domingo, 17 de diciembre de 2017

V Concurso de relatos hiperbreves ma non troppo “La siguiente la pago yo”

Apenas ha transcurrido un año, y la de cosas que han pasado. Creíamos que no podía haber nada peor que Trump fuera elegido, y de repente nos deja Chiquito. Aunque deja un vacío imposible de rellenar, como dice el refrán, Dios aprieta pero no ahoga, y surgen nuevos humoristas, como ese chico de Gerona que se fue a vivir a Bruselas.

Ante todo ello LA SIGUIENTE LA PAGO YO convoca el V Concurso de relatos hiperbreves ma non troppo “La siguiente la pago yo”, de acuerdo a las siguientes bases:

1. El relato hiperbreve ma non troppo es un género del que LA SIGUIENTE LA PAGO YO es inventor y patrocinador mundial, y que se sigue consolidando en el planeta literario. En el planeta Tierra la cosa va más despacio. Las perspectivas son optimistas, y con tres cervezas, muy optimistas.

2. En este Concurso podrá participar todo aquel que tenga la mayoría de edad legal en España (la mental ya es otra cosa) el día en que se cierre el plazo de presentación de relatos. O sea, que hay que tener 18 cumpliditos. No importa el sexo, la nacionalidad, religión, afiliación política o deportiva, talla de ropa interior o músico favorito; incluso a los que les encanta el reggaetón pueden presentarse, a tal extremo alcanza nuestra generosidad.

3. Para participar hay que escribir. “¡Ah, es terrible!”, dice algún perezoso. Pues así es la vida. No hay más remedio, y a buen entendedor, buena sombra le cobija. Y hay que escribir un relato de acuerdo a las características de los relatos hiperbreves ma non troppo, es decir con una extensión máxima igual a las revoluciones por minutos de un Long Play, o sea, 33 líneas, han cantado línea, seguimos para bingo. Nada de versionar “Guerra y Paz” en un ambiente futurista o mamarrachadas semejantes de dos mil cuatrocientas dieciséis páginas. 33 líneas. La edad de Cristo en líneas.

4. El relato debe escribirse con un computador, en un formato editable (Microsoft Word o similar). Nada de pdf, ni de imágenes, o fotos. Y las características de las 33 líneas deben ser las siguientes:

    a.Tipo de letra Times New Roman, tamaño 12, color negro sobre fondo blanco.

    b. Márgenes de la página de 2,5 cm. Todos los márgenes, superior, inferior y laterales.

    c. Interlineado sencillo. Y ningún espacio añadido después de un punto y aparte.

    d. La sangría nos gusta mucho, igual que otras bebidas espirituosas, pero en los                    relatos no debe haber ninguna sangría.

    e. Por mucho que Dios se pueda permitir los renglones torcidos, en este certamen las            líneas han de ser rectas. Repetimos, rectas, no erectas. Que ya vamos conociendo            el pelaje de nuestros concursantes.

Por favor, no hagan truquitos, tales como ampliar los márgenes, poner la letra más pequeña o cosas así, ni ese de adjuntar imágenes de cuñad@s en ropa interior, insistimos. Que la policía no es tonta. Si los relatos no cumplen estas características, tal vez nos los leamos por respeto, o por amor al arte, o por no localizar otra cosa que echarnos a los ojos en el cuarto de baño en esos momentos de todos conocidos, pero serán descalificados, muy a pesar nuestro. Esto no es porque seamos unos tiquismiquis remilgados, ni misántropos ni sujetos con un trastorno de personalidad múltiple, sino porque clasificar millones de relatos (cada vez somos más optimistas, a medida que se incrementa el número de cervezas) con formatos distintos es muy trabajoso e innecesario.

5. Los relatos deben ser originales (no copiados de nadie), y además deben ser inéditos, lo que quiere decir que no hayan sido publicados en ningún sitio, ya sea libro, revista, periódico, blog, página, octavilla, revista escolar, etc. En ningún medio escrito ni audiovisual. Después de este concurso, si los quieren volver a presentar en otro sitio, allá ustedes. Porque los relatos (todos, los premiados y los no premiados) son propiedad exclusiva de sus autores, y LA SIGUIENTE LA PAGO YO no conservará ningún derecho sobre ellos. Ah, y tampoco se pueden presentar relatos que estén presentados a la vez en otros concursos. Si se quieren presentar a más concursos, escriban más, caramba.

6. Aunque somos expertos dominadores (y dominatrices) de lenguas, sin entrar en detalles, los relatos deberán escribirse en español. Y por favor se lo pedimos, no cometan faltas de ortografía, que nos horrorizan. Aunque nos horrorizan más las tertulias políticas o los programas del corazón, también es verdad.

7. El tema de los relatos será como un taxi con lucecita verde, es decir, libre. Igual nos da una loa a Cuenca al atardecer que las aventuras de un Secretario Judicial en un club de alterne de carretera secundaria.

8. Los textos con contenido discriminatorio, racista, machista, xenófobo, homófobo, todos los –fobos que se les ocurran, o insultantes, no son bienvenidos a este concurso, ni serán aceptados como participantes. No están las cosas para tomarse esto a broma, ni siquiera nosotros.

9. Cada participante puede presentar un único relato. Nos encantaría aceptar más, pero no nos ganamos el pan con esto, tenemos familias, y no nos daría la vida. Si tienen más, guárdenlos para el año que viene.

10. Los relatos irán firmados con un pseudónimo. No pongan “SOLRAC ZEMOG”, sean originales, que el jurado también lo agradece. Uno bueno, a título de ejemplo, sería “Tuercebotas”.

11. Procedimiento de envío del relato. Sin querer dejar sin trabajo a los amables carteros, se enviarán por correo electrónico. El relato se enviará en UN solo mensaje de correo electrónico, que llevará DOS ficheros adjuntos. El PRIMER fichero contendrá el relato (con las características que les hemos dicho antes), y llevará como nombre el TÍTULO del mismo. El SEGUNDO fichero contendrá los datos personales del autor (título del relato, pseudónimo, nombre y apellidos, lugar de residencia, teléfono de contacto, correo electrónico) y llevará como nombre el título del relato, más las palabras “datos personales”. La dirección a la que deben enviarse es: hiperbreveslasiguientelapagoyo@gmail.com
En el asunto deberá figurar el texto “V concurso de relatos hiperbreves ma non troppo”.

12. Por favor, no pongan su nombre, apellido u otra seña de identificación en el relato, o en el mensaje de correo electrónico (que no sea la propia dirección email), porque lamentándolo mucho, será rechazado. Y por caridad, no sean presumidos y no nos cuenten si han escrito muchos libros o han ganado el Planeta, u otros méritos o biografías. Déjenlo para el día de la entrega de premios, donde podremos charlar animadamente, lo que nos dará la oportunidad de exagerar ante ustedes el tamaño de nuestros trofeos de pesca. O el de nuestro currículum. O el tamaño en general.

13. Los relatos podrán enviarse hasta las 23:33 (hora peninsular española) del domingo, 11 de febrero de 2018.

14. Si se considera oportuno, los relatos concursantes podrán ser publicados en el blog "La siguiente la pago yo", que se lee en todo el mundo. En caso de que los autores no indiquen otra cosa, aparecerán firmados con el pseudónimo.

15. El principal premio será el prestigio de ganar un concurso internacional y universal como este, pero de los otros, aunque modestos, también habrá. El PRIMER PREMIO consistirá en un lector electrónico de libros, más un trofeo conmemorativo. Y el SEGUNDO y TERCER PREMIOS consistirán en sendos trofeos. Los premios no pueden canjearse por su valor en metálico; si luego los quieren subastar en Sotheby’s, allá cada cual. El concurso no podrá quedar desierto, porque no vamos a montar todo este tinglado para eso. ¡A ver si nos vamos a liar la manta a la cabeza para nada, hombre!

16. El ilustre jurado que conceda los premios estará integrado por los gestores del blog "La siguiente la pago yo", así como por personas con amplia experiencia literaria. El fallo del ilustre jurado se hará público el día 9 de marzo de 2018, a través del propio blog (http://lasiguientelapagoyo.blogspot.com/), así como facebook y twitter.

Lo del “ilustre jurado” es una convención. Por si alguno espera encontrarse con personas con traje de noche o chaqué que se beben el café con el dedo meñique estirado. No nos hagamos líos.

17. La gala de entrega de los premios tendrá lugar en una fecha y lugar que se confirmarán posteriormente. En la misma se leerán los relatos premiados, y si es menester, algunos otros, y se podrá departir amigablemente mientras se degustan unas cervezas. Y se degustan unas cervezas. Y se degustan unas cervezas. Y se degustan unas cervezas. Hay que poner énfasis en ciertas cuestiones.

18. Al participar, los autores aceptan expresamente estas bases. Cualquier incumplimiento de las mismas tendrá como consecuencia la exclusión del concurso. Que les quede claro, esto se hace para divertirse, y para disfrutar de la literatura, la amistad y la fiesta. No hay necesidad de complicarse. Cumplan las bases, anden. Para follones, acudan a sus respectivas Juntas de Propietarios de la Comunidad de Vecinos.

19. No es obligatorio, pero nos gustaría que los que se presenten se hicieran seguidores de nuestro blog (http://lasiguientelapagoyo.blogspot.com/), y nuestras cuentas de Facebook y Twitter. Y escriban ahí cuanto les parezca.

20. A escribir. ¡Ar!

P.D.: “Las gallinas que entran, por las que salen” repetido durante 33 líneas no tiene muchas opciones de alcanzar el triunfo. Lo decimos por dar pistas.

Madrid, España, 17 de diciembre de 2017.


La Siguiente la Pago Yo

jueves, 7 de diciembre de 2017

My friend Jim

Corres como un galgo tras una liebre que no es sino una chapa de metal. Saltas, gritas, aguantas. Bailas con el frío, con el calor, con los días y las noches, y no paras.
Sigues la alocada fuga de atardecer en atardecer, de bar en bar, de esperanza en esperanza, forjas sueños que duran lo que las pompas de jabón, abrazas cuerpos y besas almas, te encomiendas a estampas de vírgenes que nunca existieron y crees en todos los hechizos y en todas las maldiciones.
Peleas hasta la extenuación, caes reventado y vuelves a levantarte, los ojos llenos de sangre, buscando al enemigo que te golpea desde las sombras.
Cuando queda un instante para pensar, alzas la vista al horizonte, buscando un faro entre la niebla. Hasta que percibes que su alargada sombra te pisa los pies.
Es el destino. Y no puedes escapar.
"Haz caso a Jim Morrison: this is the end, my only friend, the end", me repite mi conciencia.
O quizá no.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Gusto

He perdido el sentido del gusto. Aunque gustarme, me gusto lo imprescindible, que sarna con gusto no pica. Pero ya no encuentro sabor, sapore di sale, sapore di mare. Ya casi nada tiene un gusto refinado, y pocas cosas tienen siquiera un gusto dulce o amargo, un gusto agrio, salado, ácido, ni acaso metálico y nada tiene ya, son cosas de la edad, un gusto picante. Sería incluso incapaz de paladear ese regusto final a almendras amargas que tiene el veneno en copa de vino. Aunque hasta ese lo arruinaría algún sommelier vocacional aburriéndome con los aromas retronasales y el bouquet de fondo a madera de roble y tabaco.

Gusto, sin embargo, de pasear con Audrey y gusto de tomar una cerveza en una terraza, con un viejo amigo, tan a gusto. Son gustos burgueses, gustos conservadores y conversadores.  Reconozco que ahí, el gusto es mío. Pero son gustos sencillos, gustos que nunca pisaron Sibaris ni en calidad de turistas accidentales. Aunque me queda vivo ese gusto sibarita por el silencio, y, como aquellos grecoitalianos, prohibiría los ruidos molestos en las zonas habitadas. Ese es gusto compartido.
Y, aunque dice el refrán que a gusto de cocineros comen los frailes, el menú del día suele resultar disgusto. Aunque siempre nos quedará Paris, y decía ese parisino insigne, Don Charles Baudelaire, de “lo que hay de embriagador en el mal gusto es el placer aristocrático de desagradar”, así que igual hay que alejarse del camino del buen gusto y echarse al monte del malo, que tal vez siendo malo sea mucho mejor, como Mae West.

Esos sabios contemporáneos que son los portugueses, reserva espiritual de Occidente y del resto del mundo, definen lo placentero cono “gostoso”, de gustar, y hay quien afirma que todo lo que gusta es pecado o engorda. Pero sospecho que, como siempre, tenía razón mi madre cuando me decía que era un insípido, porque ni de niño las cosquillas me han dado gustirrinín y las caricias me ponen nervioso.

Descartado lo de que en la variedad está el gusto, que los sabores, como los colores, son cuatro y lo demás son combinaciones, me aferro a una última ilusión. Cierto es que mi cansado paladar distingue con absoluta claridad una Mahou de una Cruz Campo.


Aún queda una esperanza. 

domingo, 12 de noviembre de 2017

Tránsitos

Su belleza angulosa hacía aún más creíble la ficción. Una sinfonía de ingenios y risas. Tan ensayada y tantas veces interpretada que tenía profundidad propia, y se llenaba de matices, hasta el punto de hacer coincidir milimétricamente las palabras que salían de su boca con las palabras que componían sus miradas, sus posturas y sus gestos.
Solo una paciencia de Job podía desmontar la trama. Y él tenía la ventaja de saber que el tiempo corría muy rápido en su contra. Así que, remozando el adagio, la desvistió despacio, que tenía prisa.
Detrás de la máscara había un rostro torturado, y recorrió sus cicatrices como se recorren las veredas de un bosque, enlazando unas con otras hasta regresar casi siempre al mismo punto. Había sendas de dolor por lo perdido, como tajos de cuchillo. Había anchas pistas del dolor de la incertidumbre por lo querido, profundas, casi simas. Había barrancos de hastío y trochas empinadas, angostas y retorcidas, casi infranqueables por la maleza de rutinas y cansancios. Y una larga calzada de inteligencia que desembocaba en una garganta abismal de dudas, entre cimas de tradición y conocimiento.

El único atajo practicable discurría por sus labios. Así que la besó.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Y al final...

El Diluvio Universal, la caída del Imperio, el efecto 2000, dos Guerras Mundiales, el crepúsculo de los Dioses, la insoportable levedad del ser, las pasiones turcas, los días como esos, los sueños eternos y las pesadillas a media noche, los para siempres y los nunca jamases, el hombre en la Luna, la furia de los Titanes, los desayunos en Tiffany's y las Últimas Cenas, los paraísos perdidos, los lunes al sol y los martes a la sombra de la Esfinge, los Siglos de Oro y los de las luces, la Catedral de Santiago, los Duques de York y su jamón, el incendio de Roma, los Cuatro Jinetes y el Bombero Torero, la dictadura del proletariado, El Corte Inglés, los Tiranos Banderas y los tiranosurios, las Termópilas y las termitas, los Colegios Mayores y las aguas menores, Franco inaugurando un pantano, el gol de Zarra, la carga de la Brigada Ligera y el infierno sobre ruedas, Numancia, Sagunto y Cádiz, Dalí pintando a Gala, Don Quijote y Sancho Panza, la vida de Brian y la muerte de un viajante, Hooper y Hoover, el Kamasutra ilustrado y Dolores Vargas, la terremoto...

Todo para que al final te quede lo que queda del día...

martes, 29 de agosto de 2017

Insignificante

El hombrecillo es insignificante. E indefinido. Edad indefinida. Clase social indefinida. Hasta sus gustos culinarios son indefinidos. En un restaurante de comida rápida ha pedido el menú del día casi sin consultar la oferta.
Sentado en la mesa de la esquina, está atento a todo lo que le rodea. Mejor, a todos los que le rodean.
Recorre con sus pequeños ojillos a los parroquianos en un barrido constante de rostros y voces.
La abogada de la mesa contigua trata de impresionar al hombre con quien come. Ella no es muy agraciada y pasa de cuarenta y cinco. Él es más joven, y tiene una apariencia distinguida. Ella habla seleccionando las palabras, haciendo pausas, utiliza expresiones rebuscadas, intercala vocablos técnicos. Trata de parecer más culta de lo que es y mejor profesional. Él parece encontrar satisfactorio el hecho de que la mujer esté seducida y esforzándose por agradar. Le delata un rictus en la comisura de los labios, entre divertido y despreciativo.
Los tres hombres que conversan al lado son también cuarentones. No les acompaña ni la ropa ni la actitud. Quieren ser jóvenes, pero la barriga les pone en su sitio. Levantan la voz para llamar la atención, y se ríen a carcajadas por cualquier cosa. Se pavonean de una forma ridícula cada vez que pasa la camarera, para la que, a juzgar por su rostro, no suponen más que una incomodidad incluida en el salario.
El matrimonio de ancianos que se sienta junto a la puerta parece el retrato del orgullo. Impecablemente vestidos, enjoyados, la espalda recta, erguidos como si adelantasen el rigor mortis. Hay frialdad cuando cruzan miradas o comentarios. Se odian pero no conocen otra alternativa que la incómoda compañía del otro.
La intelectual del portátil tiene el cuerpo desvencijado sobre la silla. Pretende parecer ajena al entorno, abstraída en lo que quiera que mire en la pantalla de su ordenador.  Y sin embargo, se le escapan los ojos hacia la mesa de la esquina, al hombre que come con la abogada. En su pose de abandono hay mucho de sueños incumplidos.
El hombrecillo insignificante se levanta, deja la servilleta de papel sobre la bandeja y sale por el pasillo. Se le escapa una sonrisa de superioridad.
La mía es más amplia. Porque soy más insignificante que él, hasta el punto de que no ha reparado en mi, y me río de todas las vidas de las que él se ha reído. Y de la suya también.

domingo, 16 de julio de 2017

SALAMANCA: LAS BATUECAS 4/4

     Seguimos la ruta para llegar a La Alberca, el pueblo más conocido y turístico de esta sierra, y sin serlo mucho, el más grande y poblado. Si ya nos hemos maravillado con la belleza de Mogarraz y los demás conjuntos urbanos de la zona, con La Alberca se nos acaban los adjetivos y las expresiones de admiración. Todo el pueblo, repito, todo, sin excluir una sola calle, es digno de visitarse, por lo que se hace difícil destacar algo.

     La Plaza Mayor es un precioso reflejo del resto del pueblo, llena de viviendas típicas, pero además con soportales, y un bonito crucero en el centro, en cuyo pie hay una fuente con dos buenos caños. La plaza adquiere más realce y colorido todavía en algunas épocas del año cuando los balcones están llenos de tiestos con flores.

   Junto a una de las puertas de la iglesia hay un monumento dedicado al cerdo de San Antón, costumbre que aun se mantiene en La Alberca, consistente en soltar por el mes de junio un cochino por el pueblo, que será alimentado y cebado por los vecinos de las casas a las que se acerca, y allá por enero será sacrificado para la matanza.

     Las calles tienen un empedrado poco o nada trabajado entre el que crece la hierba, que hace algo incómodo el andar, pero que combina perfectamente con la arquitectura de las casas. Encontramos también algunas plazuelas en las que hay cruceros y fuentes con buenos chorros, cuyo sonido nos hará relajarnos más todavía mientras recorremos el pueblo.

     El Arroyo de la Alberca circunda en parte el casco urbano por una zona algo agreste en la que el agua forma pequeñas cascadas y sifones, y donde la roca permanece incluso dentro de las propias calles, sirviendo de cimiento de algunas viviendas.

     Otras costumbre de La Alberca que todavía permanece hoy en día es la de la Moza de Ánimas, que cada día al anochecer recorre las calles haciendo sonar una esquila pidiendo rezos por las almas del Purgatorio.

     Saliendo del pueblo por la carretera que va hacia Las Mestas y la comarca de Las Hurdes, pasaremos por el puerto del Portillo, y ya en la bajada llegamos al convento de San José-Las Batuecas, en un bellísimo entorno natural por donde podemos hacer rutas de senderismo entre bosques y arroyos.

   Tras pasar de nuevo por La Alberca, a poco más de un kilómetro cogiendo la carretera de Ciudad Rodrigo, veremos la Abadía de los Templarios, antiguo convento rehabilitado como hotel-spa, cuyo edificio, de grandes dimensiones, es una mezcla de castillo, palacio y convento, con buenos torreones y muros almenados, otras torres cerradas por techumbre de teja, Torre del Homenaje con escaraguaitas y plantas altas con entramado de madera. Una combinación tan preciosa como poco vista. Al lado, y dentro del mismo recinto, hay un poblado de casas de arquitectura típica de la zona que se alquilan.

     Por último, ahora lo que toca es subir al Santuario de la Virgen de la Peña de Francia, que con sus 1.723 metros de altitud es la mayor cumbre de esta sierra, a la que podemos subir por una estrecha y sinuosa carretera. Una vez arriba, veremos las distintas instalaciones, como un alto repetidor de telefonía, una hospedería y el convento con la iglesia donde se encuentra la imagen de la Virgen, de gran devoción en la comarca, y cuya cueva donde fue encontrada podemos visitar.

     Junto a los cortados rocosos veremos distintos miradores enfocados hacia todos los lados, alguno con un curioso método de indicarnos lo que estamos viendo. Incluso uno de los miradores es una capilla descubierta dedicada a Santiago Apóstol. Si el día está claro, las vistas son indescriptibles, alcanzado a ver todas las sierras de alrededor, y el inmenso embalse Gabriel y Galán en las cercanas tierras extremeñas.

     Buena manera de terminar nuestra ruta por Las Batuecas, aquí arriba, con estas maravillosas panorámicas.

     Un saludo.

EL RURAL


Plazuela de La Alberca



Abadía de los Templarios (La Alberca)





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