domingo, 8 de marzo de 2015

LOS ARRIBES DEL DUERO 2/2



Continuamos nuestra ruta en sentido sur hacia Vilvestre, bonito pueblo situado junto a un rocoso cerro. El ayuntamiento y la espadaña de la iglesia se hacen frente formando un bonito conjunto. Y hablando de la iglesia, curiosísimos los pináculos de su cabecera. En la plaza donde se encuentra el frontón veremos un rollo-picota muy parecido a los cruceiros típicos de Galicia, formado por una columna de piedra esculpida con diversos motivos y coronada por una cruz.

Al llegar a Saucelle, cogemos el camino que en breve nos lleva hasta el Mirador de las Janas, construido en madera con merenderos de piedra, sobre las Hoces del río Huebra, poco antes de su desembocadura en el Duero.

Volvemos a Saucelle para coger la carretera de Lumbrales, por la que nos adentraremos en las hoces. Pasaremos por debajo del Mirador de las Janas e iremos encontrando lugares donde poder dejar el coche y bajarnos a contemplar diversas vistas de estos bellos parajes. Siguiendo la curvada carretera cruzaremos primero el barranco del Arroyo de la Ribera de las Casas, y luego el del río Huebra para, poco después, llegar al Cachón del río Cameces, que forma en este punto una impresionante cascada poco antes de confluir en el Huebra. Nos asomaremos con mucha precaución al mirador para ver este salto de agua de más de 30 metros que en época de lluvias lleva gran caudal, convirtiéndose en un precioso espectáculo de agua.

Continuamos en dirección a Lumbrales hasta coger el desvío hacia nuestra siguiente parada: Hinojosa de Duero. En el casco urbano destaca la alta torre-reloj del ayuntamiento y los buenos retablos de su iglesia. También debemos subir al cerro que hay en las afueras, donde se encuentra la ermita del Santísimo Cristo de la Misericordia, claro ejemplo de transición entre el románico y el gótico. Desplazándonos unos 200 metros por la cuerda del cerro, veremos el monumento al Sagrado Corazón. Desde este alto tenemos buenas vistas panorámicas del pueblo y de toda la zona.

Seguimos nuestra ruta hacia el Salto de Saucelle, que es la presa del embalse del mismo nombre en el río Duero, donde podemos parar para ver las preciosas vistas aguas arriba y aguas abajo.

Cruzando la presa entramos en tierras portuguesas, donde vamos a hacer una pequeña incursión para visitar el bonito pueblo de Freixo de Espada Á Cinta. En su parte alta sobresale un gran torreón de planta octogonal, coronado con matacán, almenas y espadaña con reloj. La iglesia presenta una hermosa portada gótica, y el casco urbano central se compone de calles con casas blancas y curiosos ventanales de madera de distintos colores. El ayuntamiento es un señorial edificio de sillería con un gran blasón, teniendo enfrente un rollo-picota muy esculpido.

Una vez visto Freixo, regresamos hacia la presa de Saucelle pero, en vez de cruzarla para entrar de nuevo a España, tomamos la carretera que va paralela al Duero por su margen derecha, existente gracias a que a partir de aquí el cañón se abre, pero el río sigue escoltado por altas montañas a ambos lados, que otorgan gran belleza al entorno, por lo que este recorrido es un disfrute. Nos llamará la atención la cantidad de viñedos que hay en esta zona, extendiéndose a veces sobre empinadas laderas.

Seguiremos por esta carretera hasta llegar a la desembocadura por la orilla contraria del río Águeda en el Duero, lugar bellísimo a partir del cual éste último deja de hacer de frontera natural entre los dos países para entrar de lleno en Portugal.

Un poco más adelante hay un puente por el que cruzamos el Duero para llegar a Barca D'Alva, pequeño y bonito pueblo portugués, y a continuación pasamos otro puente sobre el Águeda, que aquí hace de frontera, para, de esta manera, entrar de nuevo en España. En paralelo al puente por el que va la carretera, hay otro muy llamativo, de estructura de hierro, por el que discurre el ferrocarril. Ahora podemos ver la desembocadura del Águeda desde el lado español.

A partir de aquí nos alejamos definitivamente del Duero, pero aún podemos ver cosas interesantes aprovechando que estamos por aquí.

Seguimos la carretera para pasar por La Fregeneda y por las afueras de Hinojosa, donde ya estuvimos anteriormente, y nada más salir de los límites del Parque Natural llegamos a Lumbrales, un pueblo que bien merece una parada, para ver su bonita plaza mayor y la grandiosa iglesia, en cuya entrada hay un llamativo porche de sillería con tres arcos frontales de medio punto y dos laterales, una construcción poco común.

Nos dirigimos ahora hasta San Felices de los Gallegos, donde nos sorprenderá la imponente Torre del Homenaje de su castillo, perfectamente conservada y con unas magníficas escaraguaitas que le dan más empaque. Hay un trozo de muralla que se puede recorrer por el adarve, y todo lo que era el patio de armas ahora está ocupado por bonitas casas de piedra. Podemos visitar también el Museo del Aceite, ubicado en una antigua almazara rehabilitada.

Aquí terminamos la ruta por los Arribes del Duero. Pero, ya que estamos cerca, vamos a poner la guinda al pastel visitando el monumental pueblo de Ciudad Rodrigo.

Situado a orillas del río Águeda, lo primero que llama la atención al llegar son sus murallas. Tienen un perímetro de más de 2 kilómetros, y se pueden recorrer en su totalidad por el adarve, convertido hoy en un precioso paseo de ronda que, a la vez, sirve de mirador en toda su longitud. El recinto está especialmente reforzado con varias barbacanas por su parte geográfica más vulnerable, y menos por la zona que da al río Águeda, que hace de barrera natural. Llama la atención su grosor, de varios metros y con forma abaluartada en algunos tramos, señales de que estaba pensado para resistir fuego de artillería.

Formando parte de la muralla se encuentra el castillo, hoy Parador Nacional, en el que destaca la Torre del Homenaje con su torre caballera.

Dentro del recinto amurallado encontramos un casco urbano plagado de palacios, palacetes, casas señoriales, iglesias y conventos que forman un conjunto monumental extraordinario.

Destacar también la plaza mayor, con el ayuntamiento renacentista, bellísimo, y la catedral, con un magnífico claustro gótico.

Aquí en Ciudad Rodrigo finalizamos nuestro recorrido. ¡Qué recuerdos de todo lo visto...!

Hasta la próxima. Saludos.

EL RURAL

domingo, 1 de marzo de 2015

LOS ARRIBES DEL DUERO 1/2

En esta ocasión vamos a recorrer uno de los paisajes más espectaculares y a la vez más desconocidos de toda la geografía española: el Parque Natural de los Arribes del Duero. Se extiende éste por más de 100 kilómetros de norte a sur entre las provincias de Zamora y Salamanca, donde el río Duero hace de frontera entre España y Portugal, formando impresionantes cañones.

Se llaman arribes a las empinadas laderas que forman las orillas del Duero en esta zona y que, sobre todo en el pasado, estaban cubiertas de frutales, olivar y viñedo, aprovechando el microclima que forma cañón. Las características geológicas de éste se han aprovechado también para construir varias presas con sus respectivas centrales eléctricas. También se llaman arribes a los formados por otros ríos de la zona como el Tormes, el Huebra o el Águeda.

Los pueblos son pequeños, pero hay numerosa oferta hotelera y de restaurantes, al menos durante los fines de semana y en temporadas de mayor turismo.

Si salimos de la maravillosa ciudad de Salamanca por la carretera SA-300 dirección Portugal, siguiendo el curso del río Tormes, pasaremos por Ledesma donde, aun estando todavía fuera de nuestro objetivo, debemos hacer una parada obligatoria para visitar este bello pueblo de bonita arquitectura, con castillo y puente medieval.

Siguiendo la carretera llegamos al grandísimo embalse de Almendra, que marca la entrada en el Parque Natural. La carretera discurre por encima de su larguísima presa, entrando en la provincia de Zamora, y poco más adelante llegamos al pueblo de Fermoselle, bonito pueblo con una hermosa plaza mayor compuesta de buenos edificios de sillería, incluyendo el ayuntamiento y su torre-reloj. La iglesia también es de buenos sillares con un altísimo campanario. Sus calles estrechas y empinadas suben hacia la parte más alta del pueblo, donde se encuentran los restos del castillo, cuyo patio de armas sirve ahora de magnífico mirador sobre los Arribes del Duero y las tierras portuguesas, aunque el río no llega a verse desde aquí.

Desde Fermoselle cogemos la carretera de Trabanca y, a mitad de camino entre los dos pueblos, cruzamos el río Tormes por un monumental puente. Aquí encontramos los arribes del Tormes, poco antes de su desembocadura en el Duero.

Entramos de nuevo en la provincia de Salamanca para llegar a Trabanca, donde tenemos un Centro de Recepción de Visitantes del Parque Natural, en el que podremos informarnos con detalle de todo lo necesario para nuestra ruta: hoteles, restaurantes, espacios naturales, rutas de senderismo, cruceros por el Duero, flora, fauna, geología del parque, etc.

Desde el pueblo de Pereña sale una carreterilla que en 3 kmts. nos lleva hasta la ermita de Nuestra Señora del Castillo, escenario de una concurrida romería en el mes de mayo. Aquí tenemos el primer contacto con el río Duero, gracias a unos miradores desde los que tenemos unas preciosas panorámicas que nos ayudarán a hacernos una idea de lo que son los arribes.

Siguiendo hacia Masueco, y antes de que la carretera baje para cruzar el río de las Uces, sale un camino a la derecha que nos lleva enfrente del Pozo de los Humos, una magnífica cascada en caída libre de más de 40 metros de altura, y que es uno de los lugares más visitados del parque natural.

Desde aquí tenemos una buena vista frontal de las cascada, pero no podemos acceder hasta ella. Para esto, debemos regresar a la carretera y continuar hasta Masueco, donde sale un camino que nos conduce en coche o andando hasta la misma cabecera, donde hay un balcón de madera suspendido sobre el salto de agua, que nos regala una sensación única al ver semejante caudal de agua descolgándose bajo nuestros pies, sobre todo en primavera.

Continuamos hacia Aldeadávila de la Ribera y, a la entrada del pueblo a la derecha, está señalizado el desvío para bajar a la Playa del Rostro, uno de los lugares más bellos de la zona. Se trata de una playita de arena y hierba junto al río Duero, rodeada de altas paredes rocosas.

Aquí también hay un embarcadero de donde sale un catamarán que realiza cruceros por el cañón, permitiéndonos admirar durante hora y media desde abajo las impresionantes paredes graníticas de más de 300 metros de altura que lo conforman por esta zona. Durante este recorrido contemplaremos también, sobre todo en primavera, la cantidad de arroyos que desembocan en cascada en el Duero desde lo alto del cañón. En definitiva, un paseo en barco de los que no se olvidan. Eso sí, conviene reservar plaza antes de ir.

Entramos ahora en el pueblo de Aldeadávila, desde donde parten diversos caminos o carreterillas que nos conducen en pocos kilómetros a distintos miradores sobre los Arribes del Duero. Están señalizados, pero en caso de duda algun lugareño nos orientará. Vamos a destacar tres de ellos.

El primero es el Mirador del Rupurupay, donde tenemos unas preciosas vistas del Duero en una zona donde las laderas del cañón son más tendidas, pero de gran belleza igualmente.


A los otros dos se llega por la misma carretera, ya que se encuentran uno al lado del otro junto a la presa de Aldeadávila. ¡Ah! Una putualización antes de acercarse a ellos: abstenerse los que sufran de vértigo, y mucho cuidado con los niños.

Primero llegamos al Mirador de Picón de Felipe, que es un conjunto de rocas situadas en lo más alto del cañón, dotadas de barandillas para proteger a los visitantes, y que nos ofrecen unas espectaculares vistas en la zona donde los paredones graníticos tienen más altura.




Unos metros más adelante, casi encima de la presa, se encuentra el Mirador del Fraile, sobre otra roca con su barandilla. ¿Qué decir sobre estas vistas, sobre estas paredes de roca de varios centenares de metros de altura? Si espectacular fue verlo anteriormente en el barco desde lo más profundo, no menos espectacular es verlo ahora desde lo más alto. ¡Simplemente, inolvidable!




Volviendo a Aldeadávila, cogemos la carretera que nos conduce a Mieza, pueblo que bien merece un paseo. Además, desde el casco urbano sale un camino que nos lleva en poco más de un kilómetro hasta el Mirador de la Code, donde volvemos a tener magníficas vistas de esta zona del Duero y sus arribes. Junto al mirador hay una pequeña capillita de piedra con una imagen de la Virgen.




EL RURAL



Continuará...



sábado, 28 de febrero de 2015

Fallo del III Concurso de relatos hiperbreves ma non troppo “La siguiente la pago yo”

El muy autorizado y prestigioso jurado del III Concurso de relatos hiperbreves ma non troppo “La siguiente la pago yo” se reunió recientemente para tomar una decisión.
En esta tercera edición han sido presentados 141 relatos, a cuyos remitentes damos sinceramente las gracias, por su generosidad en compartir sus trabajos. Los relatos proceden de toda España, y de la mayoría de los países de habla hispana en América, lo cual agradecemos de manera especial.
Antes de decir los ganadores, pedimos disculpas por el desastre que ha sido el intento de la app. Cuando parecía que carburaba bien, dejó de funcionar de forma definitiva, por lo que hemos debido abandonar la idea de conceder el premio por votación.
A cambio, y debido también a la calidad de los relatos, decidimos, cuando aún teníamos algo de conciencia, conceder un accésit, consistente en un lote de libros de LA SIGUIENTE LA PAGO YO.
Bueno, y por fin, el fallo:
1er Premio del III Concurso de relatos hiperbreves ma non troppo “La siguiente la pago yo”, al relato titulado:
            MARÍA SANTÍSIMA DE LOS MILAGROS
Presentado por: JUAN ANDRÉS MOYA MONTAÑEZ

2º Premio del III Concurso de relatos hiperbreves ma non troppo “La siguiente la pago yo”, al relato titulado:
            TODAVÍA QUEDA GENTE QUE AMA A LOS BURROS
Presentado por: ANDRÉS FORNELLS

Accésit del III Concurso de relatos hiperbreves ma non troppo “La siguiente la pago yo”, al relato titulado:
            ROMPER AMARRAS
Presentado por: SANDRA MONTEVERDE GHUISOLTI

Enhorabuena a los premiados y la premiada, con quienes nos pondremos en contacto en breve.
Como se dice en las bases, el día 13 de marzo se celebrará la entrega de premios en The James Joyce Irish Pub, en Madrid, donde esperamos ver no solo a los participantes, sino a todos los que nos queráis acompañar, y los que tendremos el gusto de invitaros a una cerveza; y durante las próximas semanas los participantes recibirán su diplomo.
Muchas gracias, y hasta la próxima.

sábado, 21 de febrero de 2015

A propósito del Concurso...

Bueno, pues ya están aquí los más de ciento cuarenta relatos que optan al Tercer Concurso de Relatos Hiperbreves Ma Non Troppo Lasiguientelapagoyo.

Ahora viene la parte en que los jurados, que no los prometidos, han de elegir a los ganadores.

El tribunal ( al leer esta palabra algún tesorero de partido político, algún testaferro y más de un concejal habrán sentido un escalofrío ) está compuesto por cuatro personas. Todas ellas saben o fingen saber leer y escribir. Tampoco nos ponemos muy exigentes. Cada uno de es@s cuatro miembros/miembras (¡cómo nos gusta este vocablo!) selecciona quince relatos del total.

En el transcurso de la semana próxima la citada cuadrilla,  casi que con certeza al amparo de la noche, que hay cosas que mejor hacerlas con nocturnidad, que no con alevosía ni en descampado, se reunirá para poner en común sus conclusiones, presumiblemente no solo sobre el concurso, sino también sobre el sistema táctico que más favorece a Cristiano Ronaldo para ser de nuevo Bota de Oro o sobre la reintroducción de anátidas en humedales del sur de España, que tienden a irse por las ramas como monos capuchinos estos jodíos.

Y el resto ya lo sabéis. Se publicará, nos citaremos en el JJ y acabaremos con las existencias de cerveza. Lo previsible.

Recordaros que podéis votar vuestro relato favorito en la App de Lasiguientelapagoyo, y conseguir que el más votado se lleve un libro de regalo. Y recordad que lo importante es participar. Sobre todo en el jolgorio de la Entrega de Premios.

domingo, 4 de enero de 2015

Tierra de Barros

          Volvemos a Extremadura para recorrer Tierra de Barros, comarca situada en la zona central de la provincia de Badajoz, llamada así por la característica tierra arcillosa que ocupa gran parte de la misma, y por la que se extienden amplias áreas de viña y olivar. No es una zona especialmente llamativa desde el punto de vista natural, pero en ella se encuentran atractivos pueblos, monumentos y castillos.

Almendralejo
          Empezamos por la capital de la comarca: Almendralejo. Uno de sus edificios más emblemáticos es el palacio del Marqués de Monsalud, casa natal de José de Espronceda, y actual sede del ayuntamiento, en la que destaca un espléndido blasón en esquina, y el precioso patio interior de dos plantas con arcos de medio punto apoyados sobre columnas de granito.

          Por el centro también veremos la iglesia, con su alto campanario, y algunos ejemplos de arquitectura popular extremeña de la zona.  Se compone ésta de casas de blanco de una, dos o tres plantas, con buenas rejerías en sus amplios ventanales, los cuales llegan, en su planta baja, hasta ras de suelo. Destacar también la ermita de Nuestra Señora de la Piedad, patrona del pueblo.

Palomas
          Salimos de Almendralejo y, pasando por el enorme embalse de Alange, nos dirigimos a Palomas, pequeño pero bonito pueblo, que nos recibe al llegar con un precioso puente de 9 ojos y 2 aliviaderos, construido en ladrillo y piedra, que salva el río Palomillas. Ya en el casco urbano, destacan las torres mudéjares de sus dos iglesias, muy parecidas entre sí, y la arreglada plaza, de forma triangular, con su fuente ornamental en medio.

Hornachos
          Pasamos ahora por Puebla de la Reina, otro pueblo blanquito de arquitectura popular, y llegamos a Hornachos, localidad situada en la falda de la sierra del mismo nombre. Sus calles tienen fuertes pendientes que suben hacia la parte alta del pueblo, donde se encuentra la iglesia de la Purísima Concepción, con una magnífica torre-campanario que cuenta con 24 ventanas divididas en dos plantas. Desde aquí, mirando hacia  la cresta de la sierra  observamos los restos del castillo, y hacia abajo  tenemos unas buenísimas panorámicas del resto del pueblo y toda la comarca.

          Bordeando el embalse de los Molinos de Matachel llegamos a Hinojosa del Valle, pueblo blanco cuya iglesia tiene una torre fortificada.

Villafranca de los Barros
          Seguimos ahora hacia Ribera del Fresno, donde destaca la ermita del Cristo de las Misericordias, toda blanca y de grandes dimensiones.

          Continuamos hacia Villafranca de los Barros, en cuyo centro se encuentra la ermita de Nuestra Señora de la Coronada, bonita por fuera y de una belleza increíble por dentro, con magníficos retablos y frescos. También veremos numerosas placitas y la preciosa portada de la iglesia.

          En caso de comer o pernoctar en Villafranca, recomiendo el Hotel Diana, buena relación calidad-precio, tanto en hotel como en restaurante.

Fuente del Maestre
          Seguimos nuestra ruta hacia Fuente del Maestre, que es uno de los mejores ejemplos de la zona de arquitectura popular. Es un verdadero placer pasear por sus calles, encaladas de un blanco impoluto, compuestas sobre todo de casas de dos plantas con sus rejerías, y con suelo adoquinado, que le da al conjunto un toque añejo muy atractivo. Además cuenta con un magnífico ayuntamiento soportalado coronado por pináculos, ubicado en una bonita plaza.

Feria
          Al salir de Fuente del Maestre ya divisamos a lo lejos, sobre una suave sierra, la silueta del castillo y el blanco caserío del pueblo de Feria. Al introducirnos dentro veremos un elemento arquitectónico poco común. La fuerte pendiente de algunas de sus calles ha provocado que haya viviendas que tengan en la puerta una rampa que hace más cómodo el acceso a las mismas.

          En la plaza, junto al ayuntamiento, llaman la atención los soportales de ladrillo de arco de medio punto sostenidos por columnas de piedra. En la parte baja del pueblo podemos visitar la ermita de los Santos Mártires, muy bonita por dentro.

Feria
          Imprescindible visitar también un lugar de una belleza extraordinaria: el Rincón de la Cruz. Se trata de una placita de reducidas dimensiones, compuesta por bonitas casas de dos plantas encaladas de blanco, con una cruz de hierro en medio sostenida por una columna de piedra, estando adornado todo el conjunto por infinidad de tiestos. Sin duda, un lugar mágico.

          Y ahora, visto el casco urbano, toca subir al castillo, lo cual se puede hacer en coche o caminando un corto y agradable paseo. Al llegar, llama la atención la enorme altura de su Torre del Homenaje, cuyo acceso está por una puerta situada en la primera planta, a la que se llega recorriendo el arreglado adarve de la muralla. Una vez dentro encontramos la oficina de turismo y varias salas expositivas, pudiendo subir hasta la azotea, desde donde contemplaremos unas extraordinarias vistas panorámicas de todo el recinto amurallado, el pueblo, la sierra y toda la llanura de Tierra de Barros.

          Tras abandonar Feria, nos dirigimos a Villalba de los Barros, donde llama la atención su castillo, por los altísimos muros de que consta, protegidos por torreones cilíndricos, aunque el interior está diáfano. Cabe destacar también su iglesia y el bonito bulevar donde está el ayuntamiento, con sus fuentes y palmeras. Además hay buenas calles de arquitectura popular.

Aceuchal
          A continuación llegamos a Aceuchal, cuyo ayuntamiento es una preciosidad. Es totalmente blanco, con arcos de medio punto sobre columnas de piedra en su planta baja, y arcos rebajados de menor tamaño en la primera, más reloj y una pequeña espadaña con campana.

          La torre de la iglesia parece más la de un castillo que la de un edificio religioso, y además consta de dos torres caballeras, una que hace de campanario y la otra de reloj. Preciosa también la ermita de Nuestra Señora de la Soledad.

          Volvemos a la autovía A-66 para, en sentido Sevilla, pasar de nuevo por las afueras de Villafranca y llegar a Los Santos de Maimona, que tiene una gran plaza adornada con palmeras junto a la fachada de la iglesia.

Zafra
          Apenas a 2 ó 3 kilómetros se encuentra Zafra, otro de los platos fuertes de la ruta, y segunda localidad de la comarca de Barros por población. Al llegar llama la atención el magnífico castillo, hoy Parador Nacional, formado por altos muros defendidos por torreones cilíndricos, rematado todo ello por almenas piramidales. La entrada principal está protegida por una bonita ladronera sobre la que se asientan las banderas del parador. También destacan, en dos laterales del edificio, sendas galerías porticadas encaladas de blanco, compuestas por arcos de medio punto o rebajados, y que forman parte de las dependencias del parador.

Zafra. Plaza Grande
          Muy cerca del castillo se encuentran la Plaza Grande y la Plaza Chica. La primera, como su nombre indica, es de gran tamaño, con buenos edificios señoriales de arquitectura rústica, y con soportales de ladrillos con arcos de medio punto apoyados sobre columnas de piedra.

          Por un pequeño pasadizo se accede de la Plaza Grande a la Plaza Chica que, también como su nombre indica, es de pequeñas dimensiones pero de gran belleza rústica, con soportales por 3 de los 4 lados y diversidad en la forma de sus arcos y en las columnas que los sustentan. En el centro, una cruz de hierro sobre una columna de piedra. Comentar que en esta plaza se rodaron en los años 70 algunas escenas de la serie "Curro Jiménez".

Zafra. Plaza Chica
          Después de ver el castillo y las plazas, lo que se tercia es pasear por su casco viejo, donde veremos bonitas calles compuestas de casas de arquitectura popular, con ventanas y balcones adornados con floridos tiestos.

          Su gran iglesia destaca exteriormente por la imponente altura de su torre, e interiormente por sus excelentes retablos.

          También veremos algunas puertas y torres de la antigua muralla, como por ejemplo la Puerta de Jerez, con arco apuntado, balcón y espadaña, y la Puerta del Cubo, compuesta por arco de medio punto de piedra adosado a una torre circular hacia el exterior y plana hacia dentro. Cabe destacar también la fachada del antiguo Hospital de Santiago, con un cuadro de La Anunciación formando parte de ella.

Burguillos del Cerro
          Y para concluir nuestra visita a Zafra, podemos dar un paseo por el bonito parque que hay frente al castillo, muy arreglado y con abundantes aves acuáticas en su estanque.

          Continuamos nuestra ruta para llegar a Burguillos del Cerro, pequeño pueblo donde destaca la alta torre policromada de la iglesia, y el pequeño pero coqueto castillo ubicado en lo alto de un cerro a las afueras.

          Nos encontramos aquí cerca de interesantes poblaciones como Jerez de los Caballeros, Fregenal de la Sierra, Segura de León, Calera de León o el Monasterio de Tentudía, lugares de los que ya se habló en la ruta de La Raya Extremeña.

          Así pues, desde Burguillos continuamos hacia Fuente de Cantos, otro pueblo blanco de arquitectura popular, en el que destaca su monumental iglesia, cuya fachada tiene aires palaciegos.

Montemolín
         Y para terminar nuestra ruta llegamos a Montemolín. Al llegar al pueblo, destaca el recinto amurallado que hay en el cerro añejo, algo destartalado, pero que bien merece la pena echarle un vistazo, también por las buenas vistas que nos ofrece este alto. Veremos el casco urbano, asentado sobre una suave ladera, blanquito, donde contrastan la iglesia y la ermita, ambas de piedra más oscura.

          Aquí concluimos este recorrido por Tierra de Barros, especialmente recomendable en primavera, cuando el color verde es el predominante, y en otoño, cuando la hoja de los viñedos ofrece la diversidad de colores propia de la estación, y también por las temperaturas más benevolentes en estas épocas del año con respecto a los rigores del verano o el invierno.

          Un saludo a todos los lectores.


EL RURAL

martes, 23 de diciembre de 2014

¿Nos tomamos otra?

-Mira, Edu, no le busques el sentido a la vida, quizá el único sentido que tiene es que no tiene sentido -me dijo con mirada melancólica mientras se liaba un cigarrillo-. Tu problema, como el mío, es que piensas demasiado, le das tantas vueltas a las cosas que solo consigues marearte. Te conozco, eres muy intuitivo, pero no te fías de tu intuición, quieres racionalizar todo tanto que…, que… -se interrumpió cuando pasó por delante de nosotros una morena embutida en unos vaqueros que le hacían un culo impresionante. Yo también miré embobado-. ¿Lo ves?, este tipo de cosas son las que dan sentido a la vida.
-¿El culo de una morena? -Dije con el tono incrédulo del que quiere creer pero no termina de convencerse.
El tiempo parecía haberse detenido, él continuaba liándose el cigarro con parsimonia, mirando el hueco vacío por donde poco antes había pasado la chica. Yo miraba sin ver en aquella misma dirección, tenía la mirada perdida, sin saber muy bien qué quería encontrar. Apuré el último trago de mi cerveza, había perdido la cuenta de cuantas llevaba, quizá por eso y por la hora que era, tenía mis capacidades mentales mermadas y ese tipo de conversación se me hacía muy grande. Notaba que un sopor se apoderaba de mi ser, había entrado en ese estado previo a la borrachera que eufemísticamente llamamos “el puntillo”. Me producía curiosidad que me produjera curiosidad mi estado, como en esos sueños en los que sueñas que sueñas que estás soñando…
-Sí, por ejemplo el culo de la morena. -Me sobresalté, puesto que su respuesta llegó en lo que me había parecido una eternidad y ya había perdido el hilo de la conversación.
-Joder, ¡qué buena está!
-Y tanto…, ¿quieres otra?
-¿Otra morena?
-No, otra cerveza, ¡estás atontao, ja, ja, ja! -se rió a carcajadas.
-Sí, claro que sí.
-¿Por dónde iba? -me preguntó tratando de buscar el hilo de una conversación que ambos habíamos perdido.
-Por el culo de la morena -balbuceé, no podía quitarme la imagen de la cabeza.
-No, hombre, ¿¡o sí!? Quiero decir… -y con voz atronadora- ¡Camarero, ¿me trae dos cervezas?! -bajó un poco el volumen y continuó- Quiero decir que no puedes pasarte la vida analizando todo, pensando todo, meditando cada paso que das. -terminó de liarse, por fin, el cigarro, se lo llevó a la boca y lo prendió, le dio varias caladas hasta cerciorarse de que tiraba bien, exhaló una gran bocanada de humo cual dragón enojado- Deja que la vida fluya, hay cosas que son como son y punto.
-Sí, pero muchas veces damos por sentadas cosas que luego se demuestra que no son como pensábamos…
-A eso voy, no des nada por sentado, deja paso a la sorpresa, a la incertidumbre, al instinto, a la aventura…
-Creo que te entiendo, pensar menos y actuar más, ¿no?, ¿y cómo dejo de pensar tanto?
-¿Recuerdas el anuncio que decía algo así como “no pienses en un elefante rosa”?
-Sí, pero no te sigo…
El camarero acababa de traer dos cervezas frescas y dimos un gran trago, casi sincronizados, con la misma gracia que dos gimnastas en barra fija, con las únicas diferencias de que la barra era la de un bar y el ejercicio levantamiento de jarra. Continuó:
-Pues que si te digo que no pienses en un elefante rosa, ¿tú en qué piensas?
-En un elefante rosa.
-Y cuanto más piensas que no tienes que pensar en un elefante rosa…
-Más pienso en ello, joder, ya veo elefantes rosas en todas partes -le interrumpí con una sonrisa de triunfo-. Entonces la clave es dejar de pensar en que tengo que dejar de pensar tanto…
-Lo has pillado.
-No creas, es como una paradoja, ¿no?, cuanto más piensas que tienes que dejar de pensar, más estás pensando -notaba la cabeza a punto de estallar. Le di otro trago a la jarra para aliviar un poco la tensión- ¿y cómo rompo el círculo vicioso?
-Toma decisiones más emocionales, salta al ruedo, piensa más en ti y menos en el qué dirán, no seas tan políticamente correcto siempre, sé tú mismo…
-Claro, es que no puedo ser otro.
-Sí, pero ya me entiendes…
-No, la verdad es que no. ¿Quieres que sea yo mismo cambiando esas cosas?
-Sí, eso es.
-Es un contrasentido, yo soy yo mismo actuando así, si cambio, ¿no dejaré de ser yo mismo?
-Puedes ser una versión mejorada de ti mismo.
-Sí, eso está bien, uno siempre puede crecer, de todos modos no me queda muy claro… -notaba la cabeza cada vez más embotada y necesitaba una salida- ¿me puedes dar por escrito lo que me acabas de decir?
-¿Qué? -mi amigo flipaba con mi pregunta- Tú me estás vacilando…
-No, en serio, entre la memoria de pez que tengo y la cogorza que me estoy pillando no me entero de nada, escríbemelo y lo estudio cuando llegue a casa, así podré pensar en ello…
-Joder, contigo no hay manera. -ya me dejó por imposible.
-No, no la hay, ¿nos tomamos otra?


Eduardo Martínez Sotillos

miércoles, 17 de diciembre de 2014

El secreto de Zalamea


Sergio, el ganador del Conscurso Lasiguientelapagoyo, ha cogido carrerilla y se ha tirado a los macro relatos con este pedazo de novela "El secreto de Zalamea".

Una recomendación de lectura imprescindible. Novela negra arqueológica y murciana, como la Huerta. Si os gusta el arroz de Calasparra o el pimentón, esta os va a gustar más todavía.

Luego no andemos con tontunas de "yo no la pude leer"...

Y enhorabuena, Sergio.

http://libros.com/crowdfunding/el-secreto-de-zalamea/

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La siguiente la pago yo por Rick, Diógenes de Sinope y Albert se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.