martes, 6 de septiembre de 2022

Telefonía

 

Quien invente una aplicación que gestione las llamadas telefónicas eficientemente se va a forrar. Me explico.

Llama tu pareja. O tu tía Enriqueta, la del pueblo. O Pepe "el brasas". Un sistema de reconocimiento del número entrante detecta que se trata de él o ella. Descuelgas. La aplicación tiene un registro de entradillas grabadas con tu voz, organizadas según la identidad del que llama, como por ejemplo "Hola cari", "¿Todo bien?" "¿Qué tal, tronco?" y similares, y las intercala al percibir una pausa en el caudal vocal del llamante. Después se limita a introducir un "Sí", un "Bien" o un "¡Claro!" en períodos aleatorios de entre cinco y veinte segundos.

Por si las moscas, tiene un listado de palabras relevantes, como "Divorcio", "Accidente", "Embarazo", "Hacienda", "Comunidad de Propietarios" o "Tenemos que hablar" y/o "No eres tú, soy yo", que activan una alerta sonora, inician la grabación de la conversación y suspenden las respuestas automáticas.

Ahí ya tienes que coger el toro o la vaca por los cuernos, y el mecanismo, si acaso, de vez en cuando puede recoger en su pantalla luminosa algún mensaje evocador que te facilite el diálogo, del estilo "No pienso pagar un duro", "Tú sabrás" o "No es lo que piensas, puedo explicarlo todo". Por socorrer al titular del servicio, como detalle de la empresa contratada.

Como opción avanzada, el cacharro también puede discriminar llamadas de entidades bancarias, compañías de telefonía, aseguradoras y otros pelmazos mercantiles. En tal caso, entra un audio con tu voz entrecortada, como si estuvieses en el túnel de Viella o en el Vesubio por la parte de dentro. Algo como “…puerro…bertura…grrrr…añana…grrrr…Singapurrr…pffff…acias”, o, en su caso, una locución que repita en tono metálico “No existe ningún abonado con este número”. Y a cascarla por los montes.

Si hay algún emprendedor por ahí, le cedo los derechos. Con la condición de que, cuando comercialice estos artilugios, me regale uno que termine las conversaciones con la voz de Fernando Fernán Gómez saludando a su famoso admirador.

Buenos días, jóvenes.

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