miércoles, 12 de noviembre de 2014

Esclavo


Esclavo es aquel que espera por alguien que venga y lo libere.”


Ezra Pound 

 (Poeta estadounidense, 1885-1972)

martes, 11 de noviembre de 2014

¡Maldita Lucy!

¡Maldito Mago de Oz! Me he dejado la piel a tiras por llegar al final del arco iris para descubrir que donde termina hay un opencor y una tienda de todoaveinteduros regentada por un chino, y una muchedumbre de gente que no se equivoca nunca, y una convención anual de derviches iluminados, y un pirata cojo en huelga de hambre para exigir una pensión de la ley de dependencia, y los tres reyes magos embarcando en un autobús del inserso camino de Benidorm, y Sam Spade de vigilante jurado.

Y la banda sonora es de Chimobayo, y hasta el confeti es reciclado, y la bebida es garrafón y los diez mil de Jenofonte están haciendo un botellón en la puerta, y a Bing Crosby se le olvidan las letras de los villancicos, y Pinito del Oro se queja de los vértigos y Mariano Medina pone mala cara al buen tiempo, y unos altavoces enormes recomiendan un consumo responsable y las autoridades sanitarias advierten que el desarrollo de la vida es perjudicial para la salud.

Y a nadie se le ocurre debutar con picadores ni hacer puestas de largo, y Rapunzel lleva una cresta morada, y el gato de la suerte, a cada golpe de brazo, repite: “te lo dije, te lo dije”, y un centenar de pilotos japoneses gritan “kamikaze” mirando al sol naciente y suben a sus triciclos, y en las instrucciones de uso de los corazones pone bien claro “calentar en el microondas a máxima potencia durante tres minutos”.

Y ángeles y demonios ensayan un flashmob en la plaza del pueblo, y las guerras de los cien años se declaran por wathsapp, y las palomas mensajeras hacen cola en la oficina del INEM, y los Fraguel de Alicia se trasladan a Miami para montar un restaurante de comida rápida, todos los platos aderezados con salsa de curry, y todos los políticos pueden prometer y prometen.

Y los atardeceres los patrocina una empresa energética, y los gatos vagabundos llegan a los tejados en Rolls, su chófer con gorra de plato, y Messi ha fichado por Los Ángeles Lakers, y los lagartos extraterrestres analfabetos se identifican con una B mayúscula, y la Caballería Aerotransportada viaja en metro, con tarjeta de transporte, abono anual.

Y la genética se juega los cromosomas a pares o nones, y los lanceros bengalíes lanzan bengalas, y la dos acude al Registro Civil a cambiarse otra vez el nombre por UHF, y los Marines hacen la primera comunión vestidos de sí mismos, y en las cartas de los menús hay “pobres a la patata”, y Cupido llora desconsolado en un rincón la pérdida de su arco en una timba de póquer.

Hamlet le pregunta por el ser o el no ser a un melón de Villaconejos y Kant, desde el fondo, berrea “¡deber ser!”, y un destacamento de Ministros del ramo inauguran un tramo del ave Fénix, y las lenguas son cien por cien algodón y alguien me susurra al oído que algún día todo los relojes se fabricarán así.

Así que sólo me queda sentarme en la barra al lado del león, el hombre de lata y el espantapájaros y pedir un reserva. Un Rioja sale del banquillo y empieza a calentar, y se despoja del chándal. Lucy se acerca y me desea un próspero 1979. Pero la otra Lucy, nuestro antepasado más ilustre.


Anoche debí acompañar los jotabés con unos frutos secos, me temo.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Ahora...


La verdadera generosidad, en relación con el futuro, consiste en dárselo todo al presente.”


Albert Camus - Filósofo francés (1913-1960)

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Sin excesos

No te estoy diciendo que te hagas muchas ilusiones. No te digo que transites por la vida como un ingenuo, ni que lo apuestes todo al rojo en vez de a ese negro que tanto te atrae. No sugiero que las cosas tengan porque pasar de una u otra forma, ni tampoco lo contrario. No soy tan pretencioso, a estas alturas, como para dar consejos, a menos que esté tan borracho que ya no recuerde quien soy ni mi propia historia.

Pero yo dejaría un resquicio a la esperanza. Sin alharacas, sin pirotecnias, sin elaborados protocolos de proyección dichosa al futuro, sin demasiada fé ni demasiada desesperación. Sin dar el tostón, sin recibir el toisón, que la vida se apellida “sigue” y puede apellidarse “sorprende” por parte de madre, que dirían en Baltanás, Palencia.

Porque la lucecita se enciende donde menos te lo esperas, y hay quien marca un gol sin dar pie con bola, porque decía Einstein, Don Albert, el de los pelos de loco y la lengua fuera, dos rasgos inequívocos de sentido común, el menos común de los sentidos, que la realidad es el mayor sueño hecho realidad, porque si dejas paso al loco de la calle, a lo mejor te alcanza el ansia de vivir, que ya lo dicen Don Manolo y Don Quimi, desde el fondo de la hilera.

Ojos abiertos, por si se intuye a lo lejos un remoto destello que anuncie la salida del túnel, ojos abiertos para percatarse de que el cariño mira a los ojos, ojos abiertos para poder cerrar los ojos y dejarse llevar por la piel, ojos abiertos que abran los poros, y rejuvenezcan el cutis del corazón, ojos abiertos, muy abiertos.


No te estoy diciendo que te hagas muchas ilusiones. Pero abre los ojos y déjate llevar por la curiosidad. Eso que nos rodea son seres humanos, y puede que lleven nuestra esperanza en el bolsillo, entre los pañuelos de papel y la calderilla.  

martes, 4 de noviembre de 2014

Felices Reyes...

“Estudia, aprende, pero guarda un poco de ingenuidad. Tiene que estar dentro de ti, como el deseo de beber del borracho o el amor en el amante.”
Henri Matisse - Pintor francés (1869-1954)

lunes, 3 de noviembre de 2014

Errores

Errores y más errores. Cadenas de errores. Concatenaciones de errores. De cálculo. De medida. De capacidad. Por retraso y por apresuramiento. Por certezas equivocadas o por exceso de dudas. La vida es una ristra de errores colgada de una viga en un palomero, como si la estuviésemos secando al aire del Moncayo. Los sabios insisten en que lo mejor de cometer errores es lo que se aprende de ello. Y en parte debe ser verdad. Pero, vuelta la burra al trigo, acabas por repetir las mismas o parecidas torpezas, con lo que uno no deja de pensar que la querencia al error o es genética o la has convertido en modalidad deportiva, a nivel profesional.

Siempre hay un apuntador escondido en una concha y empeñado en repetirte el texto correcto y en subrayar la errata. Un apuntador que no suele atreverse a subir al escenario, porque en el escenario, cunado te trabucas, te ve el público. Pero lo que nunca podrá entender el que no se muestra y tiene en la mano el libreto es que el que vive eres tú. Para la próxima función de mi vida me voy a llevar impresa en un papel una frase que leí en alguna parte que decía que no te tomes la vida tan en serio, que , al fin y al cabo, no saldrás vivo de ella, para alcanzársela al lector si veo que me regaña con demasiada saña.

Además, por aquella regla matemática de menos por menos es más, hay veces que sumas dos errores y te sale un acierto. Para los que duden, que repasen los procesos por los que se llegaron a las más brillantes invenciones. Y la esperanza es lo último que se pierde. Lo mismo, a base de pifiarla, acabas inventando el motor de agua.


sábado, 1 de noviembre de 2014

Voy de nuevo

Dando tumbos. Llorando por lo perdido y por lo ganado. Hundido, un viejo pecio podrido por el salitre, expoliado de sus tesoros. Un palacio en ruinas en un Dresde bombardeado hasta los cimientos. Un pino tumbado por el viento que espera una última tormenta.

Hasta que llega el sol de una sonrisa, de una palabra, de una caricia, de una mirada, de un guiño cómplice, de un abrazo interminable, de un susurro, de una canción, de un beso... Y de los restos brotan destellos cegadores, y la luz se multiplica y lo inunda todo, y los cañones restallan en las amuras, los salones se llenan de bailarines a ritmo de vals y las raíces se hunden más y más fuerte y las retorcidas ramas retan orgullosas a un Eolo desconcertado que no atina a hacer chocar las nubes.

Y vuelta a empezar. Otra vez regresando a Las Vegas y al vodka, a la caída de los Imperios y las Pompeyas arrasadas por la lava. Y otra vez un solo latido reconstruyéndolo todo, y vuelta a empezar. Rayos y truenos, amaneceres de postal, la lluvia racheada y el atardecer rojo.

Bienvenido a la vida, le dijo el borracho. Pero el tipo levantó la barbilla y me repitió que allá iba de nuevo. Buscando el sol. Hurtando tinieblas. Brindé por él. Y me quedé con el borracho.


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La siguiente la pago yo por Rick, Diógenes de Sinope y Albert se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.