Soy un hombre tranquilo. Mis pasiones se han atemperado con el paso de los años. Soy un hombre pacífico que detesta la violencia, tal vez por haberla vivido ya demasiadas veces. Soy un hombre cuya mayor aspiración es vivir con serenidad. No soy un hooligan, no soy un “broncas”. He aprendido a soslayar las provocaciones...
Pero lo que sucede en España empieza a superarme. Políticos con varias viviendas en Madrid cobrando dietas de residencia. Imputados con contratos blindados y millonarios. Cesantes por oscuros manejos que exigen el pago de cuantiosas indemnizaciones. Dirigentes con tres, cuatro, cinco sueldos. Administraciones que pagan dineros que no tienen por asesoramientos que no se producen. Condonaciones de deudas a instituciones y partidos políticos por parte de entidades bancarias que acaban siendo rescatadas con el resultado del sacrificio de los impuestos de todos. Retiros dorados, familiares que ganan sorprendentemente concursos públicos, colaboradores remunerados “ad infinitud”, privatizaciones inexplicables.
Parece que una conjura político-financiera quiera devolvernos a una semiesclavitud en la que sólo tienes derecho a un servicio que ya has pagado con tus retenciones si abonas una nueva sobretasa. Y cada vez que me pregunto si podré pagar los estudios de mis hijos o sus oportunidades se verán truncadas porque no he sabido hacerme amigo sino de mis amigos, y no de los poderosos, siento un pálpito dentro que me devuelve a los veinte años, con la furia en la garganta y en los puños.
Soy un hombre tranquilo. Ojalá no tenga que dejar de serlo. Porque sospecho que hay otros muchos hombres como yo. Y muchos hombres furiosos es una fuerza que no se puede controlar. Lo sepan ellos o no.
Mostrando entradas con la etiqueta Regeneración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Regeneración. Mostrar todas las entradas
jueves, 2 de agosto de 2012
viernes, 13 de julio de 2012
La confianza de los mercados...
No recuperamos la confianza de los mercados. Me he echado a pensar en ese asunto. Me he metido en los zapatos de un inversor danés, me he tomado una Calsberg y he analizado la situación. Traduzco mis reflexiones, que creo no tener ningún amigo danés en el blog:
“Tengo cien millones de euros para invertir. Podría invertirlos en España, que me gusta mucho desde aquellas vacaciones en Guardamar. Veamos las noticias.
- Parece que tienen un boquete de las dimensiones de un agujero negro en la parte de la banca que ellos llamaban antes cajas de ahorros, que ya al cambiarle el nombre dan idea de que dentro no debía quedar nada de los ahorros de los incautos que depositaron allí su dinero. No parece serio.
- De los responsables del desaguisado, hay muy poquitos procesados y… ¡ninguno en la cárcel! A Madoff, en EEUU, le han condenado a 150 años de cárcel. En Islandia, no sólo han encausado judicialmente a los responsables económicos, sino que obligaron al gobierno a dimitir. En España no ha dimitido ni el conserje de la Diputación Provincial de Málaga. No parece serio.
- La estructura política de España me resulta incomprensible. El Gobierno Central sólo controla la mitad del presupuesto, hay unos entes llamados Comunidades Autónomas que parecen políticamente reinos de Taifa y que han gastado como Emiratos petroleros, y hasta el Alcalde de la pedanía más canija se puede poner el sueldo que le pase por el mismo, aunque para cobrarlo tenga que endeudar al pueblo hasta el siglo XXIII. No parece serio.”
Me abro la segunda Calsberg y decido invertir en Turkmenistán, un país mucho más serio.
No obstante, amigo danés, cualquier asesor de cualquier administración, contratado digitalmente, o sea, a dedo, con un salario de 6.000 euros al mes, te puede explicar que la culpa del desaguisado la tienen los trabajadores, los parados, los funcionarios, los autónomos y los pequeños comerciantes…no los políticos. Y ahora el que se va a cocer a cervezas para no acordarse soy yo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)