domingo, 9 de junio de 2019

LOS SENDEROS DE CUENCA 3/3

     GR 66 SENDERO ORIENTAL DE CASTILLA LA MANCHA: de este sendero vamos a hacer dos tramos que parten ambos de la Plaza Mayor. Insisto en que, como en todos los demás, están perfectamente señalizados, sin dar lugar a perderse o despistarse.

     PLAZA MAYOR-CERRO DE SAN CRISTÓBAL: lineal de 2 kmts. más luego el regreso. Partimos de la bonita Plaza Mayor cogiendo la calle Severo Catalina primero y calle Los Arcos después, siendo ésta en escalera de bajada entre arcos abiertos en las rocas, y que nos lleva hasta la ermita de las Angustias. Desde aquí subimos primero en rampa y luego en escalera hasta la muralla (tramo que ya hicimos de bajada en la ruta SL-CU 10), para tomar ahora la calle Larga, que recorre el Barrio del Castillo hasta llegar a un desvío (siempre bien señalizado) donde tomamos una empinada senda que sube en zig zag hasta el Mirador del Rey, dotado de bancos y delimitado por una barandilla circular de madera. Las vistas desde aquí son extraordinarias: de frente, la ciudad vieja de Cuenca, la moderna y las sierras que se extienden por el Sur; hacia la derecha, varios kilómetros de la hoz del Júcar y sierras a poniente; y hacia la izquierda, gran tramo de la hoz del Huécar y sierras hacia el Este.

     Podemos seguir subiendo hasta la cima del Cerro San Cristóbal, pero nos encontraremos con que está lleno de antenas y dependencias de compañías de telefonía que nos impedirán tener mejores vistas que desde el Mirador del Rey.

     Tras bajar por el mismo camino, al llegar a la muralla podemos volver hacia la Plaza Mayor pasando de nuevo por la ermita de las Angustias, o bien ir más recto pasando bajo el arco de aquélla y bajando por las calles Trabuco y San Pedro.

     PLAZA MAYOR- MIRADORES DEL RINCÓN SECO Y DEL CERRO DEL SOCORRO: salimos de la Plaza Mayor bordeando la catedral por las calles Obispo Valero y Canónigos, hasta llegar al puente de San Pablo, cuya estructura de hierro nos traslada al otro lado de la hoz del Huécar. Desde aquí tenemos una de las estampas más famosas de Cuenca, con vistas de las casas colgadas y toda esta parte de la ciudad vieja encima de los roquedos de la hoz.

   Continuamos nuestra marcha siguiendo las indicaciones, pasamos por la puerta del Parador de Turismo hasta que, un poco más adelante, llegamos a una bifurcación bien señalizada (como siempre). Tomamos la senda de la izquierda, que discurre entre vegetación frondosa, con buenas vistas de la hoz del Huécar y, poco después de pasar por una fuente con buen pilón, nos salimos del GR 66 para tomar una senda que en breve subida por entre las rocas nos deja en el Mirador del Rincón Seco, después de unos 2,5 kmts. desde el inicio en la Plaza Mayor. Se trata de un mirador de piedra a distintos niveles con barandillas de madera y bancos, que nos ofrece bellísimas y amplias panorámicas de la hoz, con la ciudad de Cuenca al fondo.

     Regresando por la misma senda hasta la bifurcación, tomamos ahora hacia la izquierda para subir al Mirador del Socorro. Poco más adelante el camino se convierte en vereda, y a partir de aquí entramos en una zona espectacular, junto a enormes y verticales paredones rocosos donde es frecuente ver a gente practicando la escalada. Después llegamos a una pequeña zona de descanso con bancos, desde donde parte una escalera que asciende entre las rocas, y cuya prolongación es una rampa en zig zag que recorre un Vía Crucis de piedra que gana altura hasta llegar a la cima del Cerro del Socorro, en una subida de un kilómetro aproximadamente desde la bifurcación.

     Aquí nos encontramos el monumento al Sagrado Corazón, cuya imagen corona una altísima peana de piedra. Al lado, un alargado mirador protegido por una barandilla de madera nos ofrece unas maravillosas vistas de toda la ciudad de Cuenca, el casco viejo justo debajo, la hoz del Huécar, parte de la del Júcar, el Cerro San Cristóbal, las sierras de alrededor... Se podría decir que desde aquí se ve una buena parte de la provincia.

     Antes de bajar por el mismo camino hasta la Plaza Mayor, nos quedamos aquí disfrutando de estas increíbles vistas para poner punto y final a estos preciosos paseos por los alrededores de Cuenca. Por cierto, que este Mirador del Socorro está orientado hacia el Oeste. ¿Qué tal si nos quedamos a ver la puesta de sol...?





Cerro del Socorro



     SALUDOS

EL RURAL

domingo, 2 de junio de 2019

LOS SENDEROS DE CUENCA 2/3

     SL-CU 11 SENDERO DE LA HOZ DEL RÍO JÚCAR: circular de unos 7 kmts. que empezamos también en el Recreo Peral. Justo enfrente, al otro lado de la carretera, parte el llamado Camino de San Julián, cuyo primer tramo es un zig zag que va ganando altura hasta llegar al Mirador de Cuenca, con bellas vistas de la ciudad vieja.

     A partir de aquí la senda mantiene la altura, alternando pequeñas subidas y bajadas, discurriendo por encima de los acantilados, con el río Júcar y sus arboledas debajo. En tramos peligrosos el camino está dotado de barandillas protectoras de madera y, desde un punto determinado, nos acompañará un
Vía Crucis de altas cruces de hierro hasta llegar a la ermita de San Julián, patrón de Cuenca, escondida en un denso pinar junto a la cueva donde oraba el santo. El templo, pequeño pero bien arreglado, se rodea de distintas dependencias de los romeros y zonas ajardinadas, merenderos y fuentes.

     Siguiendo la senda, a pocos metros de la ermita, bajo una gran cruz blanca, veremos los miradores de San Julián y San Lesmes, ubicados sobre espectaculares salientes rocosos a distintas alturas sobre el acantilado, con hermosas vistas de la hoz.

     Tras bajar de los miradores por una escalera que sortea los cortados, llegamos a la orilla del Júcar, para seguir aguas arriba por un carril peatonal paralelo a la carretera, durante unos 700 mts., hasta llegar a la bonita y tranquila Presa de las Grajas, la cual cruzaremos por el puentecillo para coger el camino que, por la margen izquierda del río, nos conduce de nuevo hacia la ciudad. Primero, bajo altos y verticales paredones rocosos y vegetación de ribera. Luego veremos al otro lado la cruz blanca y los miradores, el pinar donde está la ermita y toda la parte contraria de la hoz que recorrimos anteriormente por el Camino de San Julián. Después, en una zona en la que la hoz se abre bastante, llegaremos al paraje llamado San Juan de la Rivera, una extensa pradera con merenderos junto al río rodeada de choperas.

   En este punto tenemos dos opciones: seguir el camino, llano, recto, junto al río, hasta el Recreo Peral; o bien seguir las indicaciones de la ruta, que aquí nos separa del río para hacer el resto del recorrido por las medianías de la hoz.

     Si hemos elegido esta última, la senda toma forma de escalera con barandillas de madera que sube en zig zag hasta llegar justo debajo de las rocas donde, desde esta altura, tenemos bellas vistas panorámicas de toda la hoz.

     La vereda discurre más o menos llana, atravesando manchas de pinar, y desde un punto determinado veremos allá abajo una presilla en el río en la que hay una piscina natural muy arreglada, siendo parte de ella una playa de arena, con merenderos y restaurante.

     Seguimos la marcha, siempre con buenas vistas, vislumbrando ya la ciudad vieja de Cuenca, a la que nos vamos acercando poco a poco hasta llegar a la ermita de las Angustias y la bajada al Recreo Peral, donde habíamos empezado.








     SALUDOS

EL RURAL

... / ...

domingo, 26 de mayo de 2019

LOS SENDEROS DE CUENCA 1/3

     Hoy vamos a calzarnos las botas de trekking para hacer un poco de senderismo por los alrededores de la ciudad de Cuenca, recorriendo varias sendas que están perfectamente señalizadas, que no ofrecen mayor dificultad como no sea alguna pequeña cuesta, y cuyas distancias son bastante asequibles. Algunas de ellas nos permitirán conocer a fondo las dos hoces que confluyen en Cuenca, la del río Júcar y la del Huécar, por las que andaremos en todos sus niveles, tanto por el fondo, como por medianías, como por zonas altas. Otras sendas nos conducirán a distintos miradores ubicados en varios cerros y zonas altas cercanas, donde disfrutaremos de hermosas panorámicas.


      Si queremos hacer todos los senderos que vamos a describir, necesitaríamos permanecer en Cuenca dos días para una persona de condición física media, aunque los habrá que sean capaces de hacerlos todos en un solo día y otros tendrán que emplear más. Cada cual, según cómo se lo quiera tomar, haciendo todos los senderos o solo parte, que se lo organice como crea conveniente. Lo importante es hacer ejercicio y al tiempo disfrutar de la naturaleza.

     Para orientarnos e informarnos tenemos carteles por distintos puntos del casco viejo con la cabecera "Cuenca, Flor de Senderos", donde encontraremos todos los detalles necesarios antes de echarnos a andar. También en las oficinas de turismo nos proporcionarán el folleto.

     SL-CU 10 SENDERO PERIFÉRICO DE LAS HOCES DE CUENCA: circular de 4 kmts. que podemos empezar, por ejemplo, en el Recreo Peral, un área recreativa con parkin en la Hoz del Júcar bajo el casco histórico.

     Avanzamos por el camino peatonal que recorre la margen izquierda del Júcar en el sentido de las aguas, bajo enormes paredones rocosos. Pasaremos junto a un pequeño arroyo cuyas aguas salen de una cueva y que bajan en sucesivas cascadas antes de llegar a aquél. Después entramos en una pasarela de madera adosada a la roca hasta llegar a la Junta de los Ríos, donde el Huécar desemboca en el Júcar.

     A partir de aquí, ya en plena ciudad, seguimos el curso del Huécar, pasando por varios puentes y parques hasta llegar al auditorio donde, al cruzar a la otra orilla, siempre siguiendo las indicaciones, veremos junto al puente un espectacular manantial que surge de la roca vertiendo sobre el río.

     Entramos aquí en plena hoz del Huécar, pasaremos justo por debajo de las Casas Colgadas y del puente de San Pablo, para luego abandonar el asfalto y seguir por una sendita de tierra que, entre subidas y bajadas, nos lleva por la ladera bajo la ciudad vieja y por encima del río, y que irá ganando altura hasta llegar al Mirador del Castillo, donde tenemos espectaculares vistas.

     Al lado del mirador se encuentra un tramo de muralla bien conservado, con un arco de entrada a la ciudad vieja y subida al adarve, con vistas de la hoz del Júcar por un lado y de la hoz del Huécar por el otro.

     Junto a la muralla, una escalera baja, de nuevo en la hoz del Júcar, hacia la ermita de la Virgen de las Angustias, de gran devoción en la ciudad y comarca, con hermosa portada, ubicada en una bonita plazuela bajo los cortados rocosos.

     Después, bajando un poco más, llegamos al río y al Recreo Peral, donde habíamos iniciado la ruta.



Manantial en la Hoz del Huécar


Vista de Cuenca desde la Hoz del Huécar


     SALUDOS

EL RURAL

... / ...

jueves, 21 de febrero de 2019

VI Concurso de relatos hiperbreves ma non troppo “La siguiente la pago yo”

La situación es grave: en las radios solo suena reggaetón, el libro de moda es una inquietante autobiografía onanista y los talent shows empantanan (más) la televisión. Ante la actualidad crispada, llena de juicios y elecciones, preferimos los vicios y erecciones. Y el calentamiento global. Por ello, una vez más, LA SIGUIENTE LA PAGO YO convoca el VI Concurso de relatos hiperbreves ma non troppo “La siguiente la pago yo”, con arreglo a las siguientes bases:
1. El relato hiperbreve ma non troppo es un género literario creado por LA SIGUIENTE LA PAGO YO, y que sigue pisando fuerte y creciendo con salud, la criatura. Por el interés del asunto, repetimos “Relatos Hiperbreves”, no “Relatores Hiperbreves”. Por si las flies.
2. Podrá participar en este Concurso todo aquel ser humano con 18 años cumplidos el día en que se cierre el plazo de presentación de relatos. No hay restricciones de sexo (cuanto más, mejor), nacionalidad (se puede ser hasta apátrida) o tamaño (de lo que sea). En caso de no ser humano, rogamos se abstengan de enredar.
3. Los relatos participantes han de ser hiperbreves ma non troppo. O sea, con una extensión máxima de 33 líneas. Pueden ser menos, pero no más, y han de estar escritos en español. Y sin faltas de ortografía. El relato debe escribirse en un formato editable (Microsoft Word o similar; ni imágenes ni pdf). Nos encantaría recibir manuscritos, pero no nos vemos con fuerzas para descifrar las caligrafías en esta sociedad donde ya nadie escribe, salvo en la mensajería instantánea en la que no existen los acentos ni las palabras esdrújulas. Las 33 líneas deben ser así:
   a.Tipo de letra Times New Roman, tamaño 12, color negro sobre fondo blanco.
   b. Márgenes de la página de 2,5 cm. Todos los márgenes, superior, inferior y laterales.
   c. Interlineado como nosotros, sencillo.
No vale ampliar los márgenes, poner la letra más pequeña o trucos parecidos. Los relatos que no cumplan esas normas serán lamentablemente descartados. Si es preciso, con la colaboración de Chuck Norris.
4. Los relatos deben ser originales e inéditos, no publicados previamente en ningún medio, ni escrito ni audiovisual ni virtual. Los relatos (todos, los premiados y los no premiados) son propiedad exclusiva de sus autores, y LA SIGUIENTE LA PAGO YO no conservará ningún derecho sobre ellos. Ah, y tampoco se pueden presentar relatos que estén presentados a la vez en otros concursos. Cada participante puede presentar un único relato.
5. El tema de los relatos será como querían ser Los Chichos, es decir, libre. Que trate de lo que ustedes quieran. Eso sí, no se aceptarán textos con contenido discriminatorio, racista, machista, xenófobo, homófobo, o insultante. No nos gusta nada. Tampoco nos gusta el brócoli, pero eso es otro tema.
6. Los relatos constarán de tres elementos: el título, el relato en sí mismo, y un pseudónimo como firma. El título y el pseudónimo no cuentan como líneas, pero son obligatorios. Por llevar un orden, vamos.
7. Los relatos se enviarán por correo electrónico. Atentos: el relato se enviará en UN solo mensaje de correo electrónico, que llevará DOS ficheros adjuntos. El PRIMER fichero contendrá el relato (con las características que les hemos dicho antes), y llevará como nombre el TÍTULO del mismo. El SEGUNDO fichero contendrá los datos personales del autor (título del relato, pseudónimo, nombre y apellidos, lugar de residencia, teléfono de contacto, correo electrónico) y llevará como nombre el título del relato, más las palabras “datos personales”. La dirección a la que deben enviarse es hiperbreveslasiguientelapagoyo@gmail.com. En el asunto deberá figurar el texto “VI concurso de relatos hiperbreves ma non troppo”. Por favor, no nos envíen nada más, ni curriculum, ni méritos, ni fotos. Ni anagramas. Ni esquemas. Ni diagramas de flujo, por muy inspiradora que pudiera resultar la denominación.
8. Los relatos podrán enviarse hasta las 22:22 (hora peninsular española) del domingo, 30 de junio de 2019.
9. Los relatos concursantes podrán ser publicados en el blog "La siguiente la pago yo", que se lee en todo el mundo. En caso de que los autores no indiquen otra cosa, aparecerán firmados con el pseudónimo.
10. Vamos con los premios. El PRIMER PREMIO consistirá en un lector electrónico de libros, más un trofeo conmemorativo. Y el SEGUNDO y TERCER PREMIOS consistirán en sendos trofeos. Los premios no pueden canjearse por su valor en metálico. El concurso no podrá quedar como el Congreso de los Diputados en muchas sesiones, o sea, desierto, porque para eso no convocaríamos nada. Y no queremos dar sugerencias a la Presidenta de tan excelsa institución. O lo que sea.
11. El egregio y sagaz Jurado que conceda los premios estará integrado por los gestores del blog "La siguiente la pago yo", así como por seres humanos con prolongada experiencia literaria. El fallo se hará público el 30 de septiembre de 2019, a través del propio blog (http://lasiguientelapagoyo.blogspot.com/), así como facebook y twitter.
12. Los premios serán entregados en una simpática ceremonia, cuya fecha y lugar serán determinados cuando se publique el palmarés del concurso. Se leerán los relatos ganadores, y otros, si algún autor asistente lo desea, y entretanto, autores, Jurado, convocantes, simpatizantes y público en general podrán confraternizar con unas cervezas en ristre. Un clásico.
13. Por el hecho de participar, los autores aceptan de forma expresa estas bases. Cualquier incumplimiento de las mismas tendrá como consecuencia la exclusión del concurso y la animadversión de nuestros familiares.
14. No es obligatorio, pero sean nuestros followers, con perdón, y por favor.
Blog: http://lasiguientelapagoyo.blogspot.com/.
Facebook: La siguiente la pago yo.
Twitter: @Lasiguientelapa.
15. Leer y escribir son dos placeres. Disfrútenlos. No simultáneamente, que eso complica la cosa.

Madrid, España, 21 de febrero de 2019.

domingo, 21 de octubre de 2018

ATARDECER EN FINISTERRE 2/2


   Otro día decido también ir al cabo a ver la puesta de sol, pero voy a ir con más antelación, ya que esta vez no lo haré junto a la carretera, que es lo más rápido, sino por el Monte Facho, el alto que separa el pueblo del faro. Desde la parte alta del casco urbano sale una bonita senda ascendiente que discurre entre pinos y eucaliptos, que nos llevará hasta la cima, con sus 238 metros por encima del mar. Distintos conjuntos rocosos que encierran antiguas leyendas, nos sirven de miradores con maravillosas panorámicas hacia todos los lados. Desde aquí vemos con claridad que Finisterre es un istmo cuya parte más estrecha está donde se ubica el pueblo, con sus playas a dos mares: la playa de Langosteira hacia el interior, cuya línea litoral sigue hacia las rías de Corcubión, Muros-Noia y Arosa; y la playa de Mar da Fora que, como su nombre indica, da a mar abierto.

     Por debajo de la cima del Monte Facho vemos distintos caminos y sendas que recorren la zona, unos por entre los bosques y otros que bajan hacia los acantilados. También se encuentra cerca el yacimiento arqueológico de San Guillermo, antigua ermita con mirador.

   Y allá abajo veo la punta del cabo con su faro y sus aparcamientos, los cuales van llenándose ya de vehículos, señal de que la puesta de sol se acerca. Podría verla desde aquí, a mayor altura y con menos bullicio de gente, pero el hecho de contemplarla en el acantilado, junto al mar, rodeado de peregrinos, en el final del camino, en un lugar cargado de tanto simbolismo, me hace bajar hasta allí. Eso sí, me pondré en otra zona que me ofrezca una perspectiva distinta de la del otro día.

   Me sitúo en unas rocas desde las que el islote "O Centolo" quedará alineado con el lugar exacto del horizonte por donde se pone el sol. Además, por suerte, esta tarde hay unas nubes altas que presagian una combinación especial de colores. Y así es. Antes, durante y después de la puesta de sol se forma un hermoso mosaico de colores anaranjados y rojizos de distintas tonalidades reflejados en las nubes. ¡Cuánta belleza! Más esa calma que transmite el agradable sonido del mar, mientras la brisa marina azota suavemente mi rostro. Otra vez esa sensación de bienestar...

     Al día siguiente cojo el barco que lleva desde el puerto de Finisterre hasta el cabo para ver la puesta de sol desde el mar, bajo los acantilados del faro. Hay una ligera calima que se va acentuando cada vez más, contemplando esta vez un atardecer bajo un sol velado, que apenas se deja ver, con escaso colorido, pero envuelto en un encanto y misterio fascinantes. La naturaleza nos sorprende una vez más...




Playa Mar da Fora



Playa de la Langosteira



Puerto de Finisterre



SALUDOS

EL RURAL

domingo, 14 de octubre de 2018

ATARDECER EN FINISTERRE 1/2

     Me encuentro en Finisterre, en la provincia de La Coruña, la antigua "finis terrae", el fin de la tierra conocida hasta que Cristóbal Colón nos sacó de la equivocación. Hoy, como en otros días, he decidido ir a ver la puesta de sol y, aunque se puede ir en coche, voy a acercarme andando desde el pueblo hasta el cabo por el carril peatonal paralelo a la carretera, dos preciosos kilómetros en suave subida bordeando los acantilados junto al mar, que son el último tramo del Camino de Santiago para los que prolongan desde la capital compostelana hasta el océano.

      Durante el paseo intercambio impresiones con distintos peregrinos que me transmiten los sentimientos contradictorios que rondan por sus cabezas en estos momentos finales del camino: la tristeza y la alegría se funden en un extraño cóctel que hace fluir sus emociones.

   Al llegar al cabo nos recibe una multitud de peregrinos y turistas disgregados por los distintos espacios que componen este maravilloso lugar. Estamos en un istmo con altos acantilados, distintos miradores, bar, hospedería, faro y edificio con bocinas para señalización acústica en días de niebla. Llama la atención la cantidad de personas que se aglomeran para hacerse una fotografía en torno al mojón que marca el punto kilómetro 0,000 de la ruta jacobea.

   Tras el faro, situado a 143 metros sobre el mar, se extiende una zona en descenso hacia el acantilado que nos transmite, nada más contemplarla, la sensación de que no estamos en un lugar cualquiera, y no solo por las bellísimas vistas que tenemos, sino también por la cantidad de simbolismos que se observan relacionados con el hecho de ser éste el fin del Camino. Aquí muchos peregrinos, tras terminar la ruta, queman sus ropas y sus botas como una manera de dejar atrás su anterior forma de vida y el comienzo de una nueva. Por eso es frecuente ver pequeñas fogatas o restos de ellas. Otros abandonan allí sus ropas y calzados sin quemarlos. También suelen dejar recuerdos en forma de montoncitos de piedras encima de las rocas, a veces con mensajes escritos en papeles, donde quedan expresadas dedicatorias, promesas y todo tipo de sentimientos. Los postes de dos antenas allí ubicadas están repletos de pegatinas y escrituras referentes a todo tipo de colectivos que han hecho el Camino, de todas partes de España y de muchos lugares mundo y en los más diversos idiomas. Otro lugar donde siempre hay alguien fotografiándose es en una roca sobre la que hay incrustada una bota metálica, homenaje a los andantes peregrinos.

     Y así, casi sin darme cuenta, mientras observaba todo esto, el sol ya va cayendo y la puesta se anuncia cercana. Toca elegir alguna roca sobre la que sentarse a contemplarla. A la entrada de los parkins los coches se agolpan en una larga cola, y el gentío va tomando posiciones a lo largo de los acantilados. Miles de personas sentadas mirando hacia el mismo lado: algo grande está a punto de suceder.

   Las nubes que hay sobre el horizonte, y que no llegan a tapar por completo el sol, dan hoy un punto de belleza extra a este atardecer ya de por sí hermoso. El islote "O Centolo", pequeña mole pétrea que emerge del mar, aporta otro elemento más a este espectáculo luminoso que nos ofrece la naturaleza, mientras que las nubes se van disgregando a la vez que el sol se oculta en esa línea que uno el cielo con el mar, tiñéndose de rojo todo el cuadro.

   Al desaparecer el último hilo de la esfera solar, la muchedumbre responde con un espontáneo y estruendoso aplauso, como una especie de agradecimiento por haber visto algo tan bonito, tras lo cual hay gente que empieza a marcharse. Pero los que no queremos perdernos nada permanecemos allí viendo la explosión de coloridos reflejados sobre las nubes que se produce posteriormente.

     En momentos así hay que aprovechar al máximo todos nuestros sentidos: la vista, por supuesto; el oído, para escuchar el relajante sonido del mar; el olfato, para respirar ese aire puro que nos proporciona la brisa marina, y que nos hace sentir tan bien cuando se desliza por nuestra cara... La combinación de todo ello nos traslada a un estado de bienestar que quisiéramos no acabara nunca.

     Pero la noche ya ha caído, la linterna del faro gira y gira haciendo su función, y me dirijo de nuevo al pueblo por el carril peatonal junto a la carretera. Está oscuro, pero la arena blanquecina del camino es como una luz que se ilumina en las tinieblas, guiándonos hacia nuestro destino.


Monumento al peregrino camino a Finisterre


Cruceiro en el Cabo de Finisterre


Panorámica de Finisterre



SALUDOS

EL RURAL

... / ...

domingo, 29 de julio de 2018

TRES DÍAS EN ALICANTE 6/6

     Subiendo por este segundo recinto tenemos tramos de adarve que se pueden recorrer, tanto por el muro que da al mar como por el que da al interior, y siempre con magníficas vistas. La parte central es un bosque de enormes pinos entre los que hay restos de antiguas dependencias militares, como el polvorín.

     Llegamos a la parte más antigua del castillo, separada del resto por una muralla más fina (cuando se construyó aún no existía la artillería) y un foso que se salva por un puente que en su día sería levadizo, y cuya entrada se protege con una alta torre de planta rectangular por la que accedemos al tercer recinto. Esta torre tiene varias plantas con salas expositivas y acceso a la azotea.

     En esta zona, por la parte que da al mar, se encuentra el baluarte de la Mina, una amplia terraza que ejerce de mirador. También en este recinto están los antiguos calabozos y el segundo nivel de parada del ascensor. Además tenemos un chiringuito con terraza resguardado bajo la sombra de un pequeño palmeral, donde podemos descansar y refrescarnos un poco.

     Nos queda subir al cuarto y último recinto, el más elevado, al que se accede por una rampa que culmina en un puente que salva otro foso. Tras pasar por la puerta, un estrecho pasillo nos conduce a un amplísimo terrazo, el cual estuvo ocupado en parte por la Torre del Homenaje, hoy inexistente. Poniendo como único lunar el hecho de que aquí hay instaladas numerosas antenas (las cuales está proyectado eliminar), estamos en un mirador que nos proporciona una de las vistas más maravillosas que nos podamos imaginar. Da igual que dirijamos nuestra mirada hacia una dirección u otra: se puede decir, y no exagero en absoluto, que oteamos la mayor parte de la superficie de la provincia de Alicante. Voy a tratar de explicarlo con palabras, aunque se me hace complicado.

     Mirando hacia el norte, seguimos con la mirada la línea de mar desde la ciudad, y vemos San Juan, El Campello y Villajoyosa hasta Benidorm. Desde aquí vamos girando hacia poniente y vemos las sierras Aitana, La Carrasqueta y del Maigmó. Hacia el sur, el campo de Elche, cogiendo después la línea de costa, y en lontananza se intuyen Torrevieja y Guardamar, y más cerca el cabo de Santa Pola con la Isla Tabarca a su izquierda. Hacia el este, la inmensidad del Mediterráneo, y ya debajo nuestro, la Playa del Postiguet, el puerto y toda la ciudad de Alicante, con el precioso barrio de Santa Cruz a nuestros pies.

     En este mirador tenemos la imagen más exportada de Alicante, donde todo el mundo se fotografía, junto a la garita de "La Campana", con el puerto y la playa de fondo.

     Y aquí, en lo alto del castillo de Santa Bárbara, con estas panorámicas donde las palabras sobran, donde solo cabe ejercitar la vista, donde uno no quisiera irse nunca..., finalizamos nuestra visita de tres días a Alicante. Por cierto, que la hora de cierre del castillo es posterior a la puesta de sol. ¿Nos quedamos a verla?...










SALUDOS

EL RURAL
Licencia Creative Commons
La siguiente la pago yo por Rick, Diógenes de Sinope y Albert se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.