Reunido el Jurado del IV Concurso de Relatos Hiperbreves ma non troppo "La Siguiente la Pago Yo" en el Café Cósmico de Madrid, y tras violentas deliberaciones, al final, y una vez que la Policía y el SAMUR se han retirado, se ha llegado al siguiente fallo (o error):
Debido al gran nivel de los relatos presentados en esta edición, el Jurado ha decidido otorgar, además del premio establecido en las bases, dos premios más.
El Primer Premio del IV Concurso de Relatos Hiperbreves ma non troppo "La Siguiente la Pago Yo" es para el relato titulado "Atocha 1918", firmado por "Escafoides", y cuyo autor es Alejandro Pozo de la Cámara.
El Segundo Premio es para el relato titulado "El último obstáculo", firmado por "Hermano Lobo", cuyo autor es Marcos Martínez Borja.
Y el Tercer Premio es para el relato titulado "Rosas rojas", firmado por Jo Dido Eneas, y cuyo autor es Santiago Velasco Maíllo.
Agradecemos sinceramente a todos los participantes, por su generosidad por compartir los relatos, que publicaremos próximamente en el blog, y felicitamos a los ganadores.
Os recordamos que la entrega de premios será el día 11 de noviembre de 2016, en el Café Cósmico, C/ Juan de Austria, 25, de Madrid, donde os invitaremos a una cerveza, y trataremos de pasarlo bien.
Os esperamos.
jueves, 3 de noviembre de 2016
Fallo del Jurado del IV Concurso de Relatos Hiperbreves ma non troppo "La Siguiente la Pago Yo"
martes, 1 de noviembre de 2016
Donde los escorpiones
Los
casos que presenta Lorenzo Silva en sus novelas protagonizadas por Bevilacqua y
Chamorro no son ni el asesinato de Rogelio Ackroyd ni el misterio del cuarto
amarillo. No busquen un Poirot, ni un Marlowe. Pero por eso enganchan tanto.
Como suele pasar a la pareja protagonista, se enfrentan a un crimen tan real
como el contexto en el viven, la España actual, y actualizada con las
vicisitudes de la época, como en este caso la misiones internacionales en las
que participan las Fuerzas Armadas.
Más
que el caso en sí, que también, lo más atrayente es ser testigo de la evolución
personal de los protagonistas, de la visión de la vida que Vila retrata, entre
fatalista y realista, con algunas pinceladas de optimismo, o más bien
vitalismo, que hacen que cualquier ciudadano contemporáneo pueda verse
retratado en parte en ese cuadro.
Esta
vez la acción discurre en Afganistán, donde la Guardia Civil es requerida para
resolver un asesinato acaecido en la zona en la que operan los efectivos del
ejército español. Nadie como un narrador tan avezado para contar no solo el
caso, sino para dar testimonio de las condiciones en que transcurre la vida en
esas misiones, tan lejanas en distancia (y a menudo incomprendidas) como
cotidianas para nuestras Fuerzas Armadas.
Que
el Sr. Silva me perdone, porque no se pueden comparar estilos, y él tiene el
suyo propio e inigualable, pero si me refiero solo a la dimensión creciente
como escritor, y a su correa de transmisión, como son sus detectives, me
atrevería a decir que es el Henning Mankell español, y que lo entienda como un
halago, porque el sueco también retrata no solo un personaje, sino una sociedad
a través de él, con igual (o mayor) maestría y destreza. Y como Mankell,
Lorenzo Silva no solo escribe de sus detectives. Siento envidia de quien no haya
leído “El nombre de los nuestros”, una novela maravillosa sobre la que no voy a
decir más porque ya hablamos de ella en este blog (http://lasiguientelapagoyo.blogspot.com.es/2015/11/el-nombre-de-los-nuestros.html).
Y me ratifico en todo lo que dije.
Por
favor, compren sus libros, son baratos. Sobre todo pensando en lo que llevan
dentro.
Donde
los escorpiones
Lorenzo
Silva
Ediciones
Destino, 2016
352
páginas
lunes, 31 de octubre de 2016
Entrega de premios del IV Concurso de relatos hiperbreves ma non troppo “La siguiente la pago yo”
Debido a recientes sucesos el fallo del jurado será publicado a lo largo de esta semana, probablemente el día 2 de noviembre.
Ademas aprovecharemos para presentar en exclusiva mundial el nuevo libro "La Siguiente TAMBIÉN la Pago yo".
Vamos, fiesta completa. No hace falta confirmar asistencia, solo ir allí y pasarlo bien.
martes, 25 de octubre de 2016
Gobernabilidad
"Yo pienso votar "No", porque no es no. Y luego votaré en blanco, como Pepiño. Y después votaré que sí mientras me abstengo y abandono el hemiciclo para rodear el Congreso. Empezaré el asedio ocupando la fábrica de Mahou en Guadalajara y luego ya, si eso, me iré acercando a la Carrera de San Jerónimo. Y me haré raeliano, porque está claro que los ovnis son los que han creado la vida en la Tierra en general y en la serranía de Albarracín en particular. Y porque estoy con Mariano cuando dice que los españoles son muy españoles y mucho españoles y que es el vecino el que elige al alcalde y el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde. Y si Pablo Iglesias quiere ser antitaurino, que empiece por cortarse la coleta. Que quede claro: lo mejor es que los parados se vayan a trabajar a Laponia y que Sergio Ramos se convierta en traductor del Ministro de Asuntos Exteriores. Se lo dije a Albert Rivera: vamos a pactar con Maduro y con el Sultán de Brunei, que lo importante es pactar, y no me apeo de ese burro.
No voy a hacer más declaraciones desde este mi retiro de la Unidad de Psiquiatría del Hospital Ramón y Cajal.
No voy a responder preguntas. Muchas gracias."
Extracto de mi discurso de investidura, que ya se sabe, investidura lo que dura dura...
domingo, 23 de octubre de 2016
Tánatos...y Eros.
Tarde
en el tanatorio. El ciclo de la vida tiene un final, necesario por
otra parte. Será precisamente porque yo también me hago viejo, pero
los muertos viejos me parecen como los Tercios Viejos, gentes que han
combatido y caen con la dignidad de la batalla terminada. La muerte
no es el final, dice el himno, que cobra sentido al ser cantado por
los vivos. Los vivos son la supervivencia de los muertos, y así,
nada me enorgullece más que escuchar que cada día me parezco más a
mi padre.
La
tristeza por perder a quien se ama no tiene cura, ni tratamiento, ni
analgésicos que alivien la sintomatología. La tristeza y el dolor
son dos platos que te tienes que comer sin más aliño que el
silencio. Pero, serán las primaveras que ya he dejado atrás, los
tanatorios me deprimen más por los vivos en los que sobreviven los
muertos que por los muertos en sí mismos.
Y
lo más desolador de la tarde ha sido ver rechazado por tres veces,
en tres salas, al cura que acudía a prestar el auxilio espiritual.
Ya he dicho muchas veces que soy como mínimo agnóstico, en un día
de dudas, y ateo perdido todos los demás. Pero era terrible la
compasión que despertaba el rostro de ese hombre que creía que
podía ayudar ante cada negativa. Tres veces negado, como San Pedro.
Había algo muy conmovedor en su mirada. Yo no le habría hecho
sufrir así, sinceramente.
Pero,
ya lo decía el personaje que interpretaba Richard Attenborough en
“Parque Jurásico”, la vida se abre paso. Así que en lo que
queda del día y mañana, y pasado mañana, y hasta que la muerte nos
separe, vivamos. Somos la memoria de nuestros seres queridos.
Honrémosles con la vida.
miércoles, 19 de octubre de 2016
Curiosity
“En una sola célula, la longitud
total del ADN alcanza los dos metros”. En una sola célula,
comprimidos, hay dos metros de códigos químicos más que binarios,
que determinan, de entrada, buena parte de lo que somos y lo que
seremos. Un paquete de información definitoria de un porcentaje
enorme de tu existencia. Heredada, pero vulnerable a alteraciones que
transformarían nuestro propio todo en un todo diferente. Aunque ya
lo decían los “Siniestro”, somos sólo fruto del azar.
Pero no quería escribir de esto, que,
salvo a los creyentes de firmes convicciones, para los que todo sigue
un plan diseñado por un ser superior, y no hablo de Florentino
Pérez, acojona bastante. Lo que me impresiona es como un ser humano,
con sus orejas, su hipoteca, un cuñado socio, pongamos por caso, del
Borusia de Dortmund, uno o varios juanetes, un vecino o vecina que le
pone, intolerancia a la lactosa y pasión por el cine en blanco y
negro, es un decir, ha llegado, metido en un laboratorio lleno de
probetas y de aparatos cuasiradiactivos, ataviado de blanca batilla
y, presumiblemente, con gafas de culo de botella, a alcanzar ese
conocimiento...
Bendita sea la curiosidad. Nos pone los
pelos como escarpias el valor, las pieles gallináceas la
solidaridad, los ojos arrasados en lágrimas la belleza, mariposas en
el sistema digestivo la atracción, y así sucesivamente. Pero la
curiosidad...Benditos esos viejos/as del visillo que contemplan el
mundo preguntándose, como mi hijo el pequeño cuando era pequeño,
en mitad de la provincia de Albacete usualmente, “¿cuándo
llegamos?”. Y dónde. Y porqué.
Esa reiteración infantil del
“¿Porqué?”. Y esa pasión por encontrar la respuesta, aún
sabiendo, y si no lo sabe ese estudioso es que es un estudioso
imprudente, que cada “Porque..” le llevará a otro”¿Porqué?”.
Pero entre pregunta y pregunta, mayeútica socrática, el espíritu
avanza hacia ese conocimiento que tiende a infinito.
Admirable. Un viaje sin destino en el
que cada etapa es un viaje en sí mismo y cada posada es el principio
del camino de la siguiente jornada. Y solo, o casi, por curiosidad.
La curiosidad puede que matara al gato, pero eso permitió que
descubriésemos que el gato, como algún presentador de la tele, tiene
lo menos siete vidas.
No me hagáis mucho caso. Es la
digestión de la judías pintas con arroz que hace mi madre.
jueves, 6 de octubre de 2016
Buscando...
Imposiciones. Exigencias. Nada especial. Pero un juego con doble rasero. Porque nadie fija las normas de antemano, con lo que las vulneraciones del código son a gusto del consumidor. Cotillas y chivatos, que buscan aliviar sus penurias penalizando a los demás. Envidiosos y tristes. Una pléyade de carroñeros en busca del tuétano de los huesos rotos. Los que inventan realidades y los que las ajustan a medida, de forma que el universo queda entallado en sus deseos. Y de tanto manosear los recuerdos, convierten lo que quisieran que hubiese sido en lo que fue, arma arrojadiza contra la que la razón no tiene defensa.
Palancas emocionales capaces de mover el mundo sin más punto de apoyo que el corazón de la víctima. Amenazas veladas, lágrimas de cocodrilo y daños colaterales. Tiempos terribles. Buscando un pretexto, buscando un conflicto, buscando un tesoro de cuento que saben que no existe. Pero siguen buscando. Aunque cada paletada de tierra que sacan les aleja del cofre y solo sirve para enterrar vivos a sus semejantes. Buscando.
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