
El caso es que la conferencia versaba sobre un libro que se había publicado recientemente en España: "El Nombre de la Rosa". Recuerdo que la conferencia me impactó de lleno. Desde ese momento, me prometí leerlo cuanto antes. Cuando finalmente tuve el libro entre mis manos, lo acariciaba como si fuera el pergamino original: lo leí con pasión. Actualmente lo estoy leyendo de nuevo y por eso, me he decidido a escribir estas letras.
No os voy a decir nada nuevo. Este libro es un clásico. A partir de su publicación, se puso de moda la novela histórica de investigación de crímenes que aún perdura en alguna medida. Muchos intentan copiarla. Algunos, quizá la superen, otros la igualan y otros muchos no le llegan ni al zapato. Pero lo que sí es cierto es que esta novela plantea de forma sencilla e interesante algunos de los temás filosóficos de la época que, como todos los de la historia de la filosofía, están vigentes (a pesar de la LOGSE). En este caso, por ejemplo, nos habla del problema de los conceptos "universales" . Cuando nombramos un concepto genérico como "gato", ¿qué hay en la realidad que se corresponda con ese concepto? ¿Existe de verdad algo que sea "gato" a lo cual nombramos? No podemos olvidar que Umberto Eco es semiólogo (especialista en signos, resumiendo) y se refleja este interés en su obra. Volviendo al ejemplo, podemos preguntarnos ¿qué es lo que tiene ese animal individual que nos permita clasificarlo dentro del nombre "gato"? Si le quitáramos las patas, los bigotes o las orejas ¿podríamos seguir considerándolo como "gato"? ¿Cuándo dejaría de serlo?
Especialmente interesante es el asunto de las herejías. Si los dulcinianos eran un movimiento hereje, podrían serlo los franciscanos quienes tenían un planteamiento muy similar al igual que muchas de las "herejías " que surgieron en ese momento que postulaban la pobreza como ideal de vida. Es decir, realidades prácticamente idénticas nombradas de forma distinta. En muchos casos el bien y el mal solo podían distinguirse por el mero nombre. Nada más. ¿En qué se diferencia el extasis de un martir ortodoxo del dulciniano que arde en la hoguera? Las bromas de San Lorenzo cuando estaba en la parrilla ("dame la vuelta que ya estoy tostado por esta") ¿en qué se distinguen del estoicismo de Dulcino que tambíen fue chamuscado vilmente? Solo una palabra, un nombre, un "flatus vocis" (un pedo, con perdon)
Cuando la amada de Adso, va a sufrir un castigo (no cuento más...) , este joven novicio ni siquiera puede consolarse citando su nombre porque lo desconoce. Los nombres también pueden ser una forma de posesión o de joya que nos adorna y que no por dárselo a otra persona lo perdemos. Más bien al contrario, cuanto más lo demos, más nos enriquece a nosotros y a quien nos lo recibe.
Adso
Mi querido Adso, parece que tienes 17, de lo bien conservado que estás. Y a ti te habrá pasado que no recordabas el nombre de esa chica con la que bailaste "When you're in love with a beatiful woman" en la pista de la disco la noche anterior. El nombre de la rosa, o el de esa chica, no importan. Lo importante es la belleza y el amor. Lo único, mi discípulo, que habría que quemar en la hoguera es la intransigencia.
ResponderEliminarSe feliz y guárdate de los inquisidores, como te digo siempre.