jueves, 26 de enero de 2012

Rebajas

SIN ESCRÚPULOS MODA S.L.
Polígono Industrial X, 28000 Madrid. Fabricado en la UE.
Composición: 100 % piel.
Limpiar en seco.
No pisotear, no oprimir, no maltratar.
Fabricado en un país en vías de desarrollo por niños en condiciones infrahumanas, discriminados y remunerados con un jornal de subsistencia.
Lavar la conciencia después de cada uso.

miércoles, 25 de enero de 2012

Miércoles, 25 de Enero de 2012


Después de todo tú eres la única muralla... Si no te saltas nunca darás un solo paso...
Luis Alberto Spinetta

Luis Alberto Spinetta, (23 de enero de 1950, Buenos Aires) también conocido como El Flaco, es un músico, poeta y compositor argentino de rock. Sus éxitos Muchacha (ojos de papel), Laura Va, Durazno Sangrando, Ana No Duerme, entre otros, son considerados piezas maestras del rock argentino. Su enorme talento, tanto musical como lírico, ha llevado a la crítica a considerarlo una suerte de gurú dentro de la historia del rock argentino, aunque su verdadera dimensión debería ser medida más allá de límites geográficos o culturales, a los que claramente trasciende. No es exagerado afirmar que ha llevado a la canción, en la tradición «beatle» de este género, a alturas inéditas de perfección. En sus letras podemos ver la influencia de escritores, poetas, artistas y filósofos como: Antonin Artaud, Arthur Rimbaud, Vincent Van Gogh, Castaneda, Carl Jung, Sigmund Freud, Friedrich Nietzsche, Michel Foucault, Gilles Deleuze y muchos más, siendo uno de los letristas y músicos más complejos de la historia del rock. Spinetta comienza su carrera como músico en el marco de uno de los grupos fundadores del rock argentino, Almendra. Posteriormente ha formado otros grupos (Pescado Rabioso, Invisible, Spinetta Jade, Los Socios del Desierto) y actualmente continúa como solista. De sus trabajos en esa condición hay que destacar Kamikaze (1982), Pelusón of milk (1991) y, más cercano en el tiempo, su reciente Pan (2006) y Un Mañana (2008).

martes, 24 de enero de 2012

Ulises


Homero le llama, en la Ilíada, “fecundo en ardides”, que es una manera elegante de decir que era un zorro redomado. Era poco de discutir y mucho de aprovechar, por lo que cuenta el divino ciego. Y si no, repasemos sus periplos.

Nacido en Ítaca, me ahorro reproducir su genealogía porque hay que joderse lo difíciles que eran los griegos antiguos para poner nombre a sus vástagos. De haber existido entonces controles fronterizos, el pasaporte lo tendrían que haber llevado en una carpeta de anillas, que sólo con los patronímicos de sus padres ya llenas dos folios.

Estudió con Aquiles en la Academia del Centauro Quirón, que era bilingüe griego-relincho, con una beca de excelencia de la Comunidad del Peloponeso. Finalizada su formación, y tras varias aventurillas en las que fue corneado por un jabalí o se agenció el arco de Éurito, se volvió a Ítaca a gestionar la finca de su padre, que era todo el reino.

Tiempo después, al ver a Helena en unas fotos en la revista “Pronto”, se prendó de ella. Acudió al palacio de Tindáreo a ver si había suerte, pero al ver como se ponía aquello dio otra muestra de su inteligencia. Aunque atraído por Helena, como todos, que Helena debía ser como Angelina Jolie pero en rubia, al ver el número de candidatos, la mala leche de los mismos y el carácter un poco casquivano de la mozuela, optó por casarse con Penélope, que tampoco estaba mal y parecía más seria. Cuentan las malas lenguas que le dijo a Aquiles:

-          Yo me caso con ésta que no es tan guapa pero tiene pasta. Además, que más dará… ¿Con el tiempo no se le coge cariño hasta a un hámster?

Lo de Penélope fue bien al principio, pero luego se torció por dos motivos. En primer lugar, por la fijación compulsiva de Penélope de hacer cositas de ganchillo, punto de cruz, petit point y macramé, que le tejió una funda para el timón del trirreme, otra para la espada, seis bufandas de rayas y hasta unos calzoncillos, que el pobre era el hazmerreír de los reyes vecinos cada vez que se juntaban. En segundo, porque empezaba a perder el respeto de sus súbditos, al abreviar sin darse cuenta el nombre de su señora. Así, la ciudadanía se partía la caja ante expresiones como:

-          “Nadie hace los macarrones como mi Pene…”
-          “Lo que no me cuide mi Pene…”
-          “Mi Pene si que sabe…”

Ante tal cúmulo de despropósitos, se apuntó alegremente a la campaña contra los troyanos, más por quitarse de en medio que por otra cosa. Dando más muestras de astucia, no sólo logró sobrevivir a las diversas matanzas en que consistía una guerra de la Antigüedad, sino que, entre combate y combate, se ligó a Criseida y se quedó con las armas del fallecido Aquiles, como el que no quiere la cosa.

El final de la guerra tampoco fue exactamente como se cuenta. En realidad sucedió que, siendo Ulises muy dado a chatear, descubrió que Helena, echando de menos a Héctor, que para lo de las obligaciones conyugales era un fenómeno, puso en el Facebook el siguiente mensaje:

-          Me llamo Helena de Troya y necesito una…alegría.

El muy vivo le contesto haciéndose pasar por gerente de un espectáculo de boys, y le ofreció treinta guayabos macizos dentro de un caballo, añadiendo que, al ser aqueos, el griego lo dominaban como ninguno. Helena pulsó lo de “Sí a todo” y Ulises, una noche, disfrazado de mensajero, se presentó en la puerta y la dijo por el portero automático:

-          Traigo un pedido para Helena de Troya: sus treinta mozos enseñando la…espada.

Helena bajó como una loca, abrió la puerta de la muralla, abrió la puerta del caballo de madera, abrió los brazos y otras extremidades y…bueno, el resto ya lo sabéis. Los aqueos hicieron arqueo de las riquezas y se volvieron para casa. De Helena no cuentan más, pero nada hace pensar que lo pasase mal aquella noche.

El caso es que, de vuelta a casa, Ulises paró en el país de los cicones, que eran unos…agricultores, saqueando la ciudad y llevándose a las mujeres como botín, que éste de tonto no tenía ni un pelo. Se desconoce si la que se quedó con él en el puente de mando era una intérprete moldava, pero algo debió despistarle durante el pilotaje y acabó embarrancando en la isla de los Cíclopes, donde las pasó canutas para deshacerse de Polifemo, que era un gigante enorme, con un solo ojo y más pesado que una vaca en brazos. Luego visitó la isla de Circe, y tuvo un rollete con la hechicera del mismo nombre, estuvo tentado de parar en el club “Sirenas”, pero desistió porque ya eran las tantas, se dejo apresar por la ninfa Calipso, que como movería las caderas la tía que dio nombre a un baile, anduvo tonteando con la reina Calídice y no dejo pasar la oportunidad de pasar buenos ratos con la princesa Nausicaa, que estaba como un queso.

Pero claro, con las tonterías se le había pasado el tiempo volando y, al mirar la clepsidra se percató de que llevaba diez años de juerga y se iba a comer una bronca del copón al llegar a casa. Una vez más, a base de ingenio, salió adelante. Se disfrazó de mendigo, se buscó a un porquero y un boyero (que trabajaba con bueyes, que ya hay alguno pensando mal) colegas suyos de la mili, impresionó a su santa matando unos cuantos pretendientes en el patio del castillo y poniéndose luego a jugar con el perro y le colocó un cuento a su chica de que la culpa la tenían los Dioses del Olimpo que le habían andado retrasando y sus compañeros de navegación, bajo la universal excusa masculina de “Éstos, que me han líao…”.


De cualquier manera, hay que perdonárselo todo, porque de no haber sido por él, ni Cavafis, ni James Joyce ni Javier Reverte habrían tenido una excusa para escribir cosas tan hermosas como las que escribieron inspirados por este pillastre.

lunes, 23 de enero de 2012

La Noticia del Día: "¿Tiene el cerebro de las mujeres una marcha más?"

Informa el diario digital “El Confidencial”, en su edición de hoy, que según un estudio realizado por la periodista Anna Taló, esa característica tan propia de las mujeres de ser “multitarea” les impide relajarse y les genera frustración, tanto si se dedican sólo a una actividad profesional, exclusivamente a las tareas domésticas o en el caso de compaginen ambas cosas. Para ver la noticia:   www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2012/01/23/tiene-el-cerebro-de-las-mujeres-una-marcha-mas-91260/


Los redactores masculinos de Lasiguientelapagoyo, reunidos de urgencia en cónclave, llegamos a las siguientes conclusiones:

-          Los que tienen pareja estable comentan que ya se lo han dicho muchas veces a sus respectivas a la hora de la cohabitación: “¡Qué no estás a lo que estamos, chata!”.

-          Los que siguen a la búsqueda de su media naranja, afirman que la seducción cada vez está más difícil, porque cuesta mucho atraer la atención completa de las candidatas, que están pendientes durante la cena del punto de sabor de la comida, de los zapatos que lleva la de la mesa de enfrente y del estampado de las cortinas del restaurante, simultáneamente.

-          Y no hemos llegado a más conclusiones porque nos hemos puesto a hablar de fútbol y se nos ha ido el santo al cielo.

Síndromes

Mi amigo Emilio, que es psicólogo (una patología que, según sus propias palabras, no tiene tratamiento, y otro día hablaré de su teoría de que ese afán por conocer el funcionamiento de la psique no puede ser sino una forma de terapia para los que ya están como un cencerro), sostiene que, de los muchos peligros que acechan las relaciones personales entre mujeres y hombres, dos de los más acentuados son los síndromes de Lanzarote y Juana de Arco. La otra noche, en los dulces brazos de los herederos de Don Casimiro Mahou, cervecero madrileño, le pregunté por el asunto. A mí esto de los síndromes me llama mucho la atención, que no en vano he dado nombre a ese de acumular cosas inútiles en la convicción de que tendrán utilidad en el futuro (y vaya por delante que es falsa esa leyenda de que guardo en el cajón de mi mesilla preservativos de 1979). Emilio se apretó otro pacharán, se aclaró la garganta y me explico en que consisten.


El síndrome de Lanzarote lo padecen los hombres. Él le ha dado ese  nombre en honor a Lanzarote del Lago, Lancelot para los anglosajones, prototipo del caballero medieval. Se produce cuando un hombre conoce a una mujer que le revela un problema terrible y ante el cual se encuentra indefensa. La reacción inmediata es asumir el papel de protector de la dama y entregar su alma y sus trabajos a esa causa, sin parar mientes en nada más.

En lo que no repara este “Don Quijote” de los tiempos modernos es en el hecho de que, muchas veces, la necesitada de auxilio es una auténtica profesional en la elaboración de problemas irresolubles. Hay toda una casta de damiselas fabricantes de embrollos, expertas en generar un dilema, hasta el punto que, cuando no tienen ninguno se lo inventan. Y así, el salvamento es infinito y agotador, y el hidalgo termina cautivo y desarmado, como el Ejército Rojo, y en manos de algún colega de mi amigo el psicólogo.


El síndrome de Juana de Arco es femenino. Es ese que inflama el corazón de una mujer al descubrir a un sinvergüenza desalmado, pendenciero y mujeriego, que dirían los Café Quijano. Algún relé salta dentro de ella y se despierta un deseo irreprimible de corregirle, de rescatarle de “El lado Oscuro” para convertirle en un hombre íntegro, enamorado, respetable y buen padre de familia.

Pero los sujetos objeto de sus atenciones son campeones de la manipulación, y van y vienen, y dan y quitan, y tensan la goma para luego destensarla. De esta forma, el proyecto de redención del pecador se convierte en un paseo por el infierno para la incauta salvadora, que termina por conocer, en la sala de espera del psiquiatra, al paciente del síndrome anterior.

Yo no sé si Emilio tiene razón, y lo cierto es que tampoco me importa, porque el tío es tan ameno contando sus cosas que merece la pena soportar la resaca del día siguiente con tal de escucharle un rato. Pero sí que me da que esta tesis no es descabellada, a tenor de las cosas que veo y oigo y del incremento de bebedores/as solitarios/as que ando apreciando en los últimos tiempos.

Y otro día que me pille bien hablaré del de Estocolmo, que no es que lo padezca mi amigo Mats por ser sueco: lo padecemos todos los padres y madres del mundo, que somos rehenes de nuestros tiránicos hijos y encima los queremos más que a las niñas de nuestros ojos. Pero ya, para otro día.

Sed buenos y temerosos de Dios y del F.M.I.

domingo, 22 de enero de 2012

La noticia del día: Compra un móvil por internet y le mandan una caja con patatas en rodajas

Informa el diario ABC del curioso sucedido acaecido en la soriana localidad de Almazán, a un vecino que adquirió por internet un móvil y le mandaron unos tubérculos fileteados. Para ver la noticia: http://www.abc.es/20120120/sociedad/abci-compra-movil-internet-mandan-201201201652.html

Puestos a ser optimistas:

-          Las patatas nunca reciben llamadas de teleoperadoras cansinas que quieren que contrates adsl a velocidad hipersónica ni de cuñadas solitarias en busca de consuelo.

-          Está demostrado que las patatas en rodajas no emiten radiación de ningún tipo, por lo que te las puedes poner en la oreja o llevarlas en el bolsillo próximas al saco escrotal sin peligro de tumoraciones.


-          Ya tienes guarnición para el filete sin tener que bajar al mercado a comprar.

sábado, 21 de enero de 2012

Nobleza obliga



El bueno de Brunetti anda metido en líos de familia: de la suya, de la de su mujer y de la de los Lorenzoni, nobles arraigados y poderosos de Venecia. La historia de estos últimos es truculenta, pero a Brunetti lo que le sume en la confusión son sus propios embrollos.

Una visión más de la miseria que la riqueza oculta en la mayor parte de los casos y como existe una especie de justicia divina que premia y castiga al policía y al aristócrata, en la Italia convulsa de estos últimos veinte años.


Como todas las de la serie, recomendable.


Nobleza obliga.
Donna Leon 1998
Seix Barral Booket
285 páginas
Licencia Creative Commons
La siguiente la pago yo por Rick, Diógenes de Sinope y Albert se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.