twitter (y trataremos de colarlo en el telediario o en el programa de Ana Rosa). Como el objetivo de todo este asunto no es otro que hacer un fiestorro, nos reuniremos para la entrega de galardones (no Gallardones, que quede claro) el viernes, 13 de marzo de 2015, en donde siempre, ya sabéis, The James Joyce Irish Pub, calle Alcalá, 59 de Madrid, a las 22:30 horas. Habrá cervecita. Y de la entrega de premios del I Concurso ya salió una pareja (eso que sepamos, tal vez más). Que lo sepan.
14. El concurso no puede quedar desierto, porque in the desert you can't remember your name y todo eso.
15. Los relatos concursantes podrán ser publicados en el blog “La siguiente la pago yo”, de amplia difusión internacional, si nos da tiempo. En caso de que los autores no indiquen otra cosa, aparecerán firmados con el pseudónimo.
16. LA SIGUIENTE LA PAGO YO no conservará ningún derecho sobre los relatos presentados ni premiados, perteneciendo estos a sus autores, que pueden hacer con ellos lo que les pase por el mismo.
17. Al participar, los autores aceptan expresamente estas bases. Cualquier incumplimiento de las mismas será castigado con tarjeta roja, y la expulsión consiguiente.
18. Como ya les hemos dicho antes, les exhortamos a que se adhieran al blog a través del mismo o de facebook o twitter, y a que se animen a escribir en el blog cuando quieran. Los contenidos pueden enviarlos a la dirección arriba citada.
19. Y por nuestra parte, poco más, que a buen entendedor, dios le ayuda...o como sea.


Madrid, España (con perdón), 15 de diciembre de 2014Mucha gente preguntaba si habría tercera edición, o si habíamos abandonado, cual Comandante Schettino, el barco. Pues bien, continuando con la tradición, que no es sino un subterfugio para juntarnos los amigos y trasegar cerveza como posesos, LA SIGUIENTE LA PAGO YO convoca el III Concurso de relatos hiperbreves ma non troppo “La siguiente la pago yo”. Las bases del presente concurso, OTAN no, bases fuera, perdón, que se nos va la pinza, quedan como sigue:
1. El relato hiperbreve ma non troppo, del que LA SIGUIENTE LA PAGO YO es inventor universal, se consolida como un género indispensable en el patio literario. Pronto clamaremos por cátedras (con sus correspondientes catedráticas y catedráticos) que se dediquen a él.
2. Podrán concursar, por consiguiente, que diría Felipe González, todos los escribanos mayores de edad, a la sazón 18 primaveras, dispuestos a malgastar su tiempo e ingenio con gentuza como nosotros, y con independencia de sus hábitos alimenticios, orientaciones sexuales, niveles de colesterol o gustos musicales. A cambio de tamaña oportunidad, les pedimos encarecidamente que se hagan seguidores de nuestro blog (http://lasiguientelapagoyo.blogspot.com/). Gracias. Los pelafustanes que forman LA SIGUIENTE LA PAGO YO están inhabilitados para participar en el concurso. Algunos están legalmente inhabilitados, por incapacidad mental, pero ese es otro asunto. Y no hemos venido aquí a hablar de nosotros.
3. Los relatos han de reunir, además de un conjunto de letras que formen palabras y de palabras que formen frases con un cierto grado de coherencia, dos requisitos: ser más originales que los delantales de Chicote y más inéditos que los pensamientos de un discjockey. Y además, no haber sido publicados de ninguna forma, lo que incluye revistas, blogs, o puertas de cuartos de baño de afterhours.
4. Puestos a incordiar, tampoco se podrán reciclar los ya presentados a otros concursos, ni concursar a la vez en este y en otro. Y no sirve ser titular de una tarjeta “Black”: la mentira tiene las patas muy cortas y al final caerá sobre los defraudadores el oprobio, la ignominia y dos inspectores de Hacienda en traje de baño. Como mínimo.
5. Los relatos se presentarán escritos a ordenador en un formato editable (programa Microsoft Word, o similar. Nada de pdf), con la siguiente configuración: fuente Times New Roman, tamaño 12, interlineado sencillo, márgenes de páginas 2,5 (los cuatro). El tamaño es importante, nos pongamos como nos pongamos. Y lo demás parece una manía, pero no lo es; no se imaginan el trabajo que dan los textos escritos cada uno en un formato.
6. La extensión de los relatos será de 33 líneas como máximo. El exceso de tamaño también se penaliza. No se pueden aceptar relatos más largos que un domingo sin fútbol.
7. El idioma en que deben estar escritos es el español, para que los jurados tengan alguna posibilidad de interpretarlos, y la temática, libre como un taxi con la lucecita verde. Ya vamos avisando que rechazaremos los escritos que contengan necedades de tipo racista, xenófobo, discriminatorio o insultante, que aquí estamos para divertirnos. Los que tengan ganas de faltar, que vayan a la sede de algún partido político o al plató de algún programa del colorín. Aquí, no, gracias.
8. Sabemos que tienen ustedes muchas e ingeniosas ideas, pero cada concursante podrá presentar un solo relato. Si tienen más, para el año que viene.
9. Los relatos se presentarán firmados con un pseudónimo, tipo “Tragabuches”, “La Faraona” o el que le plazca al escritor o escritora. El relato se enviará en un correo electrónico, que llevará dos ficheros adjuntos. Atiendan y no se líen: el primer fichero contendrá el relato, y llevará como nombre el título del mismo. El segundo fichero contendrá los datos personales del autor (título del relato, pseudónimo, nombre y apellidos, teléfono de contacto, correo electrónico) y llevará como nombre el título del relato, más las palabras “datos personales”. La dirección a la que debe enviarse es hiperbreveslasiguientelapagoyo@gmail.com. En el asunto deberá figurar el texto “III concurso de relatos hiperbreves ma non troppo”.
10. El plazo máximo de admisión de relatos es las 23:58 (hora peninsular española) del día 30 de enero de 2015, día de San Lesmes (de verdad). Y ya, de paso podemos celebrar San Ben Barek, San Zarra o San Kubala. Para los que no entiendan esto, lean un poquito más sobre cuando el fútbol era un deporte. Y noble.
11. Los premios propiamente dichos serán dos: el primer premio consistirá en un libro completamente electrónico; el segundo, en una cena con maridaje enológico (y no vamos a dar explicaciones, y que cada uno piense lo que quiera) en el restaurante “Pata Negra” de Madrid, a disfrutar en los tres meses siguientes a la concesión del mismo. Ninguno de los premios podrá ser canjeado por su valor en metálico. Todos los concursantes recibirán, una vez más, un diplomo (sí, diplomo) personalizado por su participación, que podrán recoger el día de la entrega de trofeos.
12.       Además, este año hay una novedad: tenemos una nueva, refulgente y reverberante app, “i-La Siguiente” (se lee “Ay, la siguiente”), disponible para Apple y Android. En ella se podrán ver los relatos participantes, y los que se la descarguen podrán votar por el mejor relato para conceder el Premio del público, consistente en un lote de libros de LA SIGUIENTE LA PAGO YO, a partir del 31 de enero. En la app, además, se podrá participar en el foro sobre el concurso, y acceder a nuestro afamado blog. La app puede descargarse, de forma gratuita y libre de virus y otras porquerías. Para Android, en el enlace: https://drive.google.com/open?id=0B6jvo9ce-pChTl81ZW1lYW5hRjg&authuser=0 .
Y para iPhone no se puede descargar la app (Apple no nos deja si no pagamos una pasta), pero en el siguiente enlace se les abre cada vez que quieran: http://es.ibuildapp.com/app-1021792-i-La+Siguiente .
13. El jurado que otorgue los premios estará compuesto por los gestores del blog “La siguiente la pago yo”, presumiblemente en algún recreo que nos concedan en el Centro Psiquiátrico. El fallo o error se hará público el día 28 de febrero de 2015, a través del propio blog (http://lasiguientelapagoyo.blogspot.com/), así como facebook y twitter (y trataremos de colarlo en el telediario o en el programa de Ana Rosa). Como el objetivo de todo este asunto no es otro que hacer un fiestorro, nos reuniremos para la entrega de galardones (no Gallardones, que quede claro) el viernes, 13 de marzo de 2015, en donde siempre, ya sabéis, The James Joyce Irish Pub, calle Alcalá, 59 de Madrid, a las 22:30 horas. Habrá cervecita. Y de la entrega de premios del I Concurso ya salió una pareja (eso que sepamos, tal vez más). Que lo sepan.
14. El concurso no puede quedar desierto, porque in the desert you can't remember your name y todo eso.
15. Los relatos concursantes podrán ser publicados en el blog “La siguiente la pago yo”, de amplia difusión internacional, si nos da tiempo. En caso de que los autores no indiquen otra cosa, aparecerán firmados con el pseudónimo.
16. LA SIGUIENTE LA PAGO YO no conservará ningún derecho sobre los relatos presentados ni premiados, perteneciendo estos a sus autores, que pueden hacer con ellos lo que les pase por el mismo.
17. Al participar, los autores aceptan expresamente estas bases. Cualquier incumplimiento de las mismas será castigado con tarjeta roja, y la expulsión consiguiente.
18. Como ya les hemos dicho antes, les exhortamos a que se adhieran al blog a través del mismo o de facebook o twitter, y a que se animen a escribir en el blog cuando quieran. Los contenidos pueden enviarlos a la dirección arriba citada.
19. Y por nuestra parte, poco más, que a buen entendedor, dios le ayuda...o como sea.

Madrid, España (con perdón), 15 de diciembre de 2014

sábado, 13 de diciembre de 2014


Las navidades me desencuadernan. Se me va el pegamento de las ilusiones. Y los lomos y las hojas se independizan y emprenden viajes separados. Será tu voz, será el licor...

Las personas y los libros enseñamos primero la portada, la contraportada y esa sinopsis de lo mejor que tenemos en apenas seis o siete líneas. Abigarramos esa fachada exterior con imágenes sugerentes y colores vivos. En las solapas siempre hay un retrato en blanco y negro, como aquel semanario gráfico que termino siendo en color.

Las hojas del prólogo salen volando casi las primeras. Se llevan con ellas las dedicatorias y los agradecimientos. Lo que el libro pretendía al ser escrito o la persona al ser vivida. Son páginas que leímos y vivimos rápido, ansiosos por entrar en la aventura.

Luego se desparrama por el suelo el planteamiento. La presentación de los personajes, la puesta en situación de las circunstancias que los unen o los separan, nuestros precedentes, antecedentes, nuestros pasados pasados y nuestros pasados presentes. Los anhelos y las esperanzas, los errores que nos lastran y los aciertos que nos arrastran, los protagonistas que siempre serán secundarios y los figurantes que nos marcarán para siempre. Todo esparcido por el piso.

Se escapa después el nudo. El nudo para los que son de alta cuna, suele ser doble windsor. Los que aman el horizonte optan por el nudo marinero. Los barrocos hacen del nudo una lazada. Los complejos siempre se deciden por el gordiano. Y la gente como yo, por el corredizo. En la parte del cuello, demasiadas veces. Se deshace el nudo y te pisas los cordones, para colmo. Pero no hay nudo que ate los folios-días, y se alejan empujados por el viento, revueltos como el pelo de una niña traviesa.

Y el desenlace se acaba desenlazando, que el desenlazador que lo desenlace, buen desenlazador será, y caen en cascada las consecuencias, con secuencias a cámara lenta y con secuencias a lo Benny Hill, que a como culminan las vidas y los libros en ocasiones solo le falta esa músiquilla ratonera y alguien que te dé palmaditas en la coronilla. Lo atado y bien atado termina matado y bien matado, que como un insecticida, en los desenlaces nos matan bien muertos.

Todo termina girando en un tormado, desencajado. Hay una hoguera para cada libro blasfemo y una blasfemia para cada vida en la hoguera. Lo escrito y lo vivido, lo proscrito y lo bebido, lo prescrito y lo sabido, todo hecho un amasijo con las hojas secas y los celofanes de las cajetillas que se dejan caer en la acera, polvoriento o húmedo según la climatología. Inservible, en cualquier caso.

He vuelto a beber como terapia y, mientras me sirvo dos dedos de mi irlandés favorito, la vista se me posa y se reposa en el lomo de un libro que nunca alcanzo a leer. Escrito en letras doradas, grafismo germánico, reza: “Carpe diem”. No distingo sin mis gafas de presbicia al autor, pero recuerdo aquello de soñar como si fueras a vivir siempre y vivir como si fueses a morir mañana.


Sueño poco y no me seduce vivir siempre. Pero vivo siempre pensando que esta noche moriría por vos.  

En estas fechas tan señaladas....

Así empezaba Franco el discurso de Navidad cuando mi tele era en blanco y negro y mi vida un lienzo que colorear, que diría Toquinho.

Pues ahora que mi vida es en blanco y negro y mi tele es propiedad de mis hijos y de la play, y a despecho de la opinión de Rick, Albert, el Rural y el Andalusí y cuantos colaboran en el blog, sin duda mucho mejores personas que yo y mucho más conscientes, no quiero dejar pasar la oportunidad de cagarme en las navidades.

Sí, eso he dicho. Que me cago en las navidades. Cuando era pequeño, las navidades molaban. Cuando era joven las navidades molaban. Cuando mis hijos eran pequeños las navidades molaban. Y no entendía que a mi padre no le molaran las navidades. Pero ahora que él ya no está, lo entiendo perfectamente, como tantas otras cosas que no he sido capaz de entender hasta que él se ha ido.

Este es de los post que no gustan. Gustan los mensajes positivos, las ideas de fraternidad, los irónicos, los pícaros...pero este no. Pero me arrogo el privilegio de poder escribir lo que quiera y lo escribo. Puedo escribir y escribo, parafraseando a Suárez.

Me cago en la navidad, a partir de ahora "la puta navidad". Me cago en los árboles decorados y en los portales de Belén, en los tres Reyes Magos, con pajes y camellos incluidos, y en sus equivalentes regionales y/o republicanos, me cago en el alumbrado callejero que inunda la ciudad de ilusión, me cago en Santa Claus y en los renos, y en los enanos esos que tiene esclavizados haciendo juguetes en Laponia, siguiendo el consejo de un dirigente empresarial, me cago en el turrón duro y en el blando, en los langostinos, en los polvorones astringentes y en las peladillas, peladilla en Elm Street, peladilla antes de las navidades, que las peladillas me la pelan, me cago en los anuncios de juguetes, en los de colonias, en los de la moda otoño-invierno y en los que afirman que yo no soy tonto, cuando es evidente que lo soy, y en la financiación a seis meses sin intereses. Me cago en las felicitaciones en todos sus formatos, en esos paisajes nevados que nunca se han visto en Écija, ni se verán, por más cambio climático que venga, me cago en las doce uvas y en el cava/champán, me cago en las campanadas en todos los canales y la programación lacrimógena, qué bello es vivir, destinada a despertar ese espíritu de paz, concordia y buena voluntad, en el que también me cago.

Me cago en la lotería y en los 21 euros, me cago en el espumillón y en los matasuegras multicolores, me cago en el confeti y en las comidas de empresa, me cago hasta en el caganer....

Pero en lo que más me cago es en los villancicos tradicionales. Los villancicos los invento el demonio para fabricar ateos y es de lo que más intereses le produce, seguro. Los americanos, con el mismo grado de ñoñez, tienen dos ventajas: la mitad de lo que dicen no se entiende, que los canta siempre algún tío de New Jersey con un endemoniado acento italiano, y tienden a versionarlos a ritmo de swing, y la músiquilla es mucho más agradable que el percutir de las panderetas, en las que aprovecho también para cagarme.

En la esperanza de conseguir sobrevivir un año más a este coñazo mediático, me despido. No sin desearos una feliz navidad. Y que llegue cagando leches el catorce de enero.


viernes, 12 de diciembre de 2014

Culpas

Culpas y culpables. El juego eterno. Víctimas y verdugos. Buenos y malos. Gatos y ratones, perros y gatos. Camas de hospital y despachos de abogados. Viajes aplazados, sueños pospuestos. El calor que vuelve locos a los locos y cerdos a los cuerdos. Dedos acusadores, pulgares arriba, indices indicadores, anulares que anulan, corazones levantados hacia el Señor, en un gesto inequívoco. Arenas movedizas, sangre, sudor y lágrimas, polvo sudor y hierro, despertadores dormidos y bellas durmientes insomnes. Palos de ciego, palos al agua, palos y tentetiesos, palos en las ruedas, palos de rosas, palos mayores y palos de mesana. Vientos del este y del oeste, a tomar viento fresco, vientos que arrastran hojas de papel marchitas que se caen de las almas, asesinadas por una sed infernal. La pasarela bajo los focos, no caer de los tacones, todo el esplendor del modelo del más alto diseño del mejor modista sujeto por un imperdible de menos de un céntimo, pero lo importante es lo que parece, no lo que perece, que, como decía John Silver, los muertos no muerden. Piezas de a ocho, le respondía el loro, siempre al loro, el tiempo es oro y el que lo pierde pierde un tesoro. Noches oscuras violadas por millones de farolas incapaces de perdonar a los murciélagos su obstinación en volar con los ojos cerrados y los colmillos al aire. Tigres y leones quieren ser los campeones, ya lo dijo aquel italiano bajito, y no le dimos importancia. Y en la barra de mi bar, un rey desgalichado grita “¡Una cerveza! ¡Una cerveza! ¡Mi reino por una cerveza!”.


Nada cambia bajo el sol y la vida sigue igual. La noche espera con las fauces abiertas.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Cualquier cosa

"Cualquier cosa que seas es tu vida y, si te pones a buscar significados en otra parte, te la perderás.”
Osho - Filósofo hindú (1931-1990)
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